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Monthly Archives: agosto 2011

Ediccion anteror 2010:

http://www.elsielu.com/

19.8.10
XII edició del Festival de Blues de Manresa

Organitzat per la sala El Sielu, els dies 26, 27 i 28 d´agost tindrà lloc la dotzena edició d´aquest Festival de la capital de Bages que enguany compta amb les actuacións de The Midnight Cats de Mike Shannon, The Walking Stick Man Blues Band i la Barcelona Bluegrass Band de Joan Pau Cumellas i Lluís Gómez. Les actuacións es faran a la Carpa del Riu de Manresa i començaran a les 22,30h.

2011

BIG MAMA & The Crazy Blues Band

A l’escenari s’hi descobreixen els artistes tot recreant un repertori que es vertebra en el blues i en el swing. Big Mama canta i toca la guitarra flanquejada per tres músics excepcionals, fent gaudir el públic amb les cançons escollides on l’essència del blues n’impregna cada nota.

Ritme, ritme, ritme… percussió, pulsació, embalum acústic… El blues retruny des de la guitarra i copeja el baix, rebotant en la bateria i encomanant-se a l’harmònica… per emergir finalment de la gola amb força ancestral… tot jugant amb la sonoritat sorgida d’una factoria d’emocions.

Big Mama Montse: veu i guitarra

Víctor Puertas: harmòniques

Isaac Coll: baix

Reginald Vilardell: bateria

http://www.bigmamamontse.com/

Blues de Rostoll

La mítica banda gironina que va captivar els esperits dels amants de la música en viu durant els anys 90, torna al circuit musical català amb nova formació, nous estils i il·lusions renovades, per retrobar-se amb el seu públic i la nova fornada de joves devots al directe.

El repertori consta d´ una elecció equilibrada de versions de diferents estils i artistes de tots els temps i temes de composició de la pròpia banda. El recorregut pels estils, va des del Blues més clàssic de principis de segle, fins els estil més moderns i actuals amb fusió Latin i Funk.

Entre algunes de les versions que toca la banda, hi ha Suzie Q,

Walking by myself, Baby Lee, Boom Boom, Trouble…

Edu Carreras: guitarra i veu

Isaac Casadevall: bateria

Quel Bessols: Saxo tenor

Dani Sanchez y su duende: baix elèctric

http://www.myspace.com/bluesrostoll


Petit Electric Band

Jove formació bagenca liderada per en Jordi Blanes “Petit”, que té una llarga trajectòria com a baixista de diferents formacions. La Petit Electric Band torna, després d’un període de descans, amb nous components i més temes propis, combinats també amb versions de blues-rock (Stevie Ray Vaughan, Aretha Franklin, James Brown, Stevie Wonder…) amb l’essència del blues clàssic i la sonoritat moderna.

Jordi Blanes “Petit”: Guitarra i coros

Sílvia Gabernet: Veu

Esteve Martínez: Baix elèctric

Manel Blanes: Bateria

Joan Miranda: Teclats

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Con alma blues “Los Blues Project Rolling” se integraron hace nueve años.
Foto: Guillermo Corral/ UN

Esta banda actua en BARRANCO BLUES FESTIVAL DE PERU 2011 y en el QUITO BLUES FESTIVAL 2011.

El blues, ese movimiento musical cargado de sonidos tristes, melancólicos y que, muchas veces, invitan a recordar el pasado, es un género que también tiene su espacio en Quito.
Muchos ritmos contemporáneos le deben al blues su existencia. El Hip Hop, el R&B (Rhythm and blues) o el propio Rock and roll están en esta lista de sus deudores eternos.

Otra historia
Esta longevidad se contrasta con la realidad en nuestro país. Aquí el blues tiene una corta trayectoria. Artistas como Héctor Napolitano, Jaime Guevara o la banda ambateña Boogie Blues fueron los pioneros de la escena blusera en Ecuador en la década de los 80.

Pese a que no lograron generar la expectativa suficiente en el público, sí tejieron el camino para las nuevas generaciones.

Precisamente, gracias a estos artistas, la realidad en este momento es otra. El movimiento musical alternativo vive una efervescencia. Hay más bandas interesadas en la creación de música blues.

Una de ellas es Blues Project Rolling (foto arriba). La banda inició su andar hace nueve años. Patricio Recalde y Pablo Vásquez fueron los responsables intelectuales del proyecto.

“Iniciamos en la universidad Salesiana. En esa época nos llamábamos Retro Blues Band. Hacíamos ‘covers’, y tocábamos en las universidades”, recuerda Patricio Recalde.

Evolución
Pese a que por la banda han desfilado varios nombres y ha habido una evolución hacia ritmos más progresivos, Patricio, cuenta que el espíritu blusero se mantiene. Es la esencia de su música.

Eso sí, la evolución no los ha vuelto comerciales. En esto, los seis integrantes de la banda -Katherine Gavela, Patricio Vásquez, Patricio Recalde, Efrén Gordillo, Jonathan Andrade y Alfredo Ponce- tienen el panorama claro.

“El blues no es un género musical comercial pero es un ritmo que atrae al público. Es muy asequible a cualquier oído”.

El Quito blusero
Hace una década, la capital experimentó un proceso de ebullición interesante de géneros alternativos como el hip hop, el reggae o el propio jazz. En cambio, el movimiento blusero apenas hacía ruido.

Recién en el 2008 es cuando empiezan a aparecer con fuerza en la escena musical quiteña. Ese año nació el Festival Quito Blues. La primera edición tuvo solo 3 grupos en el cartel y se lo realizó en el Teatro Benalcázar.

“Ahora el movimiento blusero tiene su espacio. Es la cuarta edición. La Secretaría de Cultura del Municipio ha sido fundamental para este crecimiento”, cierra Patricio.

Fuente de la noticia:http://www.ultimasnoticias.ec/noticias/4772-con-alma-blues.html

“El blues emerge de las entrañas”: Alfonso Robledo El Krosty

Por Arturo Olvera Hdez.

Voz aguardientosa, bajeo preciso y contundente, son algunas de las características en el escenario de Alfonso Robledo, mejor conocido entre la banda de asiduos asistentes a las tocadas de blues, como El Krosty, quien al lado de Emiliano Juárez forman Los mind lagunas, trío blusero de la ciudad de México.

Aficionado al pulque y la barbacoa

Robledo resultó buen platicador, buen bebedor… de refrescos y de muy buen sentido del humor. Emiliano lo anuncia como si fuera de Pachuquilla, estado de Hidalgo, tierra del pulque, bebida prehispánica o néctar de los dioses; y la exquisita barbacoa de borrego, cocinada bajo tierra y envuelta entre pencas de maguey, manjares de la culinaria en México.

“Allá es la cuna de la barbacoa y el pulque, me encanta el pulque es muy rico y la barbacoa, ni se diga, son lo máximo. Yo nací en el Distrito Federal, pero mi abuela es de Pachuca, Hidalgo, y mi madre es de Tulancingo, Hidalgo, y mi abuelo se preparaba sus curados con pulque y refresco de peñafiel rojo, jaja”.

¿Cómo te inicias en la música y en especial el blues?

“Me acuerdo que desde chico me gustó la música y el blues, cuando tenía como 15 años empecé a tener contacto con ese género cuando empecé a escuchar discos de B.B. King, luego el blues británico como el de John Mayall, Cream y Clapton, después conocí en la escuela a Emiliano Juárez, en la secundaria llamada el Centro activo Freire, escuela de puros locos, nos identificamos con el blues, nos hicimos amigos y decidimos hacer una banda que se llamó El chivo azul, de ahí fue cuando tomamos realmente en serio la música y dedicarnos a esto de lleno”.

Fue entonces que empezaron realizar ensayos, a participar en tocadas. “Claro que fue un proceso de algunos años, pero yo creo que fue cuando teníamos como 20 años que ya tocábamos muy en serio y dedicarme a esta bonita profesión”.

Voz negroide y aguardientosa

El aguardiente es una bebida alcohólica que se toma en algunas provincias mexicanas, se elabora con caña y la beben principalmente los campesinos.

¿Esa potente voz aguardientosa, media negroide desde dónde sale?

“Viene de las entrañas, el blues es una música muy verdadera, las letras del blues son muy fuertes, mucha carga emocional, entonces tienes que interpretarlas con mucha fuerza y darles esa intención y contar una historia finalmente”:

¿Y qué te motiva en el escenario cuando interpretas un blues pesado o muy crudo?

“Trato de concentrarme en cómo contar la historia pues, esto sobre todo en el blues”.

¿Siempre has hecho dupla con Emiliano?

“Sí, primero con El chivo azul, luego fuimos Los carros chocones cuando estuvimos como cinco meses tocando en Ixtapa Zihuatanejo y ahora Los mind lagunas, donde también participa Rodolfo Gutiérrez en la batería, que es nuestro proyecto actual”.

¿Qué los ha mantenido juntos tantos años, desde que eran unos chavales?

“Tenemos una amistad de muchos años, que es como hermandad, la pasión por la música y otra cosa importante es que nos acoplamos muy bien y pienso que hacemos buen equipo y hay que conservar esa gente con la que haces buen equipo, somos brothers de toda la vida”.

¿Se puede vivir en México como músico de blues, se puede vivir de esta música?

“Es difícil, pero sí es posible pero se necesita mucha paciencia y dedicación porque no se puede de la noche a la mañana, pero no sólo del blues, sino de la música en general, se necesita mucha dedicación, así es esto y finalmente naces para algo, yo creo”.

¿Compones también?

“Sí, la mayoría de las canciones que interpretamos son de nosotros, yo hago las letras”.

¿Cómo compones mejor, en inglés o en español?

“En las dos, tengo varias en español y en inglés también, pero sí es más difícil cantar en español pues es otro fraseo, es difícil hacerlo y no cualquiera lo hace bien, el fraseo es muy importante, ponerle feeling, unos pulques y órale”.

La gira brasileña y sus enseñanzas

Los mind lagunas anduvieron de gira por Brasil durante cinco meses ¿Qué tal les fue?
“Fue por medio de Emiliano, quien vivió dos años allá y sus contactos nos relacionaron para hacer una gira donde estuvimos muy activos, durante el tiempo que estuvimos allá tocábamos cuatro veces a la semana en diferentes ciudades, llegamos primero a Sao Paulo, luego en Bello Horizonte, luego en Bahía donde estuvimos dos meses y luego de regreso en esas mismos ciudades, tocamos con algunos como Robson Fernándes uno de los mejores armonicistas, muy cabrón”.

¿Cómo viste el nivel allá en Brasil?

“Hay una bandas muy buenas como los Prado brothers que son se excelente nivel, y tocan un west coast blues que es muy difícil de lograr sonar bien, pero ellos lo hacen con muy buen nivel y otras tantas que son muy buenas”.

¿Si pudieras hacer un comparativo de lo que se está haciendo aquí y lo que se hace allá, cuál sería el resultado?

“Es difícil, pero sinceramente en Brasil he visto más nivel que aquí, siento que nos hace falta algo que no sé cómo explicarlo, pero no quiere decir que nosotros estemos muy mal, pero si nos hace falta algo más, quizá que salieran más las bandas, ir a toca a otros lados sirve mucho. Siento que hace falta más difusión, investigación de las mismas bandas para conocer más el género y más compromiso de las bandas”.

¿Si tuviera algún defecto el músico de blues en México, cuál sería?

“No sé si sean envidias, pero se hacen muchos círculos donde sólo caben algunos, y se trata de romper círculos, no de hacer círculos. Y hay que foguear y competir para crecer y aprender; que no sea tanto un afán de ser blusero, finalmente si te gusta será parte de tu vida y darás un extra”.

Señaló que lo más importante fue que ganó muchos amigos allá en Brasil y darle difusión al trabajo que están haciendo como mexicanos, orgulloso de representar a nuestro país.

“Nos trataron de maravilla, son excelentes personas y a veces he llegado a pensar que nos conocen más en Brasil que en México. Nosotros tenemos el compromiso y la voluntad de hacer la cosas bien y mientras siga esa motivación todo es posible”, concluyó El Krosty.

FOTO 560- KROSTY CON EL GUITARRISTA BRASILEÑO DANILO SIMI

FOTO 599- CON ROBSON FERNANDES, ARMONICISTA DE BRASIL

FOTO 642- TOCANDO EN EL BAR RUTA 61

FOTO 689- EN PRIMER PLANO EMILIANO, AL FONDO EL KROSTY Y ARMÓNICA INVITADA

Emiliano Juárez es uno de los guitarristas de blues con más talento, y para algunos conocedores, el mejor. Este joven músico nació en la ciudad de México en 1980. A los 11 años incursionó en la música, pero desde antes ya sentía cierta curiosidad por los instrumentos musicales. Su bisabuelo fue director de orquesta, aunque la mayoría en su familia son pintores.

¿Cómo fue el inicio de tu carrera?

“A mí me latía el rock, lo que hacía Jimi Hendrix y lo que hacía de blues, él aprende de Buddy Guy y Muddy Waters y empecé a escuchar a estos jefes y me di cuenta que eso era la machaca (carne rica y sustanciosa).”

¿Y luego te fuiste a estudiar música?

“No, yo soy lírico, nunca escuché mas que los discos, ahí están los verdaderos maestros y a la hora que tú quieras, así fueron mis clases privadas”.

¿Cuándo empiezas a tomar en serio el blues?

“Cuando me junto en la secundaria con Alfonso Robledo El Krosty y Enrique Shultz, y formamos el grupo Chivo azul, y a partir de entonces ya empezamos a tocar semiprofesionalmente y poco a poco profesionalmente y tomarlo en serio. Tocábamos blues instrumental en los encuentros del Museo del Chopo, en ciclos que organizaba Memo Samaniego, en barecitos de la ciudad e invitaciones de alguna provincia, había pocos lugares y festivales para presentarse”.

Giras y más giras

Después de este inicio, se acabó el Chivo y Emiliano se instaló dos años en Playa del Carmen. Luego viajó por Estados Unidos, Europa y Brasil, fogueándose por varios años con su inseparable guitarra. Regresa a hace más de dos años a México, se reencuentra con El Krosty y forman Los mind lagunas.
“Estuve fuera de México como ocho años, tocando en el gabacho (Estados Unidos) donde formé mi propia banda con una pianista de nombre Lady Bianca en California, ella era de Ockland, es con la que más toqué allá, aunque también toqué con Junior Watson, con Rosty Seal, con la banda de Buddy Guy y otros. Luego me fui a Europa, y en España, que fue donde llegué primero, conocí a los Reyes del ko, empecé a tocar con ellos y estuve acompañándolos durante cuatro o cinco años en España y Alemania. Hasta que me fui a Brasil, regresé a Europa y luego a México cuando por primera vez vinieron ellos de España. Y me quedé para formar Los mind lagunas”.

¿Todas estas giras te han ido puliendo y formando?

“Sí, vas aprendiendo con toda esa gente que toca bien y les vas aprendiendo a como dé lugar, y te vas ‘maleando’ en como dirigir una banda, que ya no suene tanto a palomazo, sino con rolas bien hechas e ir como banda de apoyo y estar atento a señales y todo eso que antes, la verdad, no sabía y que poco a poco vas aprendiendo”.

¿Técnica o feeling?

¿Pero jamás te clavaste en la cuestión académica de la música?

“No, jamás, porque he visto que generalmente todos los que están muy cabrones técnicamente y saben mucha música, cambios y modos; a la hora de tocar no transmiten absolutamente nada, incluso esa técnica les mata un poco la intuición natural de lo que ellos quisieran hacer. Por eso nunca me clave en eso; no digo que sea malo estudiar, es bueno saber lo básico, pero que la técnica no te mate tu feelling y tu intuición.”

¿La familia te apoyó en esto de ser músico de blues?

“Generalmente siempre me apoyaron. Mi jefa (madre) al principio como que no le latía, pero ya que vio que sí iba en serio, pues ya se calmó. Y ahora me dicen que está chido, que vientos, no hay falla.”

¿Cómo le hace para viajar tanto, ya tienes patrocinio?

“Primero fue por mi cuenta y conforme vas viajando vas haciendo más contactos y conociendo más gente, y ya a estas alturas muchas veces me pagan para ir a donde sea la tocada, pero sé que llegando lo voy a recuperar porque ya tengo chamba fija y fechas con tal y tal banda”.

¿Disfrutar, transmitir el blues es algo con lo que se nace o se aprende?

“Pues se nace y se aprende también, naces con algo pero también hay que aprender a desarrollarlo.”

¿Tú dónde diablos lo pescaste?

“En los discos principalmente. Hay que oír bastante música, no hay que cerrarse mucho a un sólo género, hay que escuchar de todo. He tenido épocas que escucho en demasía a Albert Collins, a Fredy King, a Peter Green, a Junior Watson, y no sólo guitarristas, creo que me gustan más los tecladistas que los guitarristas, me gusta mucho Jimi McGreve, lo escucho bastante. Y es que son tantos como Ruben Wilson, también me gusta mucho el soul, escucho de todo”.

¿Cuál es tu mayor objetivo en esta carrera?

“Tocar lo que me guste, vivir de eso y poder seguir viajando, que me dé para esto y seguir así, no tengo broncas”.

El panorama en México

¿Cómo vez el panorama respecto al blues en México?

“Triste, porque es el país que más me gusta en el mundo, pero sí lo veo un poco bajoneado, y lo digo porque he estado en países latinoamericanos como Brasil, Argentina o Uruguay y el nivel está muy cabrón estando mucho más lejos de Estados Unidos que nosotros, tenemos mucha influencia del gabacho y no entiendo como ellos tan lejos tienen mejor nivel y más estructura para festivales, van más músicos importantes de Estados Unidos, no me lo explico pero es lo que veo y lo que siento. Eso es triste porque aquí se hacían mejores cosas en los 60 ó 70, ahora está de la tiznada”.

¿Qué se puede hacer para contrarrestar esto?

“Bueno, primero que cerraran Televisa jaja. Y traer más grupos de fuera para que tanto el público como las bandas le agarren más la onda a lo que es en realidad el blues. Ahora es bien esporádico, pero en Brasil abres la cartelera y en tal lado se presenta B.B. King y a la misma hora en otro lado estará Buddy Guy y en otro foro otra buena banda, y la semana siguiente otras buenas bandas. Aquí en México esto nunca se da, sólo de vez en cuando, y eso hace falta para que público y bandas se vayan curtiendo”.

¿Qué ha significado el blues en tu vida?

“Pues me salvó de ir a la escuela y tener un trabajo formal, sino hubiera sido por el blues no sé que estaría haciendo ahora, atendiendo el puesto de barbacoa donde vas tú o vendiendo chácharas en Correo Mayor”.

Los mind lagunas recién llegaron de una larga gira de cinco mese por Sudamérica, donde grabaron un DVD con varias de sus rolas, pero de eso nos hablará en otra entrevista su amigo El Krosty.

Entrevista Por Arturo Olvera Hernandez.


MUSICA › PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE ALEJANDRO MEDINA

“Manal tendría que reaparecer para los que no nos vieron”
A los 61, el bajista y cantante acaba de publicar Yo soy, un disco de composiciones propias, que presentará en septiembre en La Perla de Once.
Y dice que mientras lo grababa extrañó a Pappo, con quien formó Aeroblus en plena dictadura.

Reproducida del medio de prensa:
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-22635-2011-08-18.html
Por Cristian Vitale / Imagen: Leandro Teysseire

El fernet con Cinzano demora en el bar y Alejandro Medina, a las cuatro de la tarde, trata de poner en palabras el significado de Yo soy, su disco reciente. Primero le entra por algo que media entre lo surreal y lo bizarro: dice que es una evocación mántrica; que, cuando se lo practica, es como el grito del karateca. “Suponte, porque yo no soy karateca. Tampoco soy violento… Soy bio rápido, más fuerte que una bala, más fuerte que una locomotora”, lanza y una gruesa carcajada viaja por el aire. Su cuerpo tipo ropero, la voz entre grave y cascada que le sale cuando habla y cuando canta sus blues, lo poderoso de su música y una actitud decidida ante la vida dan con el perfil. Pero también hay una cosmovisión del Yo soy. No es tanguera. No es del tipo “yo soy aquel gil que te espera en la esquina y vos nunca llegás”, vocea. Ni del otro onda “yo soy el más capo de todos, boludo, ¿qué te pasa?”.

–¿Qué es Yo soy, entonces? ¿Quién es Alejandro Medina?

–Es la última inspiración para respirar y, en esa respiración última, pedir algo: seguir respirando. En ese momento llegaste a tu integridad, a tu microcosmos, y por ahí entrás al macrocosmos y de ahí a la unidad. Porque todos somos fragmentos de una gran unidad. ¿Se imagina si todas las unidades nos juntáramos? Las sillas, las mesas, nosotros, las casas… ¿Qué sería? Una bola de piedra con un poco de hidrato de carbono, aminoácidos, agua y sol. Sería otro planeta: la vida. Porque la vida es eso: polvo cósmico. Por eso el Yo soy es como la respiración última antes de partir.

La segunda pregunta, la no contestada, tiene una respuesta más vivencial que existencial. Alejandro Medina tiene 61 años. Es un bajista –tienta decir “el”– que le viene poniendo la espalda ancha al rock argentino desde hace más de cuarenta años. Un nigromante pesado, a veces lírico, y aceitoso del blues rock que empezó, algo más “fino”, tocando en Los Seasons de Carlos Mellino y circulando por los reductos hippies, beatniks y/o bohemios del segundo lustro de los ’60 (La Cueva, La Perla, El Moderno, el Di Tella). Que fundó el trío matriz del género en la Argentina (Manal), derivó en La Pesada del Rock and Roll (inolvidable su puesta en “La maldita máquina de matar” o “Tontos”), participó en los primeros discos de David Lebon, Sui Generis, Raúl Porchetto y Claudio Gabis; llegó al cenit de los decibeles lacerantes cuando se le unió a Pappo (Aeroblus), refundó Manal, con suerte escasa, en 1980 y atravesó cierto naufragio propio del quiebre de una época. “Fue una vuelta al under”, como alguna vez dijo en una entrevista con Página/12. Se trató de un largo período solista, mechado con efímeras experiencias grupales, que derivó en discos concisos, sólidos y coherentes con su sino: Hoy no es ayer (1994), De qué sirve la vida (2005) y el flamante Yo soy, que mostrará el sábado 3 de septiembre en el remozado bar La Perla (Rivadavia 2800). “Me dio un año y medio de trabajo el disco. Tuve que cambiar de estudio, y hubo muchos contratiempos que no viene al caso contar. Encima, una vez que lo terminé, lo tenía ahí y no sabía cómo editarlo. Me había gastado un montón de mosca y no me alcanzaba lo que laburaba para guardar plata y ponerla en la edición”, cuenta.

–Pero el disco salió.

–José Hernández dice que un amigo es como la sangre, viene a la herida sin que lo llamen, y ese amigo fue Litto Nebbia. Nos encontramos, le conté todo y me dijo “yo te lo saco”. Es un gaucho, Litto, un ser de luz, un tipo del reino musical que en 1965 hizo una versión de “Little Red Rooster” con Los Gatos Salvajes que nos dejó a todos alucinados.

Medina tuerce el cuello hacia la izquierda para que el pedido sea más contundente. Quiere otro fernet con Cinzano y lo exige “menos liviano”. El mozo viene directo con la botella y el líquido, negro como el petróleo, alcanza la mitad de un vaso de los largos. Le da un beso y no quiere putear. Dice que hace un mes no lo hace “ni para adentro ni para afuera”. Pero putea. “Me sacan esos pelotudos con traje y corbata, con carita de buenos, que dicen ‘hay que cambiar el país con mano dura’. ¿Por qué no se van a la puta que los parió y se dedican a pensar en la gente? Juegan a la fácil, siempre fue así esto… Por suerte ahora está Cristina, ¿no?”, lanza. Y revela una data personal: en 1977, época de Aeroblus, fue torturado por un grupo de tareas. “Yo, dentro de mi trabajo, me jugué la vida, los huevos. Me chuparon en el ’77 y me torturaron durante doce días. Pero me importa un carajo… Tuve la suerte de sobrevivir a eso y poder contarlo y decir que la experiencia fue muy buena porque me permitió ver la Caja de Pandora del ser humano abierta.”

–¿En qué sentido?

–El de ver salir todas las medusas y los bichos y sobrevivir a eso. Puedo contarlo hoy y decir “qué pena me da, loco”. Qué pena que me dan los necios, los chabones que están andando en auto con dinero nuestro, los de la derecha y algunos de la izquierda también. Esas experiencias valen mucho para afirmarte bien sobre tus piernas y saber cuándo decir “te amo”, “hola” o “chau”. Me sirvió mucho. Se lo tengo que agradecer a ese señor narigón de bigotes (Videla) y a toda esa manga de degenerados. Les tengo que agradecer que me hicieran pasar por la escuela del terror y los apruebo: fueron muy buenos maestros, me sacaron el miedo para siempre, porque ya no le temo a nada. Si viene un loco asesino, sólo hace falta que me mire a los ojos y le juro que mete la cola entre las patas. No sé por qué, pero eso pasa.

–¿Qué recuerda de la tortura?

–Mientras estaba estaqueado, desnudo, vendado y los tipos me daban submarino, electricidad y todos los chistes, yo pensaba: “Qué vergüenza si vieran esto Jesús, mi madre o un extraterrestre”. Realmente me daba vergüenza. Cuando me largaron veía la punta de un Falcon y temblaba, pero al mes me calmé.

–¿Por qué lo chuparon?

–No fue por política, fue por un maldito cabrón.

“Maldito Cabrón” se llama uno de los quince temas –todos propios– que pueblan Yo soy. “Se lo escribí un poco a los gringos que se están viniendo para acá para salvarse del desastre de allá. Es un modelo para un nefasto. ¡Sacate la careta, che! Musicalmente, el tema está medio exagerado, lo tendría que haber hecho más corto, pero me gustó el groove”, define. Entre los demás, compuestos en diferentes períodos, Medina dirá de “Yo qué sé” que la hizo en 1974, recién llegado de Río de Janeiro. “Estaba en el patio de casa y pasaba todo lo que digo: quemaban hojas secas y yo estaba sentado, tocando la guitarra e imaginando comprar pescados o entrando al morro.” De “Paraíso perdido” y “Los gringos”, que son más recientes y configuran una especie de compendio a lo Medina desde que llegó Colón hasta hoy, con un toque argentino: “Un simple quebrar al bajo en 2 por 4, un par de bandoneones…”.

–Y la introducción del Himno Nacional.

–Sí, porque quiero que este tema se escuche en toda América latina y que suene bien argentino. La segunda parte (“Se vienen los gringos”) es la actualidad. Pateando por el sur, por San Luis, Mendoza o Córdoba se ve que están los gringos por todos lados. Estos son los que vienen primero, después por ahí vienen con los acorazados y los portaaviones, después vendrán los chinos, porque esta región es como intocable, ¡es el fin del mundo! A veces parece que van a quedar pedacitos, pero mientras el hombre esté pagando el seguro del auto, tenga nafta y su amante no lo traicione, ¿qué importa? No les importa nada. Como decía García: “Apagá el televisor”. Hay que dejarse de joder y de mirar cartelitos, hay que dejar de arrastrarse por los medios.

–“Muchos desayunos y ningún Clarín”, también cantaba Charly en “Pequeñas delicias de la vida conyugal”.

–Claro, me gustaba esa canción, sí.

–Es de la época de “Gracias al cielo”, aquel tema de La Pesada que usted vuelve a hacer en este disco. ¿Qué quiso decir con esa letra tan breve, tan colgada?

–Es grass, hierba en inglés. Gracias al cielo la hierba no se sanciona, gracias a la tierra. En ese disco de La Pesada está también “La maldita máquina de matar”, uno de los solos de Pappo que más me gustó, tiene un lirismo de la puta madre. Cuando estaba grabando la nueva versión estaba haciendo todas las voces yo solo y me agarró un ataque de melancolía tremendo. Casi me pongo a llorar, porque no estaban Kubero, Pappo, Pinchevsky ni Billy Bond.

Las ausencias puntuales son la excepción. Pocos músicos de rock en Argentina pueden darse el gusto de contar, por ejemplo, con Charly García y Luis Alberto Spinetta en un mismo tema (teclado y guitarra en “Comprender”) y de sumar al elenco de invitados gente del “touch” y la historia de Oscar Giunta, el Negro Tordó, Patán Vidal, Carlos Cutaia, Juanjo Hermida, Roberto Petinatto o Ciro Fogliatta. “Me faltó Pappo, che, y estamos todos. Lo extraño mucho, porque hay que extrañar para no olvidar. Además, ¿cómo olvidarlo si formamos ese trío alucinante que fue Aeroblus, la primera banda pesada de verdad? Tocábamos eso en el ’76, entre botas y tiros.”

–Completamente nerviosos…

–Temazo ése, sí. Era una época brava. Tuvimos un primer baterista brasileño (Rolando Castello Juniors) que cuando vio todo el quilombo que había acá se volvió a Brasil. Nosotros seguimos tocando con Gonzalo Farrugia (ex baterista de Crucis) y también se fue. No sé, se lo llevaron las notas.

–¿Cómo eran los recitales de Aeroblus?

–Igual que todos en la época, custodiado por la Guardia de Infantería. Encima grabamos en la avenida Belgrano, a media cuadra del Departamento de Policía. Ahora me cago de risa, pero era duro.

–Después hubo un ratito de Pappo’s Blues, el Carpo se fue y reapareció Manal. Qué mal suena el disco en vivo de 1980…

–Una porquería, porque lo hicieron robado y ni siquiera me llamaron para mezclarlo. Pensaron que robando el disco iban a ganar más plata, los boludos. Pero lo maravilloso fue Manal Reunión, ese disco es bárbaro, pero no tiene nada que ver con la idiosincrasia de lo que se pasa por las radios hoy. Manal siempre tuvo esas cosas, al revés de Charly y Spinetta: nunca estuvimos en las multinacionales, estábamos en sellos independientes.

–Mandioca, la madre de los chicos…

–Uhhhh, me hizo acordar: tengo una reunión con Jorge Alvarez (creador del sello), que quiere generar algo hoy. Si me favorece, yo lo voy a favorecer, me gustaría volver a trabajar con él, porque el movimiento del rock argentino no alcanzaba sólo con Manal. Tuvo que intervenir Mandioca para que funcionara. Fue como la película Cadillacs Records, la de ese judío que venía desterrado y sufriendo como los negros, y fundó Chess, el sello grabador, y a cada músico le daba un Cadillac de regalía. Estaban Muddy Waters y Howlin Wolf, muy buena la peli, y Mandioca era algo así en menor escala, porque a Manal no le alcanzaba sólo la música. No nos podíamos hacer conocer si nos quedábamos en mi casa. Y encima había que luchar contra el tango, el folklore y la grasada del Club de Clan. No teníamos cabida hasta que llegó Mandioca.

–Y debutó Manal con “Qué pena me das” y “Para ser un hombre más”, el simple.

Amo Manal y me gustaría hacer una vuelta, porque Manal es una entidad, es el grupo que abrió las puertas del rock argentino. Y no hay un solo Manal, como cree el baterista. No es así, porque así le va. Manal tendría que hacer una aparición para todas las generaciones que no nos vieron: abuelos, padres, hijos.

–Javier Martínez, el baterista, no quiere…

–Claro, pero yo haría una encuesta: ¿qué piensa la gente sobre esto? El dice que rehacer Manal arruinaría su carrera solista, pero, ¿la vuelta de Manal le arruinaría la carrera solista a Javier Martínez o no? Son cosas que me rompen las pelotas, porque Manal es una entidad y el chabón no puede estar peleado con el otro (Claudio Gabis) y decir, como una mariquita, “yo con él no toco porque arruina ‘Yo qué sé’”. Parecen dos viejos pelotudos de casi 70 años con pollerita y una varita para golpearse…

–Gabis vive en Zaragoza.

–Que estén en el Sahara o en Zaragoza no me importa: que se arreglen y se acabó el partido. Si no sabés cuánto te queda de vida… ¿Con todo lo que viviste no te das cuenta de qué tenés que hacer de bueno o malo? Dejate de joder, Javier.

–¿Usted sigue viviendo en Morón?

–Sí, tengo dos casas que dejaron mi padre y mi abuela. Son mis casas. Tengo una casita humilde, de 10 por 40, y me quedo ahí. Viajo por dentro. Mi casa no tiene rejas, está abierta para el que quiere entrar… Pagás al salir (risas). En esa casa nació, por ejemplo, “Laralú”, el tema que le hice a mi nieta. Fue en un momento en que sentía mucha revolución a mi alrededor, mucha guerra, y en realidad no había nada. Me puse a escribir esa canción como para tener paz y pensé en ella. Me fui al jardín de adelante de mi casa, porque tengo jardín, y escribí la parte del final: “Mándenme a Laralú…”.

–“El blues, el mate y mi perro” y “El lunes no perdona” se intuyen autobiográficos. ¿Cómo fueron las historias?

–Con el primero, me subí al subte en Independencia para bajar en Lavalle, el día anterior al 1º de mayo, y en el subte había pibes con banderas gritando consignas políticas y de repente siento un “Hey, Medina, cantate algo”. Les canté “El blues, el mate y mi perro”. Todos los tipos cantando el tema y dos yanquis que no entendían un carajo. Era muy fuerte la situación. Lo hice en una época como ahora, cuando fundieron los bancos europeos sin que repercutiera acá.

–Es un tema kirchnerista, entonces.

–Totalmente. Soy un kirchnerista total. ¿Qué voy a estar, con todos los falsos peronistas, si yo soy de Perón? Les guste o no les guste, Néstor y Cristina hicieron mucho por muchos. ¿Qué, voy a aplaudir a Macri? Me da vergüenza. No quiero volver a decir malas palabras, por favor.

–Le faltó hablar de “El lunes no perdona”.

–Es una historia así: venía de un fin de semana glorioso de sexo y lujuria. Me tomé el subte de las 8 de la mañana y estaba re bonito, feromónico, y tenía olor a sexo encima. Las minas se daban cuenta y los chabones también. Y los tipos, claro, me miraban con cara de 38. Es una pequeña película que termina cuando me bajo en Acoyte, voy mirando el piso de la escalera mecánica y veo unos talones, una sandalias, unas piernas peludas, una túnica blanca y paf: ¡un Hare Krishna! Nos quedamos hablando en la esquina de Acoyte y Rivadavia. Es un tema bonito para bailar el blues.

–Una letra visceral, como escribía Pappo, casi.


–Lo que dice mi compañera Lola, sí, mi ser visceral.

–El hecho de hacer temas suyos y ninguna versión, ¿tiene que ver con una autoafirmación del Yo soy?

–No, no tuve tiempo. Estuve seis meses para armar las bases, un año en un estudio del que me tuve que ir y me quedé en pelotas. Si existiera algún productor que quisiera que yo hiciera covers, me gustaría hacerlos, pero bajo una producción y no como éste, que lo hice a fuerza de laburo, guita y sangre. Hay gente que me dice “vos tendrías que tener una limusina, loco”. Tampoco la boludez, pero me rompí el culo toda la vida. ¿Por qué tengo que pasar cosas así?

http://www.reverbnation.com/alejandromedina

Blues en movimiento presenta:
Ciclo BLUES EN LOS BARRIOS
Entrada Libre Y Gratuita
Espacio Cultural Julián Centeya
Av. San Juan 3255. Boedo.
A las 20 horas.

http://www.bluesenmovimiento.com.ar

El sábado 27 de Agosto continúa la 4º Temporada de Blues en los Barrios con su 3° Fecha.
En esta oportunidad, se estará presentando uno de las bandas representativas del nuevo blues Argentino: EASY BABIES

La apertura estará a cargo de Los huesos de Gato Negro.

Easy Babies
Después de su presentación en el Festival de Blues en La Trastienda junto a la Mississippi. Continúan tocando temas de su primer disco y de su participación en el compilado de Blues en Movimiento Vol. 1.
La banda está formada con Roberto Porzio en guitarra y coros; Mauro “Easy Baby” Diana en bajo y voz; Daniel De Vita en guitarra y coros; Homero Tolosa en batería y coros.

Blues en los Barrios es un emprendimiento cuyo objetivo es acercar, con entrada gratuita, espectáculos de Blues de primer nivel combinando en cada presentación artistas consagrados con nuevas bandas.

La Escuela de Blues, Blues en Movimiento y la Dirección de Promoción Cultural del Ministerio de Cultura de la Ciudad desarrollan en conjunto este proyecto. El objetivo es acercar espectáculos de Blues de primer nivel combinando en cada presentación artistas consagrados con nuevas bandas. La entrada gratuita busca acercar al público en general conciertos de primer nivel
Han participado músicos como Nasta Súper, Matías Cipiliano, Gabriel Gratzer, Easy Babies, Cristina Dall, Ciro Fogliatta, Daniel Raffo, etc.
Blues en los Barrios se inició en 2008 y desde entonces lleva realizadas 27 presentaciones distribuidas en 4 Centros Culturales de la Ciudad de Buenos Aires con el Espacio Cultural Julián Centeya como sede principal.

http://www.bluesenmovimiento.com.ar
info@bluesenmovimiento.com.ar

Recomienda : http://www.bluesencastellano.org

«Blues en el Castillo» salvado por el trueque
El festival de Lucena pone en marcha un sistema de intercambio de servicios
JOSÉ MARÍA GARCÍA
Día 22/07/2011 – 09.13h JM GARCÍA
Aguardiente Swing Band en una edición anterior del festival

Poco más de dos meses de las tradicionales fechas del Festival Internacional «Blues en el Castillo», la asociación Blues Factory, organizadora de este acontecimiento musical, todavía no tenía claro si este año podría celebrarse.

Según José Morueta, responsable del colectivo que lleva cinco años coordinando el evento, «el presupuesto oficial había menguado de tal manera que nos planteamos seriamente si merecía la pena el esfuerzo».

Ante esta situación Blues Factory ha recurrido a una original fórmula que podría salvar la continuidad del evento: el trueque. En vista de la imposibilidad de pagar a los músicos, la organización ha apostado por el intercambio de servicios. Las condiciones son sencillas: cualquier banda interesada en tocar en el «VI Festival de Blues de Lucena» se llevará a cambio de su espectáculo la producción de un DVD con calidad profesional, filmado en HD con varías cámaras por miembros de la asociación. Trabajo a cambio de trabajo.

Además, la organización del festival correría con los gastos que origine la puesta en escena, transporte, catering y alojamiento.

Faltaba por saber si habría bandas interesadas en tocar en Lucena con estas condiciones, pero han sido suficiente un par de días para salir de la duda. «La idea ha tenido una acogida explosiva» —asegura Morueta— «y ya son casi una veintena los grupos que se han prestado a venir a Lucena a tocar gratis, así que nos vemos ahora en la obligación de realizar un casting previo, ironías de la vida».

Grupos de Valencia, Sevilla, Málaga o Barcelona, pero también de Argentina y Uruguay están dispuestas a tocar en «Blues en el Castillo» de manera gratuita. Los responsables de Blues Factory esperan que esta iniciativa y su favorable respuesta sirva «para concienciar a Lucena de que existe una gran familia luchando porque este festival no desaparezca y porque Blues en el Castillo ocupe el sitio que se merece».

Ahora Blues Factory espera que particulares, instituciones y empresas aporten también su granito de arena «prestando cualquier otro tipo de servicio o aportación económica».

Si todo va bien el festival volverá al escenario del Castillo del Moral durante los días 22 al 24 de septiembre.

Este festival, además del atractivo de las actuaciones, tiene la particularidad de desarrollarse en el patio de armas de dicho castillo, declarado Monumento Histórico Nacional.

Aire de blues, poemario de Himber Ocampo

Por Arturo Olvera Hdez.

Los grandes letristas de blues salpicaron de poesía sus composiciones, ejemplos hay muchos en el ámbito del blues, refiriéndome a las letras de los grandes maestros del blues afroamericano, donde quizá el más sobresaliente sea Willie Dixon.

Pero, aquí está el detalle, esas figuras imborrables, sus letras y música también puede inspirar poesía. Y el ejemplo reciente es de la autoría de Himber Ocampo, quien sin prejuicios y rubores literarios se sumerge en lo etéreo de las musas y nos entrega Aire de blues, libro pionero en esto de escribir versos libres llevando como tema el blues.

Himber se introduce en el bosque de las letras y cultiva haikus y epigramas donde aparentemente el campo no es tan fértil, pero logra cosechar más de un centenar de breves poemas motivado por figuras cimeras de la música negra como Louis Armostrong, Robert Johnson, Bessie Smith, Big Bill Bronzy, Billie Hollyday, Memphis Slim, Elmore James, Willie Dixon, John Lee Hooker, Koko Taylor, Sonny Boy Williamson, Jimi Hendrix, Janis Joplin hasta los Rolling Stones, entre otras figuras evocadoras del blues.

Aire de blues se agrega a la lista de los pocos libros editados en nuestro país cuyo tema central es el blues, ahora con el aroma y la exquisitez de la poesía.

Himber nació en Acapulco, es ingeniero químico por el Politécnico, además de estudiar cine en el CUEC y música en la ESM. Ha realizado seis producciones musicales de rock, jazz-fusión y blues. Su más reciente disco lleva por título El blues nuestro de cada día.

“Aquí/ en el estrépito urbano/ el ruido acribilla los sentidos/ el blues del día es hojarasca/ del otoño que nos barre…”.

El libro Aire de blues. Poesía (Nubes y Arena Editores, diciembre de 2010).

Disco El blues nuestro de cada día (2011) de Himber Ocampo, material de sus presentaciones, se encuentran a la venta en el Tianguis del Chopo, Delegación Cuauhtémoc.

Incluimos la fotos de la portada de dos de sus ultimos trabajos discograficos.

Entrevista de Gonzalo Valdés Medellín a Himber Ocampo, músico y poeta. El poeta del blues.

Cusco y el Blues con Phuru y la Banda Sin Nombre

Cusco es una ciudad netamente turística en el medio de Los Andes, y cómo tal la vida nocturna nunca termina. Los bares, discotecas, pubs y demás órganos que componen este animal nocturno que es Cusco se encuentran abiertos 7 días a la semana los 365 días al año. Yo nací allá pero ya hace más de 15 años que salí de la ciudad para vivir en Lima y, sin embargo, trato de regresar al menos una vez al año para pasar un tiempo con la familia y los amigos.

Una cosa que he podido ver, cómo el buen observador externo en el que me he convertido, es que la oferta musical en Cusco ha ido decayendo con el paso de los años de manera totalmente opuesta a lo que uno esperaría de una ciudad que crece bastante económicamente y que, gracias a su calidad de lugar de paso, es un lugar totalmente cosmopolita.

Anteriormente recuerdo haber visto grupos de todos los tipos, desde música japonesa, pasando por bastante blues y jazz, claro, música folclórica y algo más por allí. Pero en los últimos años el Reggae se ha convertido en amo y señor de la ciudad, de la mano de una “espiritualidad” cósmica y naturalista, dejando en calidad de casi extintos al resto de estilos musicales.

Hace unas semanas estuve de regreso a la ciudad y bueno, poco había cambiado. Sin embargo tuve la buena suerte y oportunidad de conocer y tocar mi armónica con “La Banda sin Nombre”, y ver que sí hay algo más que se está haciendo poco a poco para darle variedad a la escena musical de Cusco.

Esta banda no es estrictamente una banda de blues, es verdad, pues cómo me decían ellos, “acá, si uno quiere vivir de la música, hay que tocar de todo”, algo de Bob Marley, algo de rock en español, algo en inglés, y así uno se gana la vida. Sin embargo, siempre hay buen blues (Pappo está siempre presente) y rock n roll en sus shows.

Pero la verdadera mística de esta banda es cuando hacen lo que más les gusta: versionar temas de la tradición popular peruana con blues y rock n roll. Y es entonces que tenemos algo nuevo, algo que nadie en el Perú está haciendo. Esto es tomar canciones conocidas de diferentes estilos y reinventarlas al ritmo de blues y rock n roll y todo lo que uno pueda meter en estos temas y que suene bien.

Así, por ejemplo, para el último concierto en el que los vi tocar, en el Ukukus Bar, uno de los más grandes y antiguos bares del Cusco, tenían toda una batería de temas de este estilo. Allí por ejemplo estaba la canción “Cuando llora mi guitarra”, un vals criollo muy conocido, transformado en blues que al público le fascinó, con la guitarra de Phuru Pérez rompiendo con fuerza al ritmo de un blues bien marcado y sencillo como deben de ser los buenos blues; y “Ojos Azules”, un huayno, que es un tipo de música popular de los andes, que se lleva al estilo de un bossa blues, para terminar en un blues denso y compacto, amarrado con la canción “Adiós Pueblo de Ayacucho”, otro huayno.

Quizás, para la mayoría, todo lo que digo no tenga mucho sentido, pero vaya que yo y todos los presentes en este concierto estábamos más que emocionados. Habrá que darse una vuelta por Cusco y buscar en el barrio de San Blas a Phuru y la Banda Sin Nombre, y verán de lo que hablo.

Por Carlos Olivera Astete corresponsal en Peru.

http://www.bluesencastellano.org

Corporación Artistica y Cultural Todo Un Cuento nace como idea en el año 2010 como idea de Andres Garcia, Cuentero de gran trayectoria del Corregimiento de San Cristobal, del Municipio de Medellín a esta iniciativa se unen un grupo de personas y amigos qu…e conjuntamente se vinculan a esta idea y para el año 2011 comienza su proceso de conformarse como Corporacion Cultural y Artistica. Pioneros en impulsar y generar reconocimiento de la cuentería en el Corregimiento de San Cristobal con apoyo de Batiatto Bar y con reconocidos artistas de la ciudad, la iniciativa comienza a tomar forma y a esta actividad se le suman otras como conciertos de musica en vivo, Cine Club, Talleres de pintura, escultura, educacion ambiental, musica; entre otros. La filosofia de la Corporacion consta de transparencia, valores éticos y toma de decisiones de manera democratica con cada uno de sus directivos y socios, impulsando así la creación colectiva y el correcto aprovechamiento de ideas y recursos en pro y beneficio de la comunidad.

http://es-es.facebook.com/pages/Medell%C3%ADn-Blues-Festival/237892242899366

Noticia avnace de Paco San Juan.