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Monthly Archives: octubre 2011


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Entrevista realizada por Felipe Suárez y Tilo Nurmi.

Fuimos por una entrevista, y terminamos siendo el nuevo miembro de la banda. Y aunque nos equivocábamos en los coros, como si hubiésemos faltado a los últimos ensayos del grupo, nos sentimos parte de una jornada mágica cargada de amistad y blues, junto a la energía y carisma de Bluseros Muertos. Realizamos esta entrevista en pleno ensayo y sesión fotográfica, entre canción y canción, en una entretenida conversación junto a Gatillo Gerard, El Profeta del Silencio y el Señor Arenas, que esa noche, se habían materializado en este mundo de los vivos, para traernos su música y compartirla con nosotros, preparándose para una tocata que los trae de regreso, agendada para este 26 de Junio.

Vamos a partir por las teorías… Entendemos que hay una historia oficial que es posible rescatar de los recortes de diarios antiguos, que dan cuenta de la muerte de Bluseros Muertos, pero sabemos que hay otras historias por ahí, que se han tejido durante estos 10 años, ¿cuáles son esas historias paralelas que ustedes conocen, de cómo murieron los Bluseros Muertos?

Gatillo: Viendo los documentos… existía la historia de cuatro músicos que venían de una tocata mediocre, y venían en su auto, alias “guacamayo”, y chocaron con un camión de whisky underground, los cuerpos salieron disparados, por lo cual estas almas quedaron en pena y básicamente lo que ocurrió fue que se generaron estos espectros, que en ese tiempo era Ricky Durante -actualmente el Reverendo Du-, Luis Alma -actualmente el Chamán-, y el gran Arcángel Miguel que en estos momentos vuela y surca el firmamento de América Latina en bicicleta y este… mmm, bueno, lo que queda de él (apuntándose a sí mismo), Gatillo Gerard… (risas), junto a estos actuales socios, el Señor Arenas que se suicidó para poder estar con nosotros, costó matarlo, pero accedió… (risas), y el gran Profeta que nació con Bluseros Muertos, vio morir a Bluseros Muertos, vio resucitar a Bluseros Muertos, y actualmente es el responsable que Bluseros Muertos esté aquí en estos momentos. Y se dio el tema de que en algún momento fueron cuatro, luego cinco, después tres, cuatro y actualmente somos tres, incluso llegamos a ser seis, increíblemente. Ahora, qué es realmente para nosotros el concepto de Bluseros Muertos, yo creo que ya no resiste alguna teoría, porque podríamos decir que Bluseros Muertos son mucho más que tres, están ustedes que son Bluseros Muertos en este momento, está mi gran hermano “Peñasan” (fotógrafo presente), un monje tibetano que está registrando cada momento y está el público que es la gran energía de Bluseros Muertos, que son nuestros cómplices… amigos, groupies, fans, próximos a morir… y lo que van a buscar justamente en cada tocata es poderse suicidar en el blues, pero suicidar en la buena forma, que si tú hablas de la muerte, la mayoría piensa en algo muy triste, y no lo ve como morir para poder nacer de nuevo… y eso es lo importante y eso es lo que queremos, que la gente resucite, que nazca nuevamente.

Cuéntennos un poco como es que nacen canciones como “La Contestadora”…
Gatillo: “La Contestadora” nace de un juego con el Reverendo Du, yo tenía mi contestadora, él tenía su contestadora, y cuando yo lo llamaba de repente aparecía (imitando el ruido de una grabación) “este es el infierno… deje su mensaje”, y tiempo después dijimos “hagamos un mensaje de verdad”, nos juntamos un día, pescamos la guitarra, la armónica y empezamos… (con su guitarra, Gatillo interpreta una parte de la canción), y la gente dejaba su mensaje… luego dijimos “esta tiene que ser una canción de amor”…

En los shows de Bluseros Muertos hay una conexión súper potente entre los cómplices y la banda, hay una buena vibra, hay un algo muy especial, ¿cómo se prepara esto?, o se da todo en forma espontánea? Arenas: Para serte sincero esto no se prepara mucho… porque todo viene de la muerte de estos tipos… y es que ellos tenían mucha onda al morir, y eso ya crea todo para adelante, tenían la onda de antes…

La tenían desde que estaban vivos…

Arenas: Claro, desde que estaban vivos… es como requisito para tocar con Bluseros Muertos, o sea…

Tienen que tener onda y ganas de suicidarse…

Gatillo: Justamente!, la muerte tiene que venir. La verdad es que se genera un tema de energía pura, nosotros somos medios raros, en el sentido de no invitar a mucha gente a los ensayos, de hecho, ustedes son los que por primera vez asisten a un ensayo de Bluseros Muertos, y acá nuestro hermano Peñasan también, y él ha participado desde la génesis, él es uno de los misioneros que anda repartiendo a Bluseros Muertos por todos lados… (risas). Tratamos de mantener el concepto de los ensayos muy cerraditos, como para darnos esta licencia de cometer errores, esta licencia de que vayan saliendo cosas como versiones acústicas de temas que siempre los hemos tocado eléctricos, bueno, Profeta ponga lo suyo (cediéndole la palabra al Profeta del Silencio)

Profeta: Tocamos aspectos bien roqueros de improvisación, y por lo general me gusta lo que pasa con el público, si no es recíproco, no va a fluir de forma natural, si no pasa nada con el público tocamos nomás, como un espectáculo del común de los grupos.

Gatillo: Tratamos de mantener cierto estándar… Hemos tenido la maravillosa oportunidad de tocar para una sola persona, en un evento muy programado, muy publicitado (risas). Todo el mundo pensaba que nosotros estábamos haciendo una prueba de sonido, y sólo una persona, que era el más puntudo, entró y era el gran Florcita Motuda… lo que pasa es que cuando nos dan una hora, nosotros como buenos muertos somos puntuales, la muerte no va a llegar 15 minutos atrasada… y cuando nos dicen “van a tocar a las nueve”, nosotros llegamos a probar sonido a las siete, para estar listos a las nueve… entonces pensando que estábamos haciendo la prueba de sonido, tenían a toda la gente, como en un pequeño hall, que estaban esperando poder entrar a ver el show, y nosotros nos mandamos un show de dos horas!!!, donde estaba solamente Florcita Motuda ahí, gritando como enfermo, y nosotros mandándonos el show de la vida (risas), nosotros ahí “leeeeeeroooo” y él solo gritando “leeeeeeroooo”… Terminamos, nos fuimos a tomar una cerveza, y después llega el dueño del local y nos pregunta “ya compadres, a qué hora van a tocar?”… “mmm, no, ya tocamos!” (risas), “pero cómo, si está toda la gente afuera”, “y tú tenías a la gente allá?”, “sí, pero, ¿pueden tocar de nuevo?” (risas), podríamos decir de esa tocata que fue un ensayo con once, porque después nos dieron pastelitos y esas cosas… (risas)

¿Qué papel juega Bluseros Muertos, ya con diez años de trayectoria en lo que es la incipiente escena blusera nacional?
Gatillo: (piensa) Es increíble como pasa el tiempo en realidad… nosotros somos veteranos, llevamos muchísimos años, o sea igual nos sentimos como…

Como si hubieran muerto ayer…

Gatillo: (risas) Por lo menos lo que me ocurre a mí, en el tema de los ensayos, es que se genere esta onda, que es rica… yo soy como el veterano de Bluseros Muertos y desde el principio te da la impresión de que te sientes como acompañado, alguien se acerca y te dice “oye, los Bluseros, que buena!, y cómo está el Reverendo?”, “bien, está haciendo ahí sus cosas”, “bueno, y está en la banda?”, “eeeh, no”… “Y Arcángel está en la banda?”, “no, tampoco…”, “y Luchito, grande Alma, el batero!, está como distinto…”, “es un baterista africano que trajimos” (risas), “o sea, estás solo?”.

