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Category Archives: Jovenes promesas mexicanas

Texto y fotos Arturo Olvera Hernández

Buen inicio de año en el Centro cultural José Martí del centro de la ciudad de México, con el programa titulado La batalla de las armónicas de blues, emprendido por Isidoro Negrete y respaldado por la dirección del Centro cultural comandado por la licenciada Maru Mundo, el cual se llevó a cabo este sábado 28 de enero, en la explanada de dicho foro dedicado al célebre pensador cubano.

Este encuentro de armonisistas inició a las 4 de la tarde con la participación del maestro Victorio Montes Silva, excelente ejecutante del pequeño instrumento, quien se encargó de “calentar” esta tarde fría, con sus interpretaciones muy al estilo de Sonny Terry, además de entonar algunas piezas de la tradición folklórica, algunas polkas que nos hicieron recordar los paisajes austriacos. Victorio, solo con su armónica llenó el ambiente con sus notas claras y precisas que fueron el inicio de una tarde dedicada a este instrumento de celdillas y alma del blues. Montes Silva fue despedido con un torrente de aplausos por parte del numeroso público.

El siguiente fue el grupo Stormy Monday, quienes con un blues más urbano estuvo a tono con la tarde gélida, clima que por momentos nos transportaba a la ciudad de Chicago, por el fuerte viento que sopló y que elevaba las notas por toda la Alameda capitalina. La banda rememoró, entre otros, temas de Muddy Waters que la gente aplaudió y le alegró el espíritu. El viento arreciaba pero el sonido de la armónica proporcionaba calor a la gente ahí reunida. Estos músicos también fueron premiados con un ventarrón de aplausos y buena vibra.

El recital siguió su curso con la participación de una banda de reciente factura llamada North side train, comandada por el viejo lobo, Rodolfo Cruz, quien le vino a poner un sabor mexicano con su versión de “La cucaracha”, a un imponente arreglo del maestro “Big” Walter Horton, figura que inspira a Rodolfo en sus presentaciones. En un segundo set, subió al escenario la cantante Daniela Puente, quien con su presencia y voz nos hizo recordar a la trascendental “Big” Mama Thornton, al final se despidió con el tema “Hound dog”, cuando el público ya no podía estar tranquilo en sus asientos, pues más de tres docenas ya movían el cuerpo con gracia y frenesí.

El cierre correspondió a la banda del experimentado armonisista Isidoro Negrete y La máquina del blues, grupo plagado de jóvenes entusiastas y con talento, que fueron dignos en este cierre ya entrada la noche y con un clima helado, sin embargo, La máquina del blues brindó calor a los aproximadamente 400 aficionados al blues. Negrete hizo un recorrido con sus rolas por varios jefes armonisistas de la talla de Little Walter.

Este fue el inicio de una serie de eventos que desde hace varios años, el Centro cultural José Martí ha dedicado al blues, es como un sitio donde los que gustamos del género nos sentimos en casa. Y este 2012 seguramente habrá buenos conciertos que estaremos reseñando.

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*Llegó a México para quedarse
Texto y fotos Arturo Olvera Hernández
Originaria de Gran Bretaña, Natasha Vigille, para nuestra fortuna lleva 8 años radicando en México cantando el blues, el soul, raggae y otros géneros negroides. A pesar de haber nacido en Europa ella es morena, de figura espigada y estilada, habla en buena medida el español, entonces la comunicación fue fluida y nuestra entrevista resultó como la de dos viejos conocidos.

“Me gustan varios tipos de música como blues, soul, un poco de reggae, también rock, todo tiene su razón y para mí tuvo mucha influencia mi mamá y mi corazón, canto con el corazón”, de esta forma inició la charla.

¿Cuándo empiezas a tomar la música con seriedad?

“Cuando llegué a Tulúm, aquí en México, antes cantaba porque casi toda mi familia son músicos, cuando era más joven no tenía conciencia, aunque la primera vez vine hace como 11 años y luego cada año, hasta que dije vámonos y me quedé aquí hace 8”.

¿Qué te gustó de México?

