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Category Archives: Entrevista por Arturo Olvera




Por Arturo Olvera H. Fotos Adriana Fdez. Coord. Dif. Cult. FES Acatlán

Los reconocimientos a las personalidades se deben hacer en vida y la Facultad de Estudios Profesionales (FES) de Acatlán, plantel de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), realizó durante los recientes días 21, 22 y 23 del presente, un justo tributo al maestro José Cruz Camargo, hombre de blues en este país.

La historia de José Cruz es una aventura cuyo eje ha sido el blues, desde muy joven se adentró en él y a la fecha es el motor que lo sostiene con valentía y entereza. Aquejado en los años recientes por la esclerosis múltiple, José ha hecho gala, como todo bluesman, de un corazón que amenaza reventarle el pecho.

La FES Acatlán tuvo a bien rendirle este tributo que inició el martes 21 de febrero al mediodía, con la inauguración de la muestra fotográfica “Momentos de blues”, de la factura de quien esto escribe, recuento de imágenes de grupos y solistas nacionales y extranjeros que han tocado en esta ciudad, personajes pintorescos que aparecen durante estos encuentros y la “palomilla” que con frecuencia anda metida en estos eventos. La muestra consta de 38 fotografías en las que no podían faltar algunas de José Cruz.

Una vez hecho un recorrido por la muestra fotográfica en el Teatro Javier Barros Sierra, se proyectó el documental de Rodolfo Cruz sobre Mario Compañet, personaje que celebró el año anterior 25 años de transmisiones de su programa “El blues inmortal”, por las frecuencias de Radio UNAM. De inmediato se dio paso al largometraje “Feel like going home” de Martin Scorsese. Y en la tarde se verificó el recital del grupo North side train que comanda Rodolfo y el grupo de jóvenes entusiastas llamado Ware house, ambos grupos brindaron un buen recital que fue retribuido con un caudal de aplausos por parte del público asistente.

Para el siguiente día a las 13:00 horas se proyectó la cinta “Crossroads” de Walter Hill. Y a las 6 de la tarde se presentaron en el escenario los Blues mother y después Smokey fields quienes brindaron un buen recital, emotivo y de calidad.

Para el cierre, el jueves 23 se reservó el reconocimiento al maestro José Cruz Camargo, quien llegó de buen talante y con ánimo de platicar con la gente y algunos periodistas, se notaba optimista y agradeció el apoyo de la gente que lo recuerda aún como el líder del legendario grupo, Real de catorce. Los aplausos reconfortaron el ánimo de José, que acompañado de su silla rodante se notaba conmovido por la entrega de la población estudiantil y los invitados.

La clausura correspondió a un grupo de vasta experiencia como lo es Follaje, que a las 6 de la tarde ya era esperado en el escenario por un público numeroso y ansioso por escucharlos. Pronto, con sus temas originales terminó de afianzar el entusiasmo del respetable, Jorge García se prodigó con su armónica y el blues fluyó por el Teatro Javier Barros Sierra en honor de Cruz Camargo.

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Texto y fotos Arturo Olvera Hernández

Luego de que el año anterior recibiera un justo homenaje en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), el maestro José Cruz Camargo, recibirá un nuevo reconocimiento en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, por su trayectoria en la escena blusera nacional.

El 21 del presente, a las 12:00 horas en el Teatro Javier Barros Sierra, de Acatlán, se inaugurará dicho reconocimiento con la exposición fotográfica Momentos de blues, de Arturo Olvera Hernández, con 38 fotografías de grupos, solistas y gente de blues, entre las cuales no podían faltar imágenes del homenajeado. Además de un documental en torno a los 25 años del programa radiofónico El blues inmortal, de Mario Compañet, documental realizado por Rodolfo Cruz.

A las 13:00 horas se proyectará la cinta Feel like going home, de Martin Scorsese. Y a las 18:00 dará inicio el concierto con los grupos North side train y Ware house.

Al siguiente día, a las 13:00 horas se proyectará la cinta Crossroads, de Walter Hill, inspirada en la vida del legendario bluesman Robert Johnson. Y a las 18:00 horas se llevará a cabo el toquín con los grupos Blues Mother y Smokey fields.

El miércoles 23, a las 13:00 horas se hará entrega del reconocimiento al maestro José Cruz, con la participación musical de los grupos Burning harp y Blues demon. La clausura será ese día a las 18:00 horas, con la presentación del grupo Follaje, uno de los de mayor tradición en la escena blusera del país.

José Cruz ha sido a los largo de tres décadas uno de los armonisistas, letristas y promotores más entusiastas del blues en México. Fue de los fundadores de Real de catorce, grupo fundamental del género en la escena nacional. Desafortunadamente un mal crónico ha minado su salud y su actividad musical se ha mermado considerablemente, pero su entereza lo mantiene firme y con ánimo de continuar luchando por su vida y su sitio en el blues, elemento irremplazable en su vida.


JOSÉ CRUZ / Breve resumen biográfico.

José Cruz Camargo Zurita nació el 2 de noviembre de 1955 en la Ciudad de México. A los 10 años era un estudioso de los poetas españoles del “Siglo de oro”, a esa edad descubrió la sonoridad de la guitarra, sólo faltaba unir su lírica a las melodías para componer canciones. Inició como solista tocando en las peñas, su intención de hacer blues en español en ese tiempo no era comprendida. También desde muy joven se especializó en la ejecución de la armónica, llegando al virtuosismo. Su primera composición, un blues en tonos menores, se llamó “Mesticia”. Antes de los años ochentas, viajó a Austin, Texas donde acompañó al bluesista Mr “O”, tocando la armónica, ésa experiencia marcó su camino y reforzó su convicción de hacer blues. Al iniciar la década de los ochentas, el Foro Tlalpan de la Ciudad de México se convirtió en todo un semillero de la producción musical independiente. Ahí coincidieron, entre muchos otros, Jaime López, Jorge Cox Gaitán, Emilia Almazán, Roberto González, Belem Macari, Jorge el “Coco Bueno” y caricaturistas como Ahumada y el Fisgón. Posteriormente, formó parte de Banco del Ruido (con Carlos Tovar y Armando Montiel) y llevó la dirección musical del frupo que acompañaba a Betsy Pecanins. A fines de 1985 fundó Real de Catorce.

Desde entonces, es el compositor, cantante, armonicista, guitarrista y especialista en el dobro (resonador) de la banda. En la vertiente poética de sus composiciones asimiló la experiencia de un taller literario dirigido por el maestro Juan Bañuelos. De José Cruz, de fuerza espiritual, surge la visión y la persistencia que proyecta en Real de Catorce.

Sus canciones reivindican el lenguaje que nos da identidad, su estilo poético es único. La obra del compositor abre la posibilidad de entender el blues como un género universal. José Cruz creó blues en español cuando se pensaba que sólo era posible hacerlo en inglés porque el blues es el resultado histórico de la fusión de distintas músicas por lo tanto, no existe el llamado “blues puro”.

Desarrolló un estilo no comparable con otros en el manejo de letra y música, sobre la base de lo creado por los maestros, pero distinguiéndose de ellos con su propia personalidad.

La visión del mundo que proyectan sus canciones nace del contexto de la cultura mexicana, de ahí su valiosa aportación al mundo. Gracias a su obra y trabajo puede ser ubicado como una de las más grandes aportaciones al blues contemporáneo.

Después de un doloroso tránsito que inició en el año 2000, en el 2005 le fue diagnosticada “Esclerosis Múltiple”, una enfermedad crónica, costosa y que no tiene cura. Esta enfermedad produce fatiga, depresión, crisis imprevistas y discapacidad.

A quienes nos ha salvado de nuestra locura e incluso del suicido y muchos otros males; a quienes nos ha guiado con su creatividad y espiritualidad por nuevos caminos; a quienes su música ha sido una razón para continuar en este mundo, expresamos nuestra solidaridad y apoyo. Y es ahora cuando tenemos la posibilidad de devolver con todo nuestro cariño, de la misma manera en que nos fue dado, un poco de los que recibimos.

Hoy da muestra de fortaleza a su público, presentándose en varios homenajes a su persona y a su obra. Con un repertorio de nuevas canciones, el compositor, a pesar de padecer una enfermedad discapacitante e incurable tiene futuros proyectos: Grabar un disco, editar un nuevo libro de poesía y publicar su biografía.

Hay José Cruz para rato.

Texto y fotos Arturo Olvera Hernández

Buen inicio de año en el Centro cultural José Martí del centro de la ciudad de México, con el programa titulado La batalla de las armónicas de blues, emprendido por Isidoro Negrete y respaldado por la dirección del Centro cultural comandado por la licenciada Maru Mundo, el cual se llevó a cabo este sábado 28 de enero, en la explanada de dicho foro dedicado al célebre pensador cubano.

Este encuentro de armonisistas inició a las 4 de la tarde con la participación del maestro Victorio Montes Silva, excelente ejecutante del pequeño instrumento, quien se encargó de “calentar” esta tarde fría, con sus interpretaciones muy al estilo de Sonny Terry, además de entonar algunas piezas de la tradición folklórica, algunas polkas que nos hicieron recordar los paisajes austriacos. Victorio, solo con su armónica llenó el ambiente con sus notas claras y precisas que fueron el inicio de una tarde dedicada a este instrumento de celdillas y alma del blues. Montes Silva fue despedido con un torrente de aplausos por parte del numeroso público.

El siguiente fue el grupo Stormy Monday, quienes con un blues más urbano estuvo a tono con la tarde gélida, clima que por momentos nos transportaba a la ciudad de Chicago, por el fuerte viento que sopló y que elevaba las notas por toda la Alameda capitalina. La banda rememoró, entre otros, temas de Muddy Waters que la gente aplaudió y le alegró el espíritu. El viento arreciaba pero el sonido de la armónica proporcionaba calor a la gente ahí reunida. Estos músicos también fueron premiados con un ventarrón de aplausos y buena vibra.

El recital siguió su curso con la participación de una banda de reciente factura llamada North side train, comandada por el viejo lobo, Rodolfo Cruz, quien le vino a poner un sabor mexicano con su versión de “La cucaracha”, a un imponente arreglo del maestro “Big” Walter Horton, figura que inspira a Rodolfo en sus presentaciones. En un segundo set, subió al escenario la cantante Daniela Puente, quien con su presencia y voz nos hizo recordar a la trascendental “Big” Mama Thornton, al final se despidió con el tema “Hound dog”, cuando el público ya no podía estar tranquilo en sus asientos, pues más de tres docenas ya movían el cuerpo con gracia y frenesí.

El cierre correspondió a la banda del experimentado armonisista Isidoro Negrete y La máquina del blues, grupo plagado de jóvenes entusiastas y con talento, que fueron dignos en este cierre ya entrada la noche y con un clima helado, sin embargo, La máquina del blues brindó calor a los aproximadamente 400 aficionados al blues. Negrete hizo un recorrido con sus rolas por varios jefes armonisistas de la talla de Little Walter.

Este fue el inicio de una serie de eventos que desde hace varios años, el Centro cultural José Martí ha dedicado al blues, es como un sitio donde los que gustamos del género nos sentimos en casa. Y este 2012 seguramente habrá buenos conciertos que estaremos reseñando.



*Llegó a México para quedarse
Texto y fotos Arturo Olvera Hernández
Originaria de Gran Bretaña, Natasha Vigille, para nuestra fortuna lleva 8 años radicando en México cantando el blues, el soul, raggae y otros géneros negroides. A pesar de haber nacido en Europa ella es morena, de figura espigada y estilada, habla en buena medida el español, entonces la comunicación fue fluida y nuestra entrevista resultó como la de dos viejos conocidos.

“Me gustan varios tipos de música como blues, soul, un poco de reggae, también rock, todo tiene su razón y para mí tuvo mucha influencia mi mamá y mi corazón, canto con el corazón”, de esta forma inició la charla.

¿Cuándo empiezas a tomar la música con seriedad?

“Cuando llegué a Tulúm, aquí en México, antes cantaba porque casi toda mi familia son músicos, cuando era más joven no tenía conciencia, aunque la primera vez vine hace como 11 años y luego cada año, hasta que dije vámonos y me quedé aquí hace 8”.

¿Qué te gustó de México?

“El sol, la playa, el mar, los mexicanos, la energía, todo”.

¿Extrañas tu país?
“No, no, para nada”.

¿Tus padres dónde nacieron?
“Mamá es de Jamaica y papá es de República Dominicana”.

¿Cuándo empiezas a cantar profesionalmente?
“Cuando llegué aquí, no sé por qué, México tiene algo, antes tenía miedo y ahora no tengo, aquí el sol, la energía y quise cantar como Aretha Franklin, Bob Marley y otros, me gustan todos”.

¿Te ha gustado el ambiente en México, lo que aquí se canta y lo que te piden?
“Me encanta todo, es la verdad, pero más es el soul y el arambi, me gusta cantar cuando estoy feliz o cuando estoy triste, tengo una energía que me ofrece la gente y me llega al corazón, todo esto me produce feelling, la gente es muy importante”.

¿Estudiaste música?
“No, cuando tengo 16 ó 17 años tocaba saxofón y violín pero no por mucho tiempo, sólo era un entretenimiento y escuchaba todo tipo de música toda mi vida, en casa siempre cantaba en la ducha y en todos lados, creo que tengo algo y quiero que todos escuchen que les canto con amor, eso es”.
Y en efecto, al escucharla cantar en el escenario del Festival Salvablues, su comunión con la gente es inmediata gracias a ese sentimiento y entrega, amén de su calidad vocal. Pronto se gana el aplauso y el favor del público cantando como ella lo remarca, con el corazón.

¿Qué opinas de lo que has escuchado de blues en español?
“No es fácil hacerlo, debe tener su dificultad, yo no canto en español porque no lo hablo muy bien, tengo tres o cuatro canciones, pero creo que es importante la energía para hacerlo y el amor por hacerlo así y con toda la música”.

¿Piensas seguir radicando en México o te gustaría viajar a otras partes del mundo?
“Hay muchos países muy hermosos, pero ya siento a México como mi casa, me gusta mucho este país principalmente su gente, sus mariachis y siento mucho lo que aquí sucede”.

¿Y el público mexicano qué te parece?
“Siempre me ha tratado muy bien, tiene una energía muy especial que me motiva y hace sacar lo mejor de mí de una manera muy fuerte, es un público encantador, me ha dado mucho amor”.

¿Dónde encuentras esa energía en su tierra, en su cielo…?
“Está en su gente, son personas muy especiales, motivantes”
Natasha fue acompañada durante su presentación en Salvatierra por el excelente grupo Sin city, lo cual realzó su canto, su voz tersa y bien educada que cautivó al público, el mismo que llegaba y la abrazaba, la besaba y tomaba fotos, su sencillez y su talento fueron la clave para esta entrega mutua.



Blues demon, cinco demonios y un ángel
*Tienen la fortuna de la juventud y la entrega
Texto y fotos Arturo Olvera Hdez.

Otra de las bandas que cuenta con un elemento femenino es Blues demon, agrupación que surgió al sur de la ciudad de México, en Xochimilco, paraje típico de la gran ciudad que aún conserva algunos resquicios de provincia en cuanto a costumbres, parajes naturales y arquitectura.

El nombre del grupo es un juego de palabras basado en el apelativo de un gladiador de lucha libre, de allá por los años 60 y 70, llamado Blue demon (Demonio Azul), y que estos jóvenes decidieron transformar en Blues demon como nombre artístico.

El grupo lo conforman Carla Porrágas, vocal y teclados; Miguel Venegas, guitarra y voz; Eduardo Peña, guitarra, Daniel Bueno en la armónica; Emilio Ponce en la batería y Esaú Porrágas en el bajo.

Los orígenes
Desde que eran unos chamacos y estudiaban la secundaria, hace como 15 años sólo eran Miguel y Eduardo, pero andaban en la búsqueda de encontrar a más elementos para conformar un grupo hecho y derecho, poco a poco hallaron a los músicos idóneos con la llegada de Daniel hace dos años, Carla con tres años en el grupo y su hermano Esaú

¿Carla, cómo te integras a Blues demon?
“Los conocí y solamente los acompañaba a donde tocaran y una ocasión me invitaron a cantar alguna canción y me quedé en el grupo”.

¿Pero ya conocías el blues, ya te llamaba la música?
“Ya, ya estudiaba la carrera de cantante y empecé a conocer esta música por Eduardo, él fue quien me adentró y pronto me enamoré del blues, y me interesé en cantar como las mujeres que escuchaba”.

¿A quién escuchabas?
“Me encanta Koko Taylor, Big Mama Thornton, Bessie Smith, ellas fueron mi inspiración”.

¿Y qué te orilló a quedarte en la banda?
“Me gustó su manera de trabajar, todos nos llevamos bien y me encanta como tocan, todo esto fue suficiente para sentirme bien con el grupo”.

Todo parecía un simple juego
Miguel y Eduardo se aficionaron al blues por medio de sus amigos que formaban un grupo llamado Chivo azul, donde también tocaba Emiliano Juárez, ellos les dieron incluso algunas clases y consejos para iniciarse en el blues.

“Empezamos como jugando, sin muchas pretensiones, nuestro nivel era muy bajo, pero decidimos mejorar y aplicarnos para hacer un buen grupo”.

¿Y actualmente cómo se sienten, cómo los trata el público?

“Sinceramente, sí hemos progresado luego de casi 15 años, tenemos un repertorio más amplio, conocemos más bandas, hemos aprendido más y creo que la banda está progresando, hemos contraído cada quien más compromisos personales, pero seguimos jalando para ensayar por lo menos una vez a la semana, esto nos ha hecho avanzar y afianzarnos como grupo”.

Habla su ángel
Carla estás inmersa en un grupo de puros hombres y casi en todo el medio la mayoría son hombres ¿este factor fue obstáculo para poder entrar en esta atmósfera predominantemente masculina?

“No, cierto que hay más hombres que mujeres en el blues, pero las pocas cantantes que yo he visto son muy buenas, lo que pasa es que hay poca difusión para las mujeres que andamos en esto, pero en general no existe el machismo, a mí me ha ido muy bien, me han tratado con mucho respeto. Además el público también es otra cosa, es bastante entregado y me encanta, por eso trabajo más para entregarles lo mejor que yo pueda”.

¿Admiras a algunas de tus compañeras cantantes?
“Bueno, hoy me llevé una gran sorpresa al escuchar a Jimena de Kosmic Rain y a Claudia de la Concha de Perro Anda Blues, hoy aprendí mucho de ellas, son muy buenas cantantes”.

Un diablo en la armónica
Danny Boy es el armonicista de los Demon, quizá el de menos tiempo con la banda. Nos dice que a raíz de un festival que organizó en la Universidad Pedagógica Nacional conoció a sus actuales compañeros. “Los invité a ese festival pues lo había visto tocar anteriormente en el Festival de Xochitepec, yo andaba tocando con el grupo Ten con ten, pero desde que fueron al festival en la Universidad desde ahí me convertí en un Blues Demon, cuando di las gracias a los de mi anterior grupo y me siento muy bien ahora con ellos”.

¿Qué hizo quedarte, qué te identificó con ellos?
“Primero que todos somos casi de la misma edad, nos llevamos muy chido (muy bien), considero que son buenos músicos todos ellos. Y la gente me ha dicho que somos una banda joven y fresca que vamos iniciando el camino”.

¿Quién es tu inspiración para haber tomado la armónica?
“Huuy muchísimos, desde Sonny Terry hasta Howard Levy indudablemente, pero no podemos dejar atrás a quienes nos dieron ese legado desde el ya mencionado Sonny Terry, Big Walter y el que creo el mejor en la armónica eléctrica: Little Walter, creo que todos los armonicistas conocemos a Little Walter y ahí nos quedamos durante mucho tiempo, por lo menos en lo que empezamos a explorar nuevas cosas y mucha gente más que me inspira como armonicista”.

Un cuartito de huevos
Esaú es el bajista y tiene casi tres años con la agrupación, él se inició en el rock, el metal y el progresivo, pero un buen día se encontró con el blues y le ha empezado a tomar cariño a la música afroamericana.

“Pero cuando me invitan a este proyectó me gustó, sabes que el blues es la base del rock, me agregué al grupo y aquí andamos, aunque mi escuela no es de blues es el rock, pero me siento bien, me he acoplado, creo me he desempeñado bien aunque no sean mis raíces”.

¿Si existiera una diferencia entre el blues y el rock, cuál sería?
“El rock siempre tiende a ser un poco más agresivo que el blues; el blues es más sentimental, es más de feeling, pero el rock siempre tiene ese lado agresivo, y me gusta el rock porque aunque me gusta mucho el blues también siento como que le hace falta un cuartito de huevos (fuerza) para ponchar en su estilo”.

Para concluir nuevamente charlamos con Carla y nos dice que definitivamente su trayectoria está en el blues y no desea cambiarla.
“El blues es lo que me ha llamado y quiero desarrollarlo de una manera diferente a lo que se está haciendo en México, siento que hay buen blues pero no lo suficiente, quiero armar un buen proyecto y desarrollarlo en lo que se pueda”.

¿Qué es lo que más aprecias de esta música?
“En general todo, empezando porque la armonía es bastante sencilla, entre comillas, y cómo llena en tres acordes una canción sea rápida o sea lenta, y no necesitas más que sentimiento y tres acordes. Porque por ejemplo en el jazz hay muchos acordes y cambios de tonalidad, sin embargo nadie le llega al blues”.

¿Hasta dónde pretendes llegar en esta carrera, cuál es tu sueño?
“Pues llegar hasta donde la vida me permita, alcanzar al máximo y ser una verdadera cantante y compositora de blues en español, y poder ser una representante del blues en México”, concluyó Carla.

http://www.myspace.com/bluesdemons/photos/1288896

“Sugar” Blue inundó de blues a Polanco (México) Segunda edición del Festival capitalino DF.

Texto y fotos Arturo Olvera Hdez.



En la primera jornada se dieron cita a las 18:30 Mariano Cabrera & The new jukes band de Argentina, quienes iniciaron con un set dedicado al recordado Little Walter, lo cual pronto generó aplausos y dio rumbo a una sesión emotiva y cálida. La armónica de Mariano se escuchó bien ejecutada y brindó con ella momentos de lo mejor de esa noche.

Luego de un rato apareció en escena Jimmy Johnson, de los Estados Unidos, armonicista de tez oscura y el sentimiento aflorando desde la entraña por medio de la aspiración y el soplido de su breve y bien manejado instrumento. Se hizo acompañar de una banda bastante bien acoplada y rebosante de talento.

Cerró la noche Guy King and his Little big band, la cual cautivó al público con su blues pleno y de estructuras modernas, sin olvidar su esencia afro y el feeeling recalcitrante y embriagador. Fue un cierre espléndido de la primera fecha, en una noche que parecía veraniega por su buen clima y el calor de la gente que llenó en su totalidad este bello foro al aire libre.

Al siguiente día, simplemente memorable el concierto que ofreció “Sugar” blue, virtuoso de la armónica que hechizó al numeroso público durante el cierre del Festival el sábado por la noche.

Antes pisaron el escenario las Señoritas de Aviñón, enfrascados en un estilo jazzeado y que en algunos cortes El Pelusa llegó a imprimir dosis de blues con su armónica.

Siguió en el orden Rico Mc Clarrin, acompañado de la armónica del ibérico Marcos Coll y por el guitarrista mexicano Emiliano Juárez, todos bien ensamblados para ofrecer un buen recital bajo la batuta de la batería de Rico, quien dio una muestra excepcional de creatividad e imaginación con los platillos y tambores, además de una potente voz que surcó hasta lo alto de los edificios hoteleros de la zona. Buena participación plagada de ritmo funky.
Lo mejor estaba por llegar con la actuación de “Sugar” Blue, que de inmediato en los primeros acordes sonó a la vieja escuela del blues y aunque por momentos afloró algo de funk, sólo fue un “desliz” para de inmediato retomar el blues urbano de sus maestros como Willie Dixon, James Cotton y Junior Wells, con rolas como Hoochie Coochie man y Messing with the kid.

Mejor cierre no pudo ser que culminar con un boogie que puso de pie y a bailar a los aproximadamente dos mil escuchas reunidos, que ante el conjuro del blues se desbordaron y pusieron a temblar a los elementos de seguridad de la delegación Miguel Hidalgo, cuando en un “solo” de armónica, “Sugar” bajó del escenario ante el asombro de la concurrencia que pudo constatar que el músico era palpable y no sólo un alucine o visión, que aún quedan algunas leyendas del género y que pueden llegar a nuestro país gracias a que aún existen algunos “soñadores” que arriesgan su tiempo y credibilidad para traer espectáculos decorosos y de enorme calidad.

El “Azúcar” se prodigó y el cierre de este festival con este armonicista no pudo haber sido mejor. Cientos de los ahí reunidos se formaron para comprar sus discos y llevarse un recuerdo de este gran músico que actuara al lado de fenómenos como Ray Charles y Muddy Waters.

Este segundo festival de Polanco, al igual que el primero, hace un año, dejó un excelente sabor de boca entre la afición general y hasta en los más exigentes. Ojala y las autoridades de la delegación Miguel Hidalgo le den continuidad a este festival que empieza a tomar vuelo.

Semana de mucha actividad blusera en la ciudad de México.

Texto y fotos Arturo Olvera Hdez.

Foto de José Cruz, cortesía de Daniel Bueno

Desde el lunes 9 de octubre inició en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) el Tercer Festival de Blues, en honor del maestro José Cruz, blusero de corazón y ahora aquejado por la esclerosis múltiple.

El festival dio inicio con la conferencia que ofreciera el maestro Raúl de la Rosa, avezado investigador, promotor y locutor del programa radial “Por los senderos del blues”.

Al siguiente día tocó el turno a José Luis García platicar con el estudiantado sobre “El quehacer blusero”. Y el día miércoles se verificaron dos clínicas: la primera con el maestro Victorio Silva, excelente ejecutante de la armónica y la otra con el maestro Pedro Wyant, distinguido guitarrista norteamericano. Ambos mostraron sus conocimientos en sus respectivos instrumentos, y algunos secretos que a lo largo del tiempo han adquirido y ahora compartido con esta comunidad universitaria.

El jueves fue día del encuentro musical y pasado el mediodía se presentaron en el auditorio Lauro Aguirre diversas bandas como Warehouse blues band, Follaje, Callejón azul, Blues demons, Solaris blue, Ginebra y Los Hicuris con el homenajeado José Cruz. El final fue emotivo cuando los organizadores y autoridades universitarias entregaron un reconocimiento a la trayectoria de Cruz, quien a lo largo de más de tres décadas su pasión ha sido esta música aunque ha incursionado durante este tiempo en otras vertientes. En silla de ruedas el maestro Cruz recibió una placa como reconocimiento a su dedicación y empeño.

Todos los participantes se presentaron con el ánimo encendido a pesar de que faltó una mayor participación de los estudiantes, algo anda faltando, quizá promoción o que la población estudiantil conozca más de cerca esta música, en fin que este festival tenga continuidad y siga recibiendo el respaldo de las autoridades del plantel. Encomiable el esfuerzo de Daniel Bueno y las autoridades de Difusión Cultural como Ana Lilia Flores y Rodrigo Johnson.

Avándaro en el Martí

A 40 años de haberse celebrado el Festival de rock y ruedas en Avándaro, Estado de México, se sigue recordando aquel masivo evento, donde participaron lo más florido de nuestro rock, allá por 1971. Y este sábado 15, en el Foro Cultural José Martí actuaron en esa soleada plaza Bloody rock, Enigma y la banda de Ernesto de León.

Aquí lo que sobra es público y eso motiva a los grupos sobre el escenario, bueno, hasta los chavitos se ponen a bailar y la diversión y gusto por el blues y el rock cada vez se acrecienta a grandes pasos. El entusiasmo se desborda ante la enjundia y talento de los grupos que como Enigma entregan lo mejor de sí, con temas originales de aquellos años como La erade acuario, Enigama fue acompañado en algunas piezas por Seblues en la armónica.

Por su parte Ernesto de León prendió aún más el ánimo con sus rolas como El boogie de Huatlay la armónica de Isidoro Negrete hacía vibrar a toda la tropa congregada en el Martí.

La tocada inició al mediodía y culminó cerca de la seis de la tarde cuando arreciaba el viento frío y el sol se perdía entre las viejas laderas del poniente.

Loable la labor de ya varios años en pro del blues de la licenciada María Eugenia Mundo, directora del Centro Cultural José Martí y la propuesta de Antonio Cruz, de no olvidar ese hito en la historia del rock y el blues que fue Avándaro. El próximo sábado 22 es el cierre.

Se presentaron en Los alebrijes, de Xochimilco

Texto y fotos Arturo Olvera Hdez.

Me habían dado buenas referencias de este grupo poblano de blues, algunos conocedores como Compañet y Jaimes me habían comentado de sus buenas hechuras, sin embargo se quedaron cortos, pues la Serpiente elástica se prodigó sobre el breve escenarios de Los Alebrijes en Xochimilco, y los pocos asistentes que asistimos salimos más que satisfechos con esta agrupación, no sólo por su buena manufactura, sino por su entrega, talento, sus letras y ejecución.

Este sábado por la noche pudimos constatar que estos reptiles son de buena madera y que en cualquier parte del país se pueden presentar con solvencia y sin temores. Se trata de una banda bien conjuntada, con alrededor de 10 años de andar rolando por diversos escenarios de Puebla y otros estados de la comarca mexicana.

Músicos fogueados al calor del lirismo silvestre y rudimentario, que gracias a su voluntarioso oficio se han convertido en bluseros de cepa refinada y tenue, sutil cuando se debe y enérgicos cuando se hace necesario. Todos compaginados como emergidos de un solo plumazo mitológico, tal como Quetzalcoatl, prehispánica deidad representada por una serpiente emplumada y venerada por los antiguos pobladores del Valle de Anáhuac, con todo y que ellos son más poblanos que el mole.

El grupo es liderado por los fundadores y compositores David Pedraza, vocalista y guitarrista; Martín Pérez en la armónica; Gabriel Licea en la batería; Alfonso “Poncho Pantera” Soto en la guitarra y Antonio Larios en el bajo.

Todos ellos excelentes ejecutantes y con un feelling y cadencia chingón.

Grata la sorpresa de “Poncho Pantera” que a sus 18 años, pronto será un león con su lira arrebatadora y pulcra, sin duda un prospecto importante en la banda, y que decir de la armónica de Martín que la pule en cada aspiración y soplido embriagador, todos ellos comprometidos con el arte del blues.

La banda tocó piezas originales en castellano de su más reciente disco titulado Viejo blues hasta alguna clásica en inglés, lástima de la poca asistencia en un lugar que apenas se empieza calentar y ojala pronto se llene gracias a grupos de este calibre. El sitio es acogedor y merece mejor suerte, sobre todo por los grupos que están llegando a ofrecer lo mejor de sí.

Importante en esta gestión el trabajo de José Luis García y de Alfredo Reyes, mejor conocido como “Freddy King”, vanguardia de Cultura blues, promotores y músicos incansables que ya tendrán su lugar en este espacio dedicado al blues en México.

Texto y fotos Arturo Olvera Hdez.

El Festival de blues de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), empieza a ganar terreno e importancia en el circuito blusero capitalino y en su tercera edición ofrece un programa interesante que seguramente dejará complacidos a los seguidores de este género que cada vez gana espacios en la urbe del Distrito Federal.

Dicho festival se inaugura el lunes 10 a las 12 horas en el Auditorio Lauro Aguirre, con las palabras de bienvenida del maestro Rodrigo Johnson, para dar pie a la conferencia que dictará Raúl de la Rosa, experimentado promotor del blues en nuestro país y titular del programa “Por los senderos del blues”, que se transmite los viernes de las 20:00 a las 22:00 horas por las frecuencias de Horizonte 107.9 de FM.

Al siguiente día, en el Auditorio A, a las 14:00 horas, José Luis García ofrecerá la ponencia “El quehacer blusero” y a las 15:00 horas se proyectará un video documental sobre el tema.

El miércoles 12, en el Auditorio A, y a las 12:00 horas, clínica de armónica con el maestro Victorio Montes Silva, profesor del Centro Cultural José Martí. Más tarde, a las 13:00 horas, clínica de guitarra con el maestro Pedro Wyant.

El jueves, todo un banquete musical que inicia a las 12:00 horas en el Auditorio Lauro Aguirre, que abre con el grupo Warehouse, posteriormente Follaje, continúa con Callejón azul, luego Blues demon, después Solaris blue, que da paso a Ginebra y cierra a las 19:00 horas el homenajeado José Cruz, leyenda viva del blues en México.

Enhorabuena y toda la buena vibra para el incansable Daniel Rodríguez Bueno “Danny Boy”, quien al lado de las autoridades de la UPN se esfuerzan para llevar a cabo este festival que amenaza echar raíces en ese campus universitario del sur de la ciudad de México.

Texto y fotos Arturo Olvera Hernández

Otro señorón del blues en México es el experimentado Ernesto de León, hombre tranquilo, de gran espiritualidad. Maestro de la guitarra, casi medio siglo de experiencia en esto del rock, el blues, el boogie y otros ritmos afines que ha sabido abordar y darles lustre.

Nos reunimos con Ernesto y el buen amigo Antonio Cruz, manager de Ernesto, allá por el norte del Distrito Federal o la gran ciudad de México. Un restaurante fue el marco para la charla al mediodía, degustando algún platillo y bebiendo naranjada, como buenos chicos. Y como en una charla espontánea, Ernesto inició su historia.

Jarocho y fiestero

“Vengo de una familia muy fiestera, somos veracruzanos (estado que baña el Golfo de México), y hacían fiesta por cualquier pretexto, entonces mamábamos música, nos criaron con música, pero al llegar el rock se dio un cambio total, nos dimos cuenta que esa era nuestra música. A partir de ahí ya no la abandonamos y la agarramos con una pasión increíble, y al paso del tiempo comprendí que lo que estábamos oyendo, su raíz era el blues, y entonces dije vámonos directamente a las raíces”, fueron las primeras palabras de Ernesto, quien al recordar aquellos primeros años se le alegra el rostro y esboza sonrisas con frecuencia.

¿Cuándo escuchas el primer blues?

“Con un cantante negro como a los 13 años, aunque antes ya había escuchado algunos cantados por blancos, por ejemplo Bill Halley tenía un instrumental llamado El blues del cometa, pero tenía unos cuates que venían de Tijuana a ensayar y traían unos discos de B.B. King y se notaba la diferencia, aunque no lo entendí inmediatamente porque lo escuchaba un tanto monótono porque me había acostumbrado al rocanrol y el blues era más acompasado y tenía pocos cambios de tono. Pero después lo escuché en vivo cuando vino el Canned Heat, vinieron también los primeros Animals con Eric Burdon. Pero también había un mexicano que tocaba el blues de manera contundente, era Sergio Villalobos, él sí transmitía el blues en todo su esplendor, y fue cuando yo dije esta es mi música, esto es lo que yo quiero llegar a hacer, entonces tenía como 17 años, por 1967 y ya tocaba con un grupo llamado Los ovnis, dije, es lo único que me interesa y quiero llegar a ser blusista”.

Su primera lira

¿Cómo fue tu primera guitarra, tus primeros acordes, cómo recuerdas todo esto?

“Mi primera guitarra me la regalaron cuando yo tenía cuatro años, me la dio mi mamá y era prácticamente un juguete, recuerdo que le rompí todas las cuerdas y me quedó solamente una y para que no acabara de romper me la guardaron en un ropero bajo llave y ahí se quedo, pero cuando ya tenía como ocho años la descubrí nuevamente y fue maravilloso, la rescaté y con ella aprendí mi primer rolita con una sola cuerda. Después convencí a mi mamá para que me comprara otra, fue una de medio uso de madera y esa sí tenía sus seis cuerdas. Era la época del rocanrol y me iba a ver a los grupos que tocaban en aquel tiempo, como vivía cerca del la estación de radio XEW, entonces cuando sabíamos que habría grupos de rock íbamos y veíamos que traían sus guitarras que eran muy distintas a la guitarra tradicional, la guitarra eléctrica se caracteriza por sus colores llamativos, su brillo y me di cuanta que eran muy delgadas. Entonces después llegué a mi casa, agarré un serrucho y la empecé a cortar para que me quedara delgadita jajajaja, le puse su tapa y la ensamblé y la adapté para conectarla a la electricidad, pero imagínate como sonaba. Ya después los convencí para que me compraran una guitarra eléctrica en abonos (pagos), ya con esa guitarra llegaron un día Los ovnis a buscarme por que buscaban un guitarrista y alguien les había dicho que yo tocaba, les dio buenas referencias y yo los había visto ya en varios conciertos, pues eran casi profesionales y hasta en la televisión salían. Entonces cuando me fueron a buscar me aluciné y no lo podía creer, pero no tenía amplificador, pero me dijeron, no te preocupes te ayudamos y lo sacamos en abonos, pues ellos ya tocaban regularmente en un café del centro de la ciudad, todo iba bien pero al poco tiempo empezaron a cerrar los cafés de la ciudad, y un día llegamos y el café ya estaba cerrado y se habían quedado nuestros instrumentos adentro, eran tiempos de represión hacia los jóvenes, luego de un tiempo pudimos sacar nuestras cosas, recuperé mi amplificador y empezamos a hacer giras por el interior de la República”.

Voy para loco

¿Qué tocaban en ese tiempo Los ovnis?

“Era rocanrol, era el tiempo del a go-go y hacíamos covers como La última vez, que tocaban los Stones, fue nuestro éxito radiofónico y nos llamaban mucho de la provincia, para bailes en muchos lados del país. Era un disco sencillo y aparte salió en LP, había una pieza muy negra que se llamaba I go crazy, (Voy para loco), rolas que nos llegaban por medio de los grupos que llegaban de Tijuana, venían más actualizados con rolas como Susy Q o Bule bule que dieron paso a otra época la del a go-go”.

¿Y cuándo descubres el auténtico blues?

“Bueno, con Los ovnis tocábamos una pieza de Big Joe Williams titulada Baby please don’t go, pero aquí le pusimos El ovni, era un cover hecho a la idiosincrasia del mexicano, quedó bien, todavía la oigo a veces, era una adaptación al español y funcionó muy bien, bueno llegamos a tener nuestro club de fans y llamaban a la radio para pedir nuestras rolas, también grabamos Light my fire, otra que también pegó. Luego llegó la onda sicodélica y el grupo se estaba desbandando, entonces conocí a un periodista de nombre Armando Molina, que se enteró que nos estábamos separando y me invitó a hacer La máquina del sonido y para entonces ya había penetrado más el blues y nos dimos cuenta que el blues era lo máximo, hicimos un disco para CBS y le metimos mucho blues, algunos en inglés y otros en español. En esta época sicodélica me metí en las drogas, empezamos a experimentar con drogas fuertes como el LSD, la mente se nos voló y nos íbamos a otras dimensiones, me acuerdo que estábamos ensayando y salía el toque (cigarrillo de mariguana), nos quedábamos tan arriba y terminábamos el ensayo, nos despedíamos, me subía a un autobús y cuando me daba cuanta ya me había pasado de mi casa muchas cuadras, nos perdíamos y con el LSD, peor, perdía uno la noción del entorno y el tiempo, era un disfrute la sicodelia, que quiere decir disfrutes de la mente, pero como experiencia estuvo bien y ahora me sirve para ayudar a los jóvenes en estos problemas ”.

¿Luego de estas experiencias de vida, te encuentras con qué, con quien, cómo retomas el camino?

“Por algo estoy aquí, además el blues es algo sublime, es algo digno de que sea conocido, de expresarlo y de difundirlo. Después de La máquina del sonido vino el Three souls in my mind, en el anterior grupo ya no había cohesión por lo mismo que cada quien armaba sus locuras, le pegábamos durísimo, ese álbum que grabamos para CBS eran puras locuras, yo veía mi guitarra y a la hora de tocar la guitarra salían chispas de colores y las figuras de las notas las veía como surgían disparadas, veía el piano y el teclado lo veía ondulado, andábamos en otra dimensión, éramos una banda muy pesada y prendida, cuando tocábamos se sentía la potencia, pero lamentablemente llegó el shok. El disco era muy sicodélico con temas originales de nosotros y sólo un cover que era In a gada da vida”.

Tiempos difíciles

Cuenta Ernesto que luego llegaron tiempos difíciles, los lugares para tocar poco a poco fueron cerrando y nosotros nuevamente habíamos comprado equipo en pagos y nos urgía trabajar para que no nos embargaran el equipo y organizamos nuestras tocadas para recaudar fondos.

“Pero no hacía falta otro grupo para hacer la tardeada y alguien nos dijo de un grupo que no cobraba muy caro, se llamaban Hangar ambulante, quienes por tocar hasta ni cobraban pero tampoco tenían instrumentos, lo único que tenían era la guitarra de Sergio Villalobos y llegaban a las tocadas cuando terminaban los grupos y pedían chance para tocar, eran buenísimos, excelentes, Sergio Villalobos fue el mejor guitarrista de México y en gran ausente en el Festival de Avándaro. Bueno pues los fuimos a buscara para que tocaran cono nosotros pero habían salido de gira, pero alguien conocía a unos chavos que se llaman el Three souls in my mind que vivían en la colonia Del valle, ellos empezaban y no cobraban mucho, fuimos a buscar a Alejandro Lora que era un chamaquito como de 16 ó 17 años, ahí conocimos a Alex, un chavito muy flaquito, parecía que acababa de salir de la secundaria, nos presentamos y dijo que ya nos conocía, se impresionó cuando llegamos. Les dijimos, queremos que toquen pero no hay mucha lana (dinero), ‘claro que aceptamos maestro, como que no’. Y se apuntaron, ahí fue cuando los conocí, entonces tocamos La máquina del sonido y el Three souls… ahí escuché por primera vez a Alex y su voz ronca. Para entonces yo ya tenía broncas con los de La máquina y estaba por desbandarse y les comenté a los del Three… que intentáramos algo, pero que yo quería tocar blues, exclusivamente blues, y aceptaron y empezamos a ensayar y así se formó el primer Three souls…, Y quedamos que si funcionaba pues adelante, y si no, cada quien por su lado, esto fue en 1969”.

Esta primera formación del Three Souls la formaban Alex Lora, Charly Hauptvogel, Ernesto de León, quien a su vez había invitado a Toño Limón, a quien había conocido en Los ovnis.

“En 1970 fue el Festival de Avándaro y en ese año, en mayo muere Sergio Villalobos, éramos de la misma edad y alternábamos mucho, era un tipo excepcional y el mejor guitarrista de México, él fue el que me transmitió el blues, yo ya lo había oído, pero para que el blues te guste tienes que oírlo en vivo (directo) y tocado por alguien que realmente lo transmita. Ya cuando vino Canned Heat también lo escuché en vivo, traían una energía tremenda, con la Máquina del sonido les abrimos un concierto”.

¿En cuántos discos participaste con el Three souls…?

“Fueron ocho, desde el primero que fue solamente Three souls in my mind hasta el que se tituló La devaluación, esto fue de 1970 al 78, en aquellos años Pármenides García Saldaña nos dijo, ‘si ustedes quieren tocar blues, sáltense a los intermediarios, si ustedes oyen músicos blancos lo están tomando de segunda mano, los negros son los efectivos, y nos habló de Elmore James, de John Lee Hooker y así fue como yo empecé a irme a las raíces, los descubrí y empecé a formar mi colección de discos y aprendía algunas técnicas, yo quería hacer blues, aunque Alex y Charly andaban más en la onda del Grand Funk, Ten years afther, grupos más pesados y a mí me seguían gustando los Rolling Stones, los Beatles, Canned Heat, Chuck Berry, Hendrix y les dije, vámonos al blues y olvídense de los demás, lo aceptaron y funcionamos bien, luego Alex se clavo en la onda de protesta y llegó un momento que no me gustaba tocar rolas como Masturbado, no le veía caso y sentía que me apartaba del blues, yo quería realizar una verdadera banda de blues, las primeras rolas sí me gustaban y estaba de acuerdo, pero después me di cuenta que cada quien debía seguir por su camino, ya no había la cohesión que hubo, me salí y empecé a grabar mis propias rolas”.

Luego de su salida del Three, Ernesto fue requerido por Tony Vértiz para revivir El hangar ambulante.

“Y en ese tiempo andaba Olaf, Antonio de la Barrera por acá, el fue bajista de Canned Heat, habían alternado con John Lee Hooker, Ike y Tina Turner y otros, era ya una estrella internacional y cuando supo que nos estábamos reagrupando se unió y anduvimos tocando por diversos rumbos de la capital, alternábamos con Canned Heat e íbamos mucho a provincia, fue una muy buena época.”

Actualmente, Ernesto o Erny como le dicen los cuates (amigos), reparte su tiempo entre algunas tocadas con su grupo llamado simplemente la banda de Ernesto de León, donde lo acompaña regularmente Isidoro Negrete en la armónica y de vez en cuando Charly Hauptvogel y algún bajista. Se presenta principalmente en el Centro cultural José Martí y en otros festivales donde es invitado con su grupo. De León todavía tiene mucho que aportar al blues hecho en México y en nuestro idioma castellano.