Arenas: Estai más solo que curao cagao… (risas)

Gatillo: Entonces, aunque no lo creas, te da la sensación de que uno se siente más acompañado que nunca, porque si bien los Bluseros que partieron al principio no están full, con Reverendo nos estamos juntando todas las semanas, y conversamos, con Alma también, siempre están tirando buena vibra… a Profeta lo conozco cuando era así de chiquito más o menos (poniendo la palma de su mano a veinte centímetros del suelo), tenemos un camino de historia, y con el gran Arenas también nos conocimos por otro lado, en el mundo de los vivos y cuando se dio esta oportunidad de estar en Bluseros Muertos me dijo “bueno, wevón, si es en efectivo, mejor” (risas), y se suicidó ahí, bien!

En la escena del blues, a diez años, si bien no hemos estado participando en toda la historia, es súper gratificante sentir que somos un ícono especial dentro de la escena del blues. O sea, yo he visto grupos maravillosos, y es súper rico porque Bluseros Muertos está en una etapa, donde no hay otro grupo que tenga este mismo estilo…

A propósito de estilo, ustedes mezclan con libertad elementos del blues, el pop, el reggae, cómo surge esta mezcla con esa naturalidad, ¿tiene que ver con sus influencias?

Profeta: Es que los temas son muy antiguos, yo iba en el colegio… (risas)

Y ya estaban así…

Gatillo: Total la cagá ya estaba!! (risas)

¡No había cómo arreglarlo!

Gatillo: (risas) Estamos versionando todos los temas de nuevo… (risas) La verdad es que somos espíritus inquietos en realidad, y lo que me gusta a mi es que ahora los temas están más desordenados, en el buen sentido de la palabra, estamos haciendo las deconstrucciones de temas, si bien mantenemos toda la esencia y todo el cuento, ahora tratamos de no dejar espacio sin ocupar… El blues es como “la excusa”, pero no nos vamos a quedar en hacer solamente blues, creemos que el espacio es mucho más grande, ahora, siempre mantenemos la cuna del blues, que te da para tocar incluso reggae, la base es el blues.

Arenas: Pero siempre hay influencias, es difícil hacer cosas que suenen a la raíz, con todas las influencias que uno tiene.

Gatillo: Y siempre hay una necesidad de volver al origen, y eso es como nacer de nuevo, es volver al origen y empezar a grabar con guitarras gorditas de nuevo, hacer ese sonido que tenían los Beatles en algún momento. Para nosotros es eso, exploramos por todo el patio, pero siempre volvemos a la madre, a la raíz, y esa raíz es el blues.

Arenas: Pero tampoco pensándolo así “en este tema vamos a hacer un poco de funk”…

Tampoco es algo planeado…

Gatillo: Justamente, es lo que sale.

Esa tradición nostálgica y melancólica que tiene el blues, ustedes la transforman en un juego, en una complicidad con el público, algo lúdico, entretenido…

Arenas: Es que el show no lo hacemos nosotros… lo hace el público.

Nosotros pauteamos, pero es súper free, si bien tenemos eso de preocuparnos de los detalles, a nivel de Producción, que este foco vaya acá, que la prueba de sonido sea así, que queremos sonar de esta forma, si te das cuenta, el ensayo es quizás muy raro para un grupo de blues tradicional, o incluso un grupo de rock tradicional, que en el buen sentido de la expresión son como más “tarreros”, suenan más fuerte, nosotros somos al revés, somos un poco más despacio… A veces somos incomprendidos también, nos dicen “no, estos weones están locos”.

Les hizo mal morirse a estos gallos…

Gatillo: Claro! (risas), pero esperemos que esta “curiosidad que mató al gatillo”, que también sea la curiosidad que ayude a los demás a descubrir…

La curiosidad mató al “Gatillo”…

Gatillo: (risas), qué!, claro!…

Ustedes participaron recientemente en un evento solidario para las víctimas del terremoto, ¿cómo recibió la gente el blues en ese evento?

Gatillo: Fue súper extraño en realidad, porque nos llamaron y yo soy súper respetuoso con el tiempo de los chicos, entonces, nosotros tocamos por un servicio, y ese servicio tiene un costo, y lo tratamos de hacer súper humano, en el sentido de decir “nosotros te damos un servicio y ese servicio vale lucas”, porque cada uno de nosotros se dedica a la música, que tiene un sentido valórico súper potente, pero también tiene una cierta retribución, y antiguamente en lo personal me daba como lata decirlo, pero siento que es súper transparente decir para que la gente también sepa que esto es un tema muy potente, y debo decir que me sentí súper respaldado porque si bien damos este servicio por lucas, ahí era algo que sobrepasaba todo, entonces, me acuerdo que me pilló en una reunión con otras personas, y dije “yo creo que sí, pero tengo que hablar con mis hermanos”, les conté y me dijeron “démosle”. No teníamos idea dónde iba a ser al tocata, o sea, partió de adentro, y tampoco podíamos juntarnos a ensayar, Kano Flores también nos apoyó ese día, y fue la tocata a las tres (de la tarde), “OK, juntémonos a las 12 y ensayamos lo que vamos a tocar”. Llegamos, tocamos, ahí en el frontis de la Estación Central, nos dijeron que iba a estar lleno y había gente que pasaba, y te das cuenta ahí que el público es totalmente distinto, y el concepto era muy potente porque no nos podían decir Bluseros MUERTOS (poniendo acento en MUERTOS), porque ya la palabra era muy potente después del terremoto… al final nos pusieron Los Bluseros Teatrales… (risas)

Arenas: ¡Los Bluseros gays! (risas)

Gatillo: Fue así como… (con voz de presentador): Los Bluseros Teatrales!!!, y el compadre nos decía “¿y ese es el nombre?” (risas), y le dije, sabes qué, déjalo en “Bluseros” nomás…

Empezamos a tocar y se empezó a juntar un poquito de gente, y cuando empezamos nosotros “ya, ustedes con nosotros” (haciendo participar al público), como que la gente se siente invadida, porque está acostumbrada a ver un show, termina la canción, aplauden, así ordenaditos, en cambio nosotros los chasconeamos un poco, la gente pasaba, se cagaba de risa… Para nosotros era súper potente estar presentes y poner nuestro granito de arena.

Revisando un poco la historia, ¿Cómo ven la escena blusera actual, respecto a la de los inicios?

Gatillo: Yo creo que la escena blusera está muy prominente. Ha tenido como un “guateo” este año, no sé, es mi percepción, el año pasado estaba como súper bien, ahora, tuvimos el terremoto, yo creo que el terremoto sacudió también energéticamente a muchas personas, por lo tanto yo creo que hay muchos bluseros, pero todavía está como escondido, está como renaciendo de nuevo, ese es nuestro compromiso, de empezar a levantar la bandera de nuevo, hay que pararse de nuevo y tenemos que seguir. Y por eso tenemos esa idea de volver el 26 de Junio, para volver a levantar, a resucitar, para que vuelva la esperanza hasta cierto punto, porque todavía hay gente que está muy shockeada, y eso se da también a nivel de espacios, está todo andando como muy lento. Yo creo que este año por lo menos va a estar muy dormido, esa es mi sensación muy personalmente hablando.

¿Y como podrían definir estos más de 10 años de trayectoria?

Gatillo: ¿Cómo lo podríamos definir? (le pregunta a Profeta), ayuuudame… (risas)

Profeta: Diez años de libertad, nada muy planificado, y lo que ha salido fluyó…

Gatillo: Sí, yo creo que eso ha sido un poco… estos 10 años han sido súper fluidos, nunca nos hemos enfrentado a decir “esta cuestión tenemos que armarla por tanto tiempo”, Bluseros Muertos yo creo que pasa a ser como, increíblemente, una forma de vida, es como el concepto, ya incluso he perdido mi nombre de vivo, todo el mundo me dice Gatillo, en mi trabajo de vivo hablamos de Gatillo…

El espectro se ha ido apoderando de la persona viva…

Gatillo: Justamente, y es súper rico y también potente el tema de que el espectro, se apoderó de la vida real de este personaje, y ha sido bueno en realidad, súper bueno.

¿Han tenido algún momento en que dicen “ya, hasta aquí nomás sigo muerto, quiero empezar a vivir ahora”?

Gatillo: Sí, hemos tenido de hecho nuestros términos… en algún momento yo dije “lamentablemente me retiro”, me hicieron una despedida, tuve el honor de que me despidieran, y me llevaron al mundo de los vivos.

Profeta: Hicimos la tocata “Salmos del Olvido”, en una tocata que se hizo en la Universidad de Chile. La mayoría diría “no, este weón se fue, no hay nada más que hacer”, pero aquí es distinto, porque se van, pero nadie los echa, vuelven si quieren, es súper libre…

Y en qué está Bluseros Muertos actualmente, qué les depara el futuro?

Gatillo: El futuro va como trío principalmente, invitando a grandes amigos a participar, ahora se genera más como un “producto”, aunque suene duro, Bluseros Muertos si bien son tres espectros que van moviéndose, es un equipo mucho más grande, nosotros lo vamos a dejar fluir…

Lo dejamos como puntos suspensivos entonces…

Gatillo: Sí, esta historia la construyen los cómplices en realidad.

Muchísimas gracias…

Gatillo: No, gracias a ustedes…

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Semana de mucha actividad blusera en la ciudad de México.

Texto y fotos Arturo Olvera Hdez.

Foto de José Cruz, cortesía de Daniel Bueno

Desde el lunes 9 de octubre inició en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) el Tercer Festival de Blues, en honor del maestro José Cruz, blusero de corazón y ahora aquejado por la esclerosis múltiple.

El festival dio inicio con la conferencia que ofreciera el maestro Raúl de la Rosa, avezado investigador, promotor y locutor del programa radial “Por los senderos del blues”.

Al siguiente día tocó el turno a José Luis García platicar con el estudiantado sobre “El quehacer blusero”. Y el día miércoles se verificaron dos clínicas: la primera con el maestro Victorio Silva, excelente ejecutante de la armónica y la otra con el maestro Pedro Wyant, distinguido guitarrista norteamericano. Ambos mostraron sus conocimientos en sus respectivos instrumentos, y algunos secretos que a lo largo del tiempo han adquirido y ahora compartido con esta comunidad universitaria.

El jueves fue día del encuentro musical y pasado el mediodía se presentaron en el auditorio Lauro Aguirre diversas bandas como Warehouse blues band, Follaje, Callejón azul, Blues demons, Solaris blue, Ginebra y Los Hicuris con el homenajeado José Cruz. El final fue emotivo cuando los organizadores y autoridades universitarias entregaron un reconocimiento a la trayectoria de Cruz, quien a lo largo de más de tres décadas su pasión ha sido esta música aunque ha incursionado durante este tiempo en otras vertientes. En silla de ruedas el maestro Cruz recibió una placa como reconocimiento a su dedicación y empeño.

Todos los participantes se presentaron con el ánimo encendido a pesar de que faltó una mayor participación de los estudiantes, algo anda faltando, quizá promoción o que la población estudiantil conozca más de cerca esta música, en fin que este festival tenga continuidad y siga recibiendo el respaldo de las autoridades del plantel. Encomiable el esfuerzo de Daniel Bueno y las autoridades de Difusión Cultural como Ana Lilia Flores y Rodrigo Johnson.

Avándaro en el Martí

A 40 años de haberse celebrado el Festival de rock y ruedas en Avándaro, Estado de México, se sigue recordando aquel masivo evento, donde participaron lo más florido de nuestro rock, allá por 1971. Y este sábado 15, en el Foro Cultural José Martí actuaron en esa soleada plaza Bloody rock, Enigma y la banda de Ernesto de León.

Aquí lo que sobra es público y eso motiva a los grupos sobre el escenario, bueno, hasta los chavitos se ponen a bailar y la diversión y gusto por el blues y el rock cada vez se acrecienta a grandes pasos. El entusiasmo se desborda ante la enjundia y talento de los grupos que como Enigma entregan lo mejor de sí, con temas originales de aquellos años como La erade acuario, Enigama fue acompañado en algunas piezas por Seblues en la armónica.

Por su parte Ernesto de León prendió aún más el ánimo con sus rolas como El boogie de Huatlay la armónica de Isidoro Negrete hacía vibrar a toda la tropa congregada en el Martí.

La tocada inició al mediodía y culminó cerca de la seis de la tarde cuando arreciaba el viento frío y el sol se perdía entre las viejas laderas del poniente.

Loable la labor de ya varios años en pro del blues de la licenciada María Eugenia Mundo, directora del Centro Cultural José Martí y la propuesta de Antonio Cruz, de no olvidar ese hito en la historia del rock y el blues que fue Avándaro. El próximo sábado 22 es el cierre.

FUENTE: BAD MUSIC //http://badmusicblues.blogspot.com/2011/09/festival-de-blues-de-barcelona-cronica.html

Días de mucho, vísperas de más.

Eran más o menos las ocho menos cuarto de la tarde. El cielo se despejaba después
de un concierto de paraguas y chubasquero. Marc Ruíz abandonaba la batería y se sentaba al piano, acompañado de Fred Kaplan, David Giorcelli y Lluís Coloma.

Mark Braun dejaba las teclas y se sentaba a la batería, con más intención que fortuna, Manolo Germán seguía sonriendo tras su contrabajo y una docena de niños de la familia Capibola saltaban y retozaban por el escenario. Era un final feliz, un final de buen rollo para la novena edición del Festival de Blues de Barcelona.

Todo había comenzado once días antes con la presentación del disco de Big Jamboree en la sala Luz de Gas. Nueve músicos geniales dándolo todo en el escenario. Un éxito clamoroso para el bautizo de Bang, que es como se llama acertadamente la nueva criatura de la banda que capitanean Dani Pérez y Agustí Burriel. Al día siguiente, sábado, llegó la fiesta del sexto aniversario de la Societat de Blues de Barcelona. Otro éxito, con Txus Blues & Jose Bluefingers, Greg Izor y la Barcelona Big Blues Band en el escenario, y un publico entregado y pasándoselo como enanos en Les Bases.

Contradiciendo el refrán de “día de mucho, víspera de nada”, Red & the Blues Bastards y Pepe J. Gómez Electric Band, el domingo por la mañana sirvieron con solvencia el tradicional Vermuth de Blues que cura todas las resacas.

El lunes, mientras la afición se recuperaba y volvía a sus quehaceres habituales, los profesores de la Escuela Taller de Blues, una de las criaturas favoritas de los capibolos, se fueron a la Cárcel Modelo, por suerte para ellos con billete de ida y vuelta, para dar el primero de los conciertos sociales, una de las señas de identidad del festival, y que tuvieron su continuación el martes con Big Mama Montse en el Hospital Vall D´Hebron y un día después en la Cárcel de mujeres de Wad Ras. Inasequibles al desaliento, que se decía antaño, el núcleo central de la organización y algunos aficionados incombustibles siguieron dando pedales en las Master Class de Mark Braun, Nathan James, la de Mantenimiento de Saxo y la proyección del documental “Barnablues. La historia del Blues en Barcelona”, que capeó con éxito el temporal del martes y trece.

Y llegó la noche del jueves15, con Hernán Chino Senra capitaneando, cual Flautista
de Hamelín, a lo más granado de los bluesman barceloneses (y unos cuantos güiris)
que llegaron al Casal del Barri de Prosperitat con sus instrumentos a cuestas, para
ofrecer una de las noches más divertidas y potentes de esta novena edición.

Quizá el mejor resumen fuesen las caras de satisfacción de los asistentes, algunos de los cuáles acabaron en un estado, digamos… borroso. De ahí el tono brumoso de este cronista en la narración de este episodio concreto.

Ya se sabe que el que no quiere caldo acaba recibiendo dos tazas.. y aquí todo el
mundo pedía caldo a cubos. Y lo tuvieron. Llegó el viernes, día de comienzo de la programación central en el patio de la Sede del Distrito de Nou Barris. Sillas, mesitas con flores y velas, palmeras iluminadas, comandos de abuelitas que se colaban antes de la apertura para pillar sitio, alegres bestezuelas juveniles correteando entre los técnicos y voluntarios,
reencuentros con amigos foráneos como Eugenio, Rafaela, Iñigo y otros muchos. La noche prometía… y cumplió.
Mambo Jambo, sencillamente arrasaron con un directo contundente y demoledor, Amadeu Casas, Chino y Nathan James se dejaron el alma en un pacto con el diablo para homenajear al mítico Robert Johnson y The Midnight Rockets nos regalaron una muestra de su excelente y trabajado último disco.

Era la noche que abría definitivamente los días de la marmota feliz.

El sábado, con un recinto abarrotado de publico variopinto y multicolor, entre el que destacaban muchos músicos y sin embargo amigos, aparecieron los Suitcase Brothers con su nuevo disco bajo el brazo para dejar al público con la boca abierta y convertir, por un rato, un rincón de Nou Barris, en un pedacito del Delta del Mississippi. Y después de ellos, la fiesta de Earl Thomas with Paddy Milner & The Big Sounds, que hicieron bailar a las sillas y mover los pies hasta a los más octogenarios. Y además pusieron la excusa para el debate entre el sector más profesional de “esto no es blues-porque tu lo digas”, sin el que un festival de blues nunca sería un verdadero festival de blues.

Y así, molidos y satisfechos llegamos al domingo con la fiesta de los pianos de Freed Kaplan, David Giorcelli y Mark Braun que lograron poner al mal tiempo buena cara, capear el temporal y ofrecer un magnífico fin de festival. Y todo esto sucedió, como podéis comprobar en la imagen, bajo la atenta (y a veces no tanto) mirada de la tribu de Bad Music Blues, que desde aquí queremos mandar un fuerte abrazo a los irreductibles de la tribu de Capibola, a los secuaces de la SBB, a todos nuestros amigos, incluso a nuestros enemigos, a Willy (que estuvo siempre en dos sitios al mismo tiempo) y muy especialmente a Encarna y Ricard.

Nos vemos en la próxima. Salud y blues…. y libertad para disfrutarlos.

Se presentaron en Los alebrijes, de Xochimilco

Texto y fotos Arturo Olvera Hdez.

Me habían dado buenas referencias de este grupo poblano de blues, algunos conocedores como Compañet y Jaimes me habían comentado de sus buenas hechuras, sin embargo se quedaron cortos, pues la Serpiente elástica se prodigó sobre el breve escenarios de Los Alebrijes en Xochimilco, y los pocos asistentes que asistimos salimos más que satisfechos con esta agrupación, no sólo por su buena manufactura, sino por su entrega, talento, sus letras y ejecución.

Este sábado por la noche pudimos constatar que estos reptiles son de buena madera y que en cualquier parte del país se pueden presentar con solvencia y sin temores. Se trata de una banda bien conjuntada, con alrededor de 10 años de andar rolando por diversos escenarios de Puebla y otros estados de la comarca mexicana.

Músicos fogueados al calor del lirismo silvestre y rudimentario, que gracias a su voluntarioso oficio se han convertido en bluseros de cepa refinada y tenue, sutil cuando se debe y enérgicos cuando se hace necesario. Todos compaginados como emergidos de un solo plumazo mitológico, tal como Quetzalcoatl, prehispánica deidad representada por una serpiente emplumada y venerada por los antiguos pobladores del Valle de Anáhuac, con todo y que ellos son más poblanos que el mole.

El grupo es liderado por los fundadores y compositores David Pedraza, vocalista y guitarrista; Martín Pérez en la armónica; Gabriel Licea en la batería; Alfonso “Poncho Pantera” Soto en la guitarra y Antonio Larios en el bajo.

Todos ellos excelentes ejecutantes y con un feelling y cadencia chingón.

Grata la sorpresa de “Poncho Pantera” que a sus 18 años, pronto será un león con su lira arrebatadora y pulcra, sin duda un prospecto importante en la banda, y que decir de la armónica de Martín que la pule en cada aspiración y soplido embriagador, todos ellos comprometidos con el arte del blues.

La banda tocó piezas originales en castellano de su más reciente disco titulado Viejo blues hasta alguna clásica en inglés, lástima de la poca asistencia en un lugar que apenas se empieza calentar y ojala pronto se llene gracias a grupos de este calibre. El sitio es acogedor y merece mejor suerte, sobre todo por los grupos que están llegando a ofrecer lo mejor de sí.

Importante en esta gestión el trabajo de José Luis García y de Alfredo Reyes, mejor conocido como “Freddy King”, vanguardia de Cultura blues, promotores y músicos incansables que ya tendrán su lugar en este espacio dedicado al blues en México.

4to. Festival de Blues de Pergamino

Posted: octubre 3, 2011 by Diego Desprolijo in Agenda, Festival de Blues de Pergamino

Etiquetas: Bajo Cuerda, Botagofo, Don Vilanova, Estás Loca Mamá, Festival de Blues de Pergamino, Hoochie Coochie Girls, Kike Barandarián, La Mississippi, Lavaque Blues Band, Los Errantes, Pol Castillo, Punto
Los días 8 y 9 de octubre, la ciudad se viste de blues. Cinco Provincias de nuestro país estarán representadas. Además llegarán figuras consagradas de Capital Federal y Latinoamérica.

[+ Info http://www.bluesfestival.com.ar]

Gran expectativa gira en torno de la realización de la cuarta edición del festival blusero de la ciudad de Pergamino. Con la organización de la banda local, Lavaque Blues Band y un fuerte apoyo del Municipio de Pergamino, en esta oportunidad se redoblan los esfuerzos para consolidar al Festival como uno de los referentes en nuestro país.

Pergamino pretende ser capital del blues y para ello apuesta fuerte a la realización de este espectáculo que ahora tendrá dos jornadas en las que se vuelve a apostar a la federalización del show convocando bandas de Chaco, Córdoba, Mendoza, Entre Ríos, Buenos Aires y Capital Federal.

En tablas
La primera jornada, el sábado 8 de octubre, será iniciada por la banda de Pergamino Ritual Moleta, tras ello llegará desde Córdoba Pol Castillo (viene de una gira por España). Luego se presentarán Punto Negro, los chaqueños van por su segunda aparición en el Festival. En la etapa final de la primera noche estará sobre tablas Kike Brandarian, un peruano que actualmente está tocando y mucho en Chile; Viviana Scaliza, reconocida blusera que fuera miembro de las Blacanblues; y para el cierre Don Vilanova, Botafogo que vuelve tras debutar en la edición de 2010.

El domingo 9 de octubre llegan desde Buenos Aires Hoochie, Coochie Girls; y tras ellos los colonenses de Estás Loca Mamá. En tercer lugar de la grilla aparece una banda debutante en el Festival, llegados desde Entre Ríos estarán Los Errantes. Otra banda que viene a “conocer” el Festival de Blues de Pergamino será Bajo Cuerda provenientes de Mendoza.

Antes del cierre, se presentarán los organizadores, Lavaque Blues Band, dejando todo listo para que la Mississippi le ponga el broche de oro a lo que sin dudas será la fiesta del Blues.

Con historia
El Festival de Blues de Pergamino se inició en 2008, cuando los integrantes de Lavaque proponían aunar en un mismo escenario a bluseros de la zona. Así llegaron bandas de Buenos Aires (Old Blues Trío); Rosario (Caburoblus y La Gringa en Banda); Colón (Estás Loca Mamá); más las locales (Lavaqué y Dulce Cicuta).

Ya en la segunda edición se pudo hacer efectivo el sueño de ampliar la convocatoria a bandas de nuestro país, así fue como se resolvió prácticamente repetir el staff de bandas agregando a Paraje 71 de Chaco.

El tercer encuentro llevado a cabo en 2010 confirmó las ideas de los Lavaque al tiempo que mostró su primer gran apuesta sumando al staff de bandas a La Buenos Ayres Blues Band, Punto Negro de Chacho, Pol Castillo de Córdoba y con la presencia de Don Vilanova y Ciro Fogliata como figuras estelares. Aquella noche fue consagratoria para el Festival de Blues de Pergamino, no sólo sobre tablas sino también por el acompañamiento del público contando con más de 500 personas en el salón especialmente preparado para la ocasión (este show se distingue por conservar la posibilidad de mesas y sillas para la comodidad de los asistentes).

El Festival de Blues de Pergamino ha recorrido ya un interesante camino que lo lleva ahora a su cuarta edición, la cual contará por primera vez con dos días de espectáculos de renombre.

La esencia del show sigue siendo la que dio luz al festival: poder acercar a los artistas en un ambiente distendido y brindándole al público la posibilidad de sentirse parte de un sentimiento particular como sólo el blues puede generar.

Esta música universal que se gestara en las costas del Mississippi, se convirtió con el paso del tiempo en un sentimiento universal y al mismo tiempo variado. Por ello los organizadores del festival han resuelto sostener la idea de poder albergar bajo un mismo techo las diversas expresiones que en nuestro país surgen a partir del blues.

El Festival de Blues de Pergamino, va por su mayor desafío, pues con constancia y dedicación el show que se iniciara como un desafío de una banda, se constituye ahora en una movida de toda una ciudad que se siente partícipe de un espectáculo diferente con la presencia de figuras de trascendencia. Prueba de ello es el importante apoyo que desde el Gobierno Municipal se tuvo para con el espectáculo.

Las grillas
Sábado 8

21.00 Ritual Moleta Pergamino

21.40 Pol Castillo Córdoba

22.20 Punto Negro Chaco

23.00 Kike Barandarián Perú

23.40 Viviana Scaliza Buenos Aires

00.50 Don Vilanova Buenos Aires
Domingo 9

20.00 Apertura

20.30 Hoochie Coochie Girls Buenos Aires

20.40 Esta Loca Mamá Colon (Bs. As.)

21.20 Los Errantes Entre Ríos

22.00 Bajo Cuerda Mendoza

22.40 Lavaque Blues Band Pergamino

23.20 La Mississippi Blues Band Buenos Aires

Archivo
3er Festival de Blues de Pergamino: Cobertura // Videos

2do Festival de Blues de Pergamino: Informe // Video resumen

1er Festival de Blues de Pergamino: Video resumen


Otis Rush Philadelphia, Mississippi 29/IV/1935

CAN’T QUIT YOU, BABY. De más amor y de amor más.

http://elbluesylapalabra.blogspot.com

Demasiadas veces nos hemos preguntado por aquí qué pasaría si tal bluesman no hubiese muerto precozmente, con todo su talento no ya por explotar, sino por desarrollarse, evolucionar, propagarse. Tanto, que el destino, saturado, nos arrea una hostia en toda la cara y nos arrebata del ensoñamiento con la respuesta más pesimista a esta pregunta. Hoy hablamos de un genio deteriorado, desperdiciado tras un comienzo fulgurante: Otis Rush.

Quizá fue su personalidad depresiva, su naturaleza taciturna, su carácter introvertido lo que alimentó su horror a mirar dentro de sí mismo y reconocer el potencial que tenía. Todo dejó de funcionar a finales de los sesenta, sin embargo sus comienzos fueron tradicionales para un futuro bluesman de la “tercera época”: amplia experiencia cantando gospel en coros de iglesia, aprender escuchando -e imitando- las grabaciones de Muddy Waters y John Lee Hooker, giro a la derecha y tomar una autopista más moderna, personificada por B. B. King y llegar a Chicago (con sólo 14 años) y dispuesto a comerse la escena. Y tanto que se la comió. Se alzó como uno de los vértices del triángulo que daría un nuevo sonido a la ciudad, el llamado West Sound, junto a Buddy Guy y Magic Sam. De ellos, Rush era el más tendente al soul, el de la voz más ardiente -o teatral-, con una expresividad en la guitarra y en la interpretación que ¡maldición! lo que reflejaba era su azorado interior.

Pronto fue atraído al sello que más luchaba por grabar ese nuevo sonido duro de la ciudad, Cobra, de la mano nada más y nada menos que de Willie Dixon, que le regaló su primer single (el de ambos) y mayor éxito: I can’t quit you baby (“No puedo abandonarte, nena), Cobra (1956). Sus sencillos para el sello entre 1956 y 1958 fue lo mejor de su carrera. Sus largos, a partir de 1969 (incluso Mourning in the morning, Cotillion 1969; incluso Right Place, Wrong Time, Bullfrog, 1976) se me antojan que no estuvieron a la altura de sus directos de los años 60 y sus capacidades de expresión con la guitarra. Es sólo una opinión, pero de ahí no me saca nadie. Y más cuando escucho sus singles cuando me dejan con hambre de más.

Pero, dejémonos de tristezas y quedémonos con una de las declaraciones de amor más realista, más verdadera. El que se tiene por una amante que lo ha destrozado a uno, a la que deja por un tiempo, a la que volverá pasado -poco o mucho- tiempo. Un amor verdadero, tanto o más como el que le espera en su casa. I can’t quit you baby. Rindamos pleitesía a Rush viéndole tocarla así en directo:

Well, I can´t quit you, baby, but I got to put you down for a while.
Well, you know, I can’t quit you, baby, but I got to put you down for awhile.
Well, you know, you messed up my happy home, baby, made me mistreat my only child.
No puedo abandonarte, nena, pero tengo que dejarte por un tiempo.
¿Sabes? No puedo abandonarte, nena, pero tengo que dejarte por un tiempo.
Lo sabes, te has cargado mi hogar feliz, nena, me hiciste pisotear a mi única niñita.
Yes, you know I love you, baby, my love for you I will never hide.
oh, you know I love you, baby, my love for you I will never hide.
Yes, you know I love you, baby, well you just my one desire.
Sí, sabes que te quiero, nena, nunca te ocultaré mi amor por ti.
Sí sabes que te quiero, nena, nunca te ocultaré mi amor por ti.
Sí, sabes que te quiero, nena, eres mi único deseo.
Well, I’m so tired I could cry, I could just lay down and die.
Oh, I’m so tired I could cry, I could just lay down and die.
Yes, you know you my only darling, you know you my desire.
Estoy tan cansado que podría llorar, simplemente tumbarme y morir.
oh, estoy tan cansado que podría llorar, simplemente tumbarme y morir.
Sí, sabes que eres mi único amor, sabes que eres mi deseo.
When you hear me moaning and groaning, you know it hurts me deep down inside.
Oh, when you hear me moaning and groaning, you know it hurts me deep down inside.
When you hear me holler, baby, oh, you know your my desire.
Cuando me oigas lamentarme y quejarme, sabré lo profundo que me duele.
Oh, cuando me oigas lamentarme y quejarme, sabrás lo profundo que me duele.
Cuando me oigas gritar, nena, sabrás que eres mi deseo.

Pero al César lo que es del César, y ralentizemos este gospel-blues de medio tempo con la versión de su creador, Willie Dixon, para su imprescindible I am the blues (Columbia, 1970) con un inspiradísimo Sunnyland Slim al piano y Walter Horton con la armónica:

Y por último, la banda que mejor homenajeó el blues, Led Zeppelin, que hizo de I can’t quit you baby una de las mejores piezas de su álbum de debut, Led Zeppelin (Atlantic, 1969):

Una declaración de amor. De verdadero amor, de amor verdadero.


PASTOJAZZ 2011

Músicas del Mundo

Por Leonardo Pinzón Cardona.

Voz y guitarra de BLUESWAGEN.

El jueves 22 de septiembre emprendí, junto a mis amigos en la vida y en la música, el viaje de 798km de distancia que hay desde la ciudad de Bogotá hasta el hermoso valle de Atris al pie del imponente volcán Galeras.

El nudo de los Pastos, en medio de la cordillera de los Andes nos recibió con la famosa turbulencia y abrumadora sensación de vértigo sumada a la de un fuerte mareo al aterrizar en el aeropuerto Antonio Nariño, situado en Chachagüí a 35km de la venturosa cuna del hijo recién nacido del actual sincretismo musical y cultural de Nariño, PASTOJAZZ había dado su primer grito el 21 de septiembre, deslumbrando a todos los asistentes que llenaron esa noche el bellísimo teatro Imperial de la ciudad de San Juan de Pasto.

El concierto de apertura fue un homenaje al maestro Eduardo “Lalo” Maya realizado por la GALERAS BIG BAND y SANDONÁ JAZZ ENSAMBLE, esta última dirigida por el mismo maestro Eduardo Maya e integrada en su totalidad por jóvenes de la región. Me contaron con especial descripción, que fue un concierto conmovedor, que llenó de orgullo a todos los Pastenses allí presentes, lastimosamente mis compañeros y yo no tuvimos la fortuna de estar en la ciudad ese primer día del festival para presenciar este maravilloso espectáculo musical.

La noche del jueves luego de habernos instalado en el hotel Agualongo (reconocido durante varias décadas por los visitantes frecuentes de la ciudad de Pasto, y que lleva orgullosamente el nombre de un militar realista mestizo, que lideró las guerras de independencia de la Nueva Granada en esta región del País), nos dirigimos hacia el teatro en compañía del renombrado Maestro Antonio “Toño” Arnedo y los excelentes músicos que conforman su cuarteto.

Estando allí, sumergido en la mágica arquitectura del teatro Imperial, el cual se empezó construir en el año 1922 y cuyos detalles en madera son una obra de arte, logré la fortuna de presenciar un concierto que a la postre seguiré considerando como una experiencia inefable, las notas del discurso de estos cuatro músicos, que desnudaron sus almas, inundando el espacio con la belleza de sus impactantes espíritus, pintaron con el color de los sonidos la imaginación de todos los que estábamos presentes y por supuesto el Maestro Arnedo, siendo el capitán de esta oleada de sensaciones, logró adentrarnos en sus Travesías y dejó cierto Dibujo inolvidable en mi memoria.

Lo que siguió a este increíble concierto fue el desborde de hospitalidad y trato caluroso por parte de nuestro anfitrión y ya cercano amigo, el director del Fondo Mixto de Cultura de Nariño, Doctor Juan Carlos Santacruz Gaviria, piedra angular del festival y trabajador incansable, que llevó a feliz término la proeza de esta primera versión de PASTOJAZZ, que nos sumergió desde el principio de nuestra estadía en varios relatos sobre la historia y asuntos concernientes a la cultura de los Nariñenses, hombre gentil, buen conversador, notablemente culto y melómano realmente conocedor de los matices musicales del mundo y su región.

Disfrutamos de la buena gastronomía local, de la cual podemos mencionar el Cuy, el frito Pastuso y la trucha de la laguna de La Cocha, y por supuesto hay que mencionar también el afectuoso trato por parte de los Pastusos, que nos mantuvieron constantemente entretenidos con su genial sentido del humor y amabilidad interminable.

Durante la mañana del viernes 23 realicé una charla sobre la historia del Blues en la Universidad de Nariño, de la cual obtuve la mejor recompensa reflejada en la alegría de los asistentes, que quedaron prendados del espíritu del blues. En la tarde estuvimos en las pruebas de sonido para el concierto de BLUESWAGEN y particularmente quedé asombrado con el profesionalismo del ingeniero de sonido, un hombre joven que fue también el encargado de lo concerniente al sonido en el festival GALERAS ROCK 2011 que se realizó a principios de este año.

Esa noche abrió el concierto la agrupación local REPÚBLICA INDEPENDIENTE, que dejó en mí un sentimiento de euforia transmitido por la fuerza de su juventud y contundencia a la hora de tocar, sus arreglos en la sección de los vientos eran la muestra de la energía de las nuevas generaciones de músicos en Pasto, sonaron a lo grande y desplegaron la gama de sus influencias venidas de su musicalidad particular, del funk, del blues, del jazz y otros géneros.

Finalmente abordamos las tablas en el escenario del Imperial, Leonardo Gonzales (ex-integrante y en esta ocasión invitado de honor), y yo, Leonardo Pinzón (vigente líder de la banda), en calidad de fundadores, nos remitimos a los comienzos de BLUESWAGEN cuando sonaba en formato de dúo e interpretamos un par de temas viejos del repertorio clásico del blues, luego abordamos al público con la actual formación de Power trío con Sergio Verano (Batería) y Germán L’amouroux (Bajo eléctrico), tocando standards de blues y los temas bluseros de la banda como Estoy solo, El blues del devenir y otros.

Integramos durante el desarrollo del concierto a Leonardo Delgado, que tocó el saxofón en calidad de músico invitado, junto con Leonardo Gonzales, llevando a cabo la ejecución de arreglos especiales para el saxofón y la armónica en temas como Señor blues de Horace Silver , Full house de Wes Montgomery y I’m Tore down de Eric Clapton y Freddy King. Hicimos así un recorrido por las transiciones del blues a través de la historia y concluimos la presentación haciendo una sesión de Jam con los músicos presentes, de manera muy destacada el maestro Eduardo Maya empezó la descarga de improvisaciones con un espectacular solo, y por si fuera poco, puso a sonar las líneas melódicas para la sección de los vientos que estaban presentes durante la improvisación en un arreglo igualmente improvisado: fue apoteósico.

Al día siguiente, durante la mañana del sábado 24, se realizó un taller de improvisación y armónica por parte de Leonardo Gonzales, que sin duda sembró la semilla del interés por éste legendario y versátil instrumento musical. Durante la tarde del mismo día nos llevaron en compañía del Maestro Antonio Arnedo, Jorge Sepúlveda (Batería) y Holman Álvarez (Piano) integrantes de su cuarteto (vale la pena destacar su labor en los talleres sobre la historia del Jazz, la improvisación y otros temas que sin lugar a dudas enriquecieron de manera importante el marco del festival), a conocer la imponente laguna de La Cocha, que nos alimentó con sus deliciosas truchas y nos recargó de renovada energía, además de dejarnos estupefactos por su asombrosa belleza, contrastes casi surrealistas entre las hileras de casitas de arquitectura similar al de las viviendas isleñas, adentrándose sobre un surco mágico de agua que daba a la laguna y en ella, una isla de tierra que nos recibió con un puerto musical de barriles metálicos y madera, que interpretaban algo de Free Jazz imitando la voz de varios violines delirantes, demostrando así que la música contemporánea es verdaderamente parte vieja e implícita de la naturaleza, sonidos flotantes habitantes del espacio abierto de la laguna.

Esa última noche del festival los sentidos de los presentes fueron abordados por los músicos de JAZZILÓN ejecutando majestuosamente su concierto y poniendo en alto el nombre de Nariño, preparando así la alucinante demostración de elementos visuales de origen improvisado, en sincronizada combinación con los elementos electrónicos digitales y el Jazz que hicieron parte de la música conceptual y que de manera consecuente, estaban íntimamente conectados con las influencias generacionales que afectaron la juventud de los integrantes de GREEN MONKEY, trío de origen Antioqueño que dejó boquiabiertos a los espectadores del concierto de cierre del festival, por su excelencia musical y espectacular propuesta.

El arte del famoso Barniz de San Juan de Pasto fue esta vez el Barniz del Jazz para la historia de la música en Colombia. PASTOJAZZ ha dado su primer paso en los terrenos de la cultura Nariñense para integrarse así en los piñones de la maquinaria del Jazz de nuestro País. Vale la pena mencionar que Nariño ya ha hecho brillantes aportes en la historia de la música y ha ofrecido para orgullo de todos los Colombianos una galería de músicos de notable trayectoria entre los que podemos mencionar a Gerardo Sansón, el Maestro Eddy Martínez, Antonio Burbano, Germán Villareal y Javier Martínez entre otros.

Si el tiempo lo permite, PASTOJAZZ seguirá dejando huellas a través de los años venideros para inmortalizar y poner en alto el desarrollo de la música en Colombia… que el devenir nos regale más de la ciudad sorpresa.

¡Sorpréndenos siempre San Juan de Pasto!

Gracias NARIÑO, Gracias PASTOJAZZ!!!!

Texto y fotos Arturo Olvera Hdez.

El Festival de blues de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), empieza a ganar terreno e importancia en el circuito blusero capitalino y en su tercera edición ofrece un programa interesante que seguramente dejará complacidos a los seguidores de este género que cada vez gana espacios en la urbe del Distrito Federal.

Dicho festival se inaugura el lunes 10 a las 12 horas en el Auditorio Lauro Aguirre, con las palabras de bienvenida del maestro Rodrigo Johnson, para dar pie a la conferencia que dictará Raúl de la Rosa, experimentado promotor del blues en nuestro país y titular del programa “Por los senderos del blues”, que se transmite los viernes de las 20:00 a las 22:00 horas por las frecuencias de Horizonte 107.9 de FM.

Al siguiente día, en el Auditorio A, a las 14:00 horas, José Luis García ofrecerá la ponencia “El quehacer blusero” y a las 15:00 horas se proyectará un video documental sobre el tema.

El miércoles 12, en el Auditorio A, y a las 12:00 horas, clínica de armónica con el maestro Victorio Montes Silva, profesor del Centro Cultural José Martí. Más tarde, a las 13:00 horas, clínica de guitarra con el maestro Pedro Wyant.

El jueves, todo un banquete musical que inicia a las 12:00 horas en el Auditorio Lauro Aguirre, que abre con el grupo Warehouse, posteriormente Follaje, continúa con Callejón azul, luego Blues demon, después Solaris blue, que da paso a Ginebra y cierra a las 19:00 horas el homenajeado José Cruz, leyenda viva del blues en México.

Enhorabuena y toda la buena vibra para el incansable Daniel Rodríguez Bueno “Danny Boy”, quien al lado de las autoridades de la UPN se esfuerzan para llevar a cabo este festival que amenaza echar raíces en ese campus universitario del sur de la ciudad de México.

Texto y fotos Arturo Olvera Hernández

Otro señorón del blues en México es el experimentado Ernesto de León, hombre tranquilo, de gran espiritualidad. Maestro de la guitarra, casi medio siglo de experiencia en esto del rock, el blues, el boogie y otros ritmos afines que ha sabido abordar y darles lustre.

Nos reunimos con Ernesto y el buen amigo Antonio Cruz, manager de Ernesto, allá por el norte del Distrito Federal o la gran ciudad de México. Un restaurante fue el marco para la charla al mediodía, degustando algún platillo y bebiendo naranjada, como buenos chicos. Y como en una charla espontánea, Ernesto inició su historia.

Jarocho y fiestero

“Vengo de una familia muy fiestera, somos veracruzanos (estado que baña el Golfo de México), y hacían fiesta por cualquier pretexto, entonces mamábamos música, nos criaron con música, pero al llegar el rock se dio un cambio total, nos dimos cuenta que esa era nuestra música. A partir de ahí ya no la abandonamos y la agarramos con una pasión increíble, y al paso del tiempo comprendí que lo que estábamos oyendo, su raíz era el blues, y entonces dije vámonos directamente a las raíces”, fueron las primeras palabras de Ernesto, quien al recordar aquellos primeros años se le alegra el rostro y esboza sonrisas con frecuencia.

¿Cuándo escuchas el primer blues?

“Con un cantante negro como a los 13 años, aunque antes ya había escuchado algunos cantados por blancos, por ejemplo Bill Halley tenía un instrumental llamado El blues del cometa, pero tenía unos cuates que venían de Tijuana a ensayar y traían unos discos de B.B. King y se notaba la diferencia, aunque no lo entendí inmediatamente porque lo escuchaba un tanto monótono porque me había acostumbrado al rocanrol y el blues era más acompasado y tenía pocos cambios de tono. Pero después lo escuché en vivo cuando vino el Canned Heat, vinieron también los primeros Animals con Eric Burdon. Pero también había un mexicano que tocaba el blues de manera contundente, era Sergio Villalobos, él sí transmitía el blues en todo su esplendor, y fue cuando yo dije esta es mi música, esto es lo que yo quiero llegar a hacer, entonces tenía como 17 años, por 1967 y ya tocaba con un grupo llamado Los ovnis, dije, es lo único que me interesa y quiero llegar a ser blusista”.

Su primera lira

¿Cómo fue tu primera guitarra, tus primeros acordes, cómo recuerdas todo esto?

“Mi primera guitarra me la regalaron cuando yo tenía cuatro años, me la dio mi mamá y era prácticamente un juguete, recuerdo que le rompí todas las cuerdas y me quedó solamente una y para que no acabara de romper me la guardaron en un ropero bajo llave y ahí se quedo, pero cuando ya tenía como ocho años la descubrí nuevamente y fue maravilloso, la rescaté y con ella aprendí mi primer rolita con una sola cuerda. Después convencí a mi mamá para que me comprara otra, fue una de medio uso de madera y esa sí tenía sus seis cuerdas. Era la época del rocanrol y me iba a ver a los grupos que tocaban en aquel tiempo, como vivía cerca del la estación de radio XEW, entonces cuando sabíamos que habría grupos de rock íbamos y veíamos que traían sus guitarras que eran muy distintas a la guitarra tradicional, la guitarra eléctrica se caracteriza por sus colores llamativos, su brillo y me di cuanta que eran muy delgadas. Entonces después llegué a mi casa, agarré un serrucho y la empecé a cortar para que me quedara delgadita jajajaja, le puse su tapa y la ensamblé y la adapté para conectarla a la electricidad, pero imagínate como sonaba. Ya después los convencí para que me compraran una guitarra eléctrica en abonos (pagos), ya con esa guitarra llegaron un día Los ovnis a buscarme por que buscaban un guitarrista y alguien les había dicho que yo tocaba, les dio buenas referencias y yo los había visto ya en varios conciertos, pues eran casi profesionales y hasta en la televisión salían. Entonces cuando me fueron a buscar me aluciné y no lo podía creer, pero no tenía amplificador, pero me dijeron, no te preocupes te ayudamos y lo sacamos en abonos, pues ellos ya tocaban regularmente en un café del centro de la ciudad, todo iba bien pero al poco tiempo empezaron a cerrar los cafés de la ciudad, y un día llegamos y el café ya estaba cerrado y se habían quedado nuestros instrumentos adentro, eran tiempos de represión hacia los jóvenes, luego de un tiempo pudimos sacar nuestras cosas, recuperé mi amplificador y empezamos a hacer giras por el interior de la República”.

Voy para loco

¿Qué tocaban en ese tiempo Los ovnis?

“Era rocanrol, era el tiempo del a go-go y hacíamos covers como La última vez, que tocaban los Stones, fue nuestro éxito radiofónico y nos llamaban mucho de la provincia, para bailes en muchos lados del país. Era un disco sencillo y aparte salió en LP, había una pieza muy negra que se llamaba I go crazy, (Voy para loco), rolas que nos llegaban por medio de los grupos que llegaban de Tijuana, venían más actualizados con rolas como Susy Q o Bule bule que dieron paso a otra época la del a go-go”.

¿Y cuándo descubres el auténtico blues?

“Bueno, con Los ovnis tocábamos una pieza de Big Joe Williams titulada Baby please don’t go, pero aquí le pusimos El ovni, era un cover hecho a la idiosincrasia del mexicano, quedó bien, todavía la oigo a veces, era una adaptación al español y funcionó muy bien, bueno llegamos a tener nuestro club de fans y llamaban a la radio para pedir nuestras rolas, también grabamos Light my fire, otra que también pegó. Luego llegó la onda sicodélica y el grupo se estaba desbandando, entonces conocí a un periodista de nombre Armando Molina, que se enteró que nos estábamos separando y me invitó a hacer La máquina del sonido y para entonces ya había penetrado más el blues y nos dimos cuenta que el blues era lo máximo, hicimos un disco para CBS y le metimos mucho blues, algunos en inglés y otros en español. En esta época sicodélica me metí en las drogas, empezamos a experimentar con drogas fuertes como el LSD, la mente se nos voló y nos íbamos a otras dimensiones, me acuerdo que estábamos ensayando y salía el toque (cigarrillo de mariguana), nos quedábamos tan arriba y terminábamos el ensayo, nos despedíamos, me subía a un autobús y cuando me daba cuanta ya me había pasado de mi casa muchas cuadras, nos perdíamos y con el LSD, peor, perdía uno la noción del entorno y el tiempo, era un disfrute la sicodelia, que quiere decir disfrutes de la mente, pero como experiencia estuvo bien y ahora me sirve para ayudar a los jóvenes en estos problemas ”.

¿Luego de estas experiencias de vida, te encuentras con qué, con quien, cómo retomas el camino?

“Por algo estoy aquí, además el blues es algo sublime, es algo digno de que sea conocido, de expresarlo y de difundirlo. Después de La máquina del sonido vino el Three souls in my mind, en el anterior grupo ya no había cohesión por lo mismo que cada quien armaba sus locuras, le pegábamos durísimo, ese álbum que grabamos para CBS eran puras locuras, yo veía mi guitarra y a la hora de tocar la guitarra salían chispas de colores y las figuras de las notas las veía como surgían disparadas, veía el piano y el teclado lo veía ondulado, andábamos en otra dimensión, éramos una banda muy pesada y prendida, cuando tocábamos se sentía la potencia, pero lamentablemente llegó el shok. El disco era muy sicodélico con temas originales de nosotros y sólo un cover que era In a gada da vida”.

Tiempos difíciles

Cuenta Ernesto que luego llegaron tiempos difíciles, los lugares para tocar poco a poco fueron cerrando y nosotros nuevamente habíamos comprado equipo en pagos y nos urgía trabajar para que no nos embargaran el equipo y organizamos nuestras tocadas para recaudar fondos.

“Pero no hacía falta otro grupo para hacer la tardeada y alguien nos dijo de un grupo que no cobraba muy caro, se llamaban Hangar ambulante, quienes por tocar hasta ni cobraban pero tampoco tenían instrumentos, lo único que tenían era la guitarra de Sergio Villalobos y llegaban a las tocadas cuando terminaban los grupos y pedían chance para tocar, eran buenísimos, excelentes, Sergio Villalobos fue el mejor guitarrista de México y en gran ausente en el Festival de Avándaro. Bueno pues los fuimos a buscara para que tocaran cono nosotros pero habían salido de gira, pero alguien conocía a unos chavos que se llaman el Three souls in my mind que vivían en la colonia Del valle, ellos empezaban y no cobraban mucho, fuimos a buscar a Alejandro Lora que era un chamaquito como de 16 ó 17 años, ahí conocimos a Alex, un chavito muy flaquito, parecía que acababa de salir de la secundaria, nos presentamos y dijo que ya nos conocía, se impresionó cuando llegamos. Les dijimos, queremos que toquen pero no hay mucha lana (dinero), ‘claro que aceptamos maestro, como que no’. Y se apuntaron, ahí fue cuando los conocí, entonces tocamos La máquina del sonido y el Three souls… ahí escuché por primera vez a Alex y su voz ronca. Para entonces yo ya tenía broncas con los de La máquina y estaba por desbandarse y les comenté a los del Three… que intentáramos algo, pero que yo quería tocar blues, exclusivamente blues, y aceptaron y empezamos a ensayar y así se formó el primer Three souls…, Y quedamos que si funcionaba pues adelante, y si no, cada quien por su lado, esto fue en 1969”.

Esta primera formación del Three Souls la formaban Alex Lora, Charly Hauptvogel, Ernesto de León, quien a su vez había invitado a Toño Limón, a quien había conocido en Los ovnis.

“En 1970 fue el Festival de Avándaro y en ese año, en mayo muere Sergio Villalobos, éramos de la misma edad y alternábamos mucho, era un tipo excepcional y el mejor guitarrista de México, él fue el que me transmitió el blues, yo ya lo había oído, pero para que el blues te guste tienes que oírlo en vivo (directo) y tocado por alguien que realmente lo transmita. Ya cuando vino Canned Heat también lo escuché en vivo, traían una energía tremenda, con la Máquina del sonido les abrimos un concierto”.

¿En cuántos discos participaste con el Three souls…?

“Fueron ocho, desde el primero que fue solamente Three souls in my mind hasta el que se tituló La devaluación, esto fue de 1970 al 78, en aquellos años Pármenides García Saldaña nos dijo, ‘si ustedes quieren tocar blues, sáltense a los intermediarios, si ustedes oyen músicos blancos lo están tomando de segunda mano, los negros son los efectivos, y nos habló de Elmore James, de John Lee Hooker y así fue como yo empecé a irme a las raíces, los descubrí y empecé a formar mi colección de discos y aprendía algunas técnicas, yo quería hacer blues, aunque Alex y Charly andaban más en la onda del Grand Funk, Ten years afther, grupos más pesados y a mí me seguían gustando los Rolling Stones, los Beatles, Canned Heat, Chuck Berry, Hendrix y les dije, vámonos al blues y olvídense de los demás, lo aceptaron y funcionamos bien, luego Alex se clavo en la onda de protesta y llegó un momento que no me gustaba tocar rolas como Masturbado, no le veía caso y sentía que me apartaba del blues, yo quería realizar una verdadera banda de blues, las primeras rolas sí me gustaban y estaba de acuerdo, pero después me di cuenta que cada quien debía seguir por su camino, ya no había la cohesión que hubo, me salí y empecé a grabar mis propias rolas”.

Luego de su salida del Three, Ernesto fue requerido por Tony Vértiz para revivir El hangar ambulante.

“Y en ese tiempo andaba Olaf, Antonio de la Barrera por acá, el fue bajista de Canned Heat, habían alternado con John Lee Hooker, Ike y Tina Turner y otros, era ya una estrella internacional y cuando supo que nos estábamos reagrupando se unió y anduvimos tocando por diversos rumbos de la capital, alternábamos con Canned Heat e íbamos mucho a provincia, fue una muy buena época.”

Actualmente, Ernesto o Erny como le dicen los cuates (amigos), reparte su tiempo entre algunas tocadas con su grupo llamado simplemente la banda de Ernesto de León, donde lo acompaña regularmente Isidoro Negrete en la armónica y de vez en cuando Charly Hauptvogel y algún bajista. Se presenta principalmente en el Centro cultural José Martí y en otros festivales donde es invitado con su grupo. De León todavía tiene mucho que aportar al blues hecho en México y en nuestro idioma castellano.