“El sol, la playa, el mar, los mexicanos, la energía, todo”.

¿Extrañas tu país?
“No, no, para nada”.

¿Tus padres dónde nacieron?
“Mamá es de Jamaica y papá es de República Dominicana”.

¿Cuándo empiezas a cantar profesionalmente?
“Cuando llegué aquí, no sé por qué, México tiene algo, antes tenía miedo y ahora no tengo, aquí el sol, la energía y quise cantar como Aretha Franklin, Bob Marley y otros, me gustan todos”.

¿Te ha gustado el ambiente en México, lo que aquí se canta y lo que te piden?
“Me encanta todo, es la verdad, pero más es el soul y el arambi, me gusta cantar cuando estoy feliz o cuando estoy triste, tengo una energía que me ofrece la gente y me llega al corazón, todo esto me produce feelling, la gente es muy importante”.

¿Estudiaste música?
“No, cuando tengo 16 ó 17 años tocaba saxofón y violín pero no por mucho tiempo, sólo era un entretenimiento y escuchaba todo tipo de música toda mi vida, en casa siempre cantaba en la ducha y en todos lados, creo que tengo algo y quiero que todos escuchen que les canto con amor, eso es”.
Y en efecto, al escucharla cantar en el escenario del Festival Salvablues, su comunión con la gente es inmediata gracias a ese sentimiento y entrega, amén de su calidad vocal. Pronto se gana el aplauso y el favor del público cantando como ella lo remarca, con el corazón.

¿Qué opinas de lo que has escuchado de blues en español?
“No es fácil hacerlo, debe tener su dificultad, yo no canto en español porque no lo hablo muy bien, tengo tres o cuatro canciones, pero creo que es importante la energía para hacerlo y el amor por hacerlo así y con toda la música”.

¿Piensas seguir radicando en México o te gustaría viajar a otras partes del mundo?
“Hay muchos países muy hermosos, pero ya siento a México como mi casa, me gusta mucho este país principalmente su gente, sus mariachis y siento mucho lo que aquí sucede”.

¿Y el público mexicano qué te parece?
“Siempre me ha tratado muy bien, tiene una energía muy especial que me motiva y hace sacar lo mejor de mí de una manera muy fuerte, es un público encantador, me ha dado mucho amor”.

¿Dónde encuentras esa energía en su tierra, en su cielo…?
“Está en su gente, son personas muy especiales, motivantes”
Natasha fue acompañada durante su presentación en Salvatierra por el excelente grupo Sin city, lo cual realzó su canto, su voz tersa y bien educada que cautivó al público, el mismo que llegaba y la abrazaba, la besaba y tomaba fotos, su sencillez y su talento fueron la clave para esta entrega mutua.



Blues demon, cinco demonios y un ángel
*Tienen la fortuna de la juventud y la entrega
Texto y fotos Arturo Olvera Hdez.

Otra de las bandas que cuenta con un elemento femenino es Blues demon, agrupación que surgió al sur de la ciudad de México, en Xochimilco, paraje típico de la gran ciudad que aún conserva algunos resquicios de provincia en cuanto a costumbres, parajes naturales y arquitectura.

El nombre del grupo es un juego de palabras basado en el apelativo de un gladiador de lucha libre, de allá por los años 60 y 70, llamado Blue demon (Demonio Azul), y que estos jóvenes decidieron transformar en Blues demon como nombre artístico.

El grupo lo conforman Carla Porrágas, vocal y teclados; Miguel Venegas, guitarra y voz; Eduardo Peña, guitarra, Daniel Bueno en la armónica; Emilio Ponce en la batería y Esaú Porrágas en el bajo.

Los orígenes
Desde que eran unos chamacos y estudiaban la secundaria, hace como 15 años sólo eran Miguel y Eduardo, pero andaban en la búsqueda de encontrar a más elementos para conformar un grupo hecho y derecho, poco a poco hallaron a los músicos idóneos con la llegada de Daniel hace dos años, Carla con tres años en el grupo y su hermano Esaú

¿Carla, cómo te integras a Blues demon?
“Los conocí y solamente los acompañaba a donde tocaran y una ocasión me invitaron a cantar alguna canción y me quedé en el grupo”.

¿Pero ya conocías el blues, ya te llamaba la música?
“Ya, ya estudiaba la carrera de cantante y empecé a conocer esta música por Eduardo, él fue quien me adentró y pronto me enamoré del blues, y me interesé en cantar como las mujeres que escuchaba”.

¿A quién escuchabas?
“Me encanta Koko Taylor, Big Mama Thornton, Bessie Smith, ellas fueron mi inspiración”.

¿Y qué te orilló a quedarte en la banda?
“Me gustó su manera de trabajar, todos nos llevamos bien y me encanta como tocan, todo esto fue suficiente para sentirme bien con el grupo”.

Todo parecía un simple juego
Miguel y Eduardo se aficionaron al blues por medio de sus amigos que formaban un grupo llamado Chivo azul, donde también tocaba Emiliano Juárez, ellos les dieron incluso algunas clases y consejos para iniciarse en el blues.

“Empezamos como jugando, sin muchas pretensiones, nuestro nivel era muy bajo, pero decidimos mejorar y aplicarnos para hacer un buen grupo”.

¿Y actualmente cómo se sienten, cómo los trata el público?

“Sinceramente, sí hemos progresado luego de casi 15 años, tenemos un repertorio más amplio, conocemos más bandas, hemos aprendido más y creo que la banda está progresando, hemos contraído cada quien más compromisos personales, pero seguimos jalando para ensayar por lo menos una vez a la semana, esto nos ha hecho avanzar y afianzarnos como grupo”.

Habla su ángel
Carla estás inmersa en un grupo de puros hombres y casi en todo el medio la mayoría son hombres ¿este factor fue obstáculo para poder entrar en esta atmósfera predominantemente masculina?

“No, cierto que hay más hombres que mujeres en el blues, pero las pocas cantantes que yo he visto son muy buenas, lo que pasa es que hay poca difusión para las mujeres que andamos en esto, pero en general no existe el machismo, a mí me ha ido muy bien, me han tratado con mucho respeto. Además el público también es otra cosa, es bastante entregado y me encanta, por eso trabajo más para entregarles lo mejor que yo pueda”.

¿Admiras a algunas de tus compañeras cantantes?
“Bueno, hoy me llevé una gran sorpresa al escuchar a Jimena de Kosmic Rain y a Claudia de la Concha de Perro Anda Blues, hoy aprendí mucho de ellas, son muy buenas cantantes”.

Un diablo en la armónica
Danny Boy es el armonicista de los Demon, quizá el de menos tiempo con la banda. Nos dice que a raíz de un festival que organizó en la Universidad Pedagógica Nacional conoció a sus actuales compañeros. “Los invité a ese festival pues lo había visto tocar anteriormente en el Festival de Xochitepec, yo andaba tocando con el grupo Ten con ten, pero desde que fueron al festival en la Universidad desde ahí me convertí en un Blues Demon, cuando di las gracias a los de mi anterior grupo y me siento muy bien ahora con ellos”.

¿Qué hizo quedarte, qué te identificó con ellos?
“Primero que todos somos casi de la misma edad, nos llevamos muy chido (muy bien), considero que son buenos músicos todos ellos. Y la gente me ha dicho que somos una banda joven y fresca que vamos iniciando el camino”.

¿Quién es tu inspiración para haber tomado la armónica?
“Huuy muchísimos, desde Sonny Terry hasta Howard Levy indudablemente, pero no podemos dejar atrás a quienes nos dieron ese legado desde el ya mencionado Sonny Terry, Big Walter y el que creo el mejor en la armónica eléctrica: Little Walter, creo que todos los armonicistas conocemos a Little Walter y ahí nos quedamos durante mucho tiempo, por lo menos en lo que empezamos a explorar nuevas cosas y mucha gente más que me inspira como armonicista”.

Un cuartito de huevos
Esaú es el bajista y tiene casi tres años con la agrupación, él se inició en el rock, el metal y el progresivo, pero un buen día se encontró con el blues y le ha empezado a tomar cariño a la música afroamericana.

“Pero cuando me invitan a este proyectó me gustó, sabes que el blues es la base del rock, me agregué al grupo y aquí andamos, aunque mi escuela no es de blues es el rock, pero me siento bien, me he acoplado, creo me he desempeñado bien aunque no sean mis raíces”.

¿Si existiera una diferencia entre el blues y el rock, cuál sería?
“El rock siempre tiende a ser un poco más agresivo que el blues; el blues es más sentimental, es más de feeling, pero el rock siempre tiene ese lado agresivo, y me gusta el rock porque aunque me gusta mucho el blues también siento como que le hace falta un cuartito de huevos (fuerza) para ponchar en su estilo”.

Para concluir nuevamente charlamos con Carla y nos dice que definitivamente su trayectoria está en el blues y no desea cambiarla.
“El blues es lo que me ha llamado y quiero desarrollarlo de una manera diferente a lo que se está haciendo en México, siento que hay buen blues pero no lo suficiente, quiero armar un buen proyecto y desarrollarlo en lo que se pueda”.

¿Qué es lo que más aprecias de esta música?
“En general todo, empezando porque la armonía es bastante sencilla, entre comillas, y cómo llena en tres acordes una canción sea rápida o sea lenta, y no necesitas más que sentimiento y tres acordes. Porque por ejemplo en el jazz hay muchos acordes y cambios de tonalidad, sin embargo nadie le llega al blues”.

¿Hasta dónde pretendes llegar en esta carrera, cuál es tu sueño?
“Pues llegar hasta donde la vida me permita, alcanzar al máximo y ser una verdadera cantante y compositora de blues en español, y poder ser una representante del blues en México”, concluyó Carla.

http://www.myspace.com/bluesdemons/photos/1288896

“El blues emerge de las entrañas”: Alfonso Robledo El Krosty

Por Arturo Olvera Hdez.

Voz aguardientosa, bajeo preciso y contundente, son algunas de las características en el escenario de Alfonso Robledo, mejor conocido entre la banda de asiduos asistentes a las tocadas de blues, como El Krosty, quien al lado de Emiliano Juárez forman Los mind lagunas, trío blusero de la ciudad de México.

Aficionado al pulque y la barbacoa

Robledo resultó buen platicador, buen bebedor… de refrescos y de muy buen sentido del humor. Emiliano lo anuncia como si fuera de Pachuquilla, estado de Hidalgo, tierra del pulque, bebida prehispánica o néctar de los dioses; y la exquisita barbacoa de borrego, cocinada bajo tierra y envuelta entre pencas de maguey, manjares de la culinaria en México.

“Allá es la cuna de la barbacoa y el pulque, me encanta el pulque es muy rico y la barbacoa, ni se diga, son lo máximo. Yo nací en el Distrito Federal, pero mi abuela es de Pachuca, Hidalgo, y mi madre es de Tulancingo, Hidalgo, y mi abuelo se preparaba sus curados con pulque y refresco de peñafiel rojo, jaja”.

¿Cómo te inicias en la música y en especial el blues?

“Me acuerdo que desde chico me gustó la música y el blues, cuando tenía como 15 años empecé a tener contacto con ese género cuando empecé a escuchar discos de B.B. King, luego el blues británico como el de John Mayall, Cream y Clapton, después conocí en la escuela a Emiliano Juárez, en la secundaria llamada el Centro activo Freire, escuela de puros locos, nos identificamos con el blues, nos hicimos amigos y decidimos hacer una banda que se llamó El chivo azul, de ahí fue cuando tomamos realmente en serio la música y dedicarnos a esto de lleno”.

Fue entonces que empezaron realizar ensayos, a participar en tocadas. “Claro que fue un proceso de algunos años, pero yo creo que fue cuando teníamos como 20 años que ya tocábamos muy en serio y dedicarme a esta bonita profesión”.

Voz negroide y aguardientosa

El aguardiente es una bebida alcohólica que se toma en algunas provincias mexicanas, se elabora con caña y la beben principalmente los campesinos.

¿Esa potente voz aguardientosa, media negroide desde dónde sale?

“Viene de las entrañas, el blues es una música muy verdadera, las letras del blues son muy fuertes, mucha carga emocional, entonces tienes que interpretarlas con mucha fuerza y darles esa intención y contar una historia finalmente”:

¿Y qué te motiva en el escenario cuando interpretas un blues pesado o muy crudo?

“Trato de concentrarme en cómo contar la historia pues, esto sobre todo en el blues”.

¿Siempre has hecho dupla con Emiliano?

“Sí, primero con El chivo azul, luego fuimos Los carros chocones cuando estuvimos como cinco meses tocando en Ixtapa Zihuatanejo y ahora Los mind lagunas, donde también participa Rodolfo Gutiérrez en la batería, que es nuestro proyecto actual”.

¿Qué los ha mantenido juntos tantos años, desde que eran unos chavales?

“Tenemos una amistad de muchos años, que es como hermandad, la pasión por la música y otra cosa importante es que nos acoplamos muy bien y pienso que hacemos buen equipo y hay que conservar esa gente con la que haces buen equipo, somos brothers de toda la vida”.

¿Se puede vivir en México como músico de blues, se puede vivir de esta música?

“Es difícil, pero sí es posible pero se necesita mucha paciencia y dedicación porque no se puede de la noche a la mañana, pero no sólo del blues, sino de la música en general, se necesita mucha dedicación, así es esto y finalmente naces para algo, yo creo”.

¿Compones también?

“Sí, la mayoría de las canciones que interpretamos son de nosotros, yo hago las letras”.

¿Cómo compones mejor, en inglés o en español?

“En las dos, tengo varias en español y en inglés también, pero sí es más difícil cantar en español pues es otro fraseo, es difícil hacerlo y no cualquiera lo hace bien, el fraseo es muy importante, ponerle feeling, unos pulques y órale”.

La gira brasileña y sus enseñanzas

Los mind lagunas anduvieron de gira por Brasil durante cinco meses ¿Qué tal les fue?
“Fue por medio de Emiliano, quien vivió dos años allá y sus contactos nos relacionaron para hacer una gira donde estuvimos muy activos, durante el tiempo que estuvimos allá tocábamos cuatro veces a la semana en diferentes ciudades, llegamos primero a Sao Paulo, luego en Bello Horizonte, luego en Bahía donde estuvimos dos meses y luego de regreso en esas mismos ciudades, tocamos con algunos como Robson Fernándes uno de los mejores armonicistas, muy cabrón”.

¿Cómo viste el nivel allá en Brasil?

“Hay una bandas muy buenas como los Prado brothers que son se excelente nivel, y tocan un west coast blues que es muy difícil de lograr sonar bien, pero ellos lo hacen con muy buen nivel y otras tantas que son muy buenas”.

¿Si pudieras hacer un comparativo de lo que se está haciendo aquí y lo que se hace allá, cuál sería el resultado?

“Es difícil, pero sinceramente en Brasil he visto más nivel que aquí, siento que nos hace falta algo que no sé cómo explicarlo, pero no quiere decir que nosotros estemos muy mal, pero si nos hace falta algo más, quizá que salieran más las bandas, ir a toca a otros lados sirve mucho. Siento que hace falta más difusión, investigación de las mismas bandas para conocer más el género y más compromiso de las bandas”.

¿Si tuviera algún defecto el músico de blues en México, cuál sería?

“No sé si sean envidias, pero se hacen muchos círculos donde sólo caben algunos, y se trata de romper círculos, no de hacer círculos. Y hay que foguear y competir para crecer y aprender; que no sea tanto un afán de ser blusero, finalmente si te gusta será parte de tu vida y darás un extra”.

Señaló que lo más importante fue que ganó muchos amigos allá en Brasil y darle difusión al trabajo que están haciendo como mexicanos, orgulloso de representar a nuestro país.

“Nos trataron de maravilla, son excelentes personas y a veces he llegado a pensar que nos conocen más en Brasil que en México. Nosotros tenemos el compromiso y la voluntad de hacer la cosas bien y mientras siga esa motivación todo es posible”, concluyó El Krosty.

FOTO 560- KROSTY CON EL GUITARRISTA BRASILEÑO DANILO SIMI

FOTO 599- CON ROBSON FERNANDES, ARMONICISTA DE BRASIL

FOTO 642- TOCANDO EN EL BAR RUTA 61

FOTO 689- EN PRIMER PLANO EMILIANO, AL FONDO EL KROSTY Y ARMÓNICA INVITADA

JIMENA SEGOVIA, SANGRE NUEVA PARA EL BLUES

*Amalgama juventud, belleza y talento

Fotos y texto Arturo Olvera Hdez.

Afortunadamente en México surgen talentos jóvenes que si bien les falta tiempo y experiencia para afianzarse, y si tienen juventud, deseos, talento y un incipiente feeling, lleva ganada buena parte del proceso.

Jimena Segovia y su grupo Kosmic rain, son parte de esa sangre nueva que trae un impulso febril. Escucharlos es gratificante y el público los ovaciona en serio, prueba fehaciente de su entrega y su impetuosa voz, timbre que nos hizo recordar a algunas consagradas del género.

Siempre afable, Jimena se complace con la entrevista y entre sonrisas iniciamos la plática en una de las calles de Xochitepec, luego de su actuación con Kosmic rain.

En la búsqueda del blues
¿Dónde naces, cómo incursionas en el blues, desde cuándo y por qué te atrajo esta música? “Nací en esta ciudad de México, tengo sangre de españoles, cubanos, gringos y mexicanos oaxaqueños. Todo empezó en mi casa; mi padre es cantante, así que toda la vida he presenciado música, ensayos, discos y bailes. Mi padre se crío sin su papá y en vez de irse hacia la salsa y sones cubanos, creo encontró esa parte negra suya en James Brown, en Lou Rawls, Aretha Franklin, en el funk, en el soul y eso era lo que escuchaba en casa desde que me acuerdo. Siempre he estado muy apegada a la música negra, siempre ha sido lo mío, nunca he tenido otras distracciones, siempre cercana sobre todo al blues, creo soy afortunada de tener una semillita de esto y explotarla, hacerla crecer”.

¿Cuándo te das cuenta que esto es lo tuyo, que te entregarías en cuerpo y alma al blues? “Desde pequeñita, de cinco o seis años grabándome a mí misma con un grabadorcita como la que traes y después, en la adolescencia empecé a cantar en bares, esto me llevó a viajar y viajar por Europa y después en nuestra República y tuve la fortuna de encontrar siempre un lugarcito donde cantar, en un barecito donde está la banda por puro gusto, pues esto del blues está difícil”.

Pero ibas ganado experiencia, haciendo tablas y perdiendo el miedo a mostrarte en público… “Siempre busqué la manera de treparme al escenario a echarme el palomazo y afortunadamente me invitaban a regresar, empecé a hacer tablas en el escenario y luego de viajar varios años regresé a la ciudad de México y dije, bueno ya llegué a mi tierra y qué voy a hacer: pues a cantar y cantar, estuve en unos proyectos que no tenían nada que ver conmigo pero que me ayudaron mucho participando en grupos que amenizan fiestas cantando hasta ocho horas, pero les di las gracias, creo eso no es para mí, probé y me di cuenta que es lo que me gusta y volví a mis principios: el blues”.

El feeling, poderosa arma
¿Qué se necesita para cantar el blues, una buena voz, mucho sentimiento o qué crees necesario? “Mira, creo que el sentimiento es lo más importante porque técnicamente no estoy muy entrenada, he tomado clases dos o tres veces, he aprendido mucho en ellas y de ahí he forjado mi propia técnica, creo que todavía me falta mucho por perfeccionar, pero cuando hay sentimiento es grandioso, y llegar a la comunión de la técnica y el sentimiento y poder ofrecerlo al público es a lo que me gustaría llegar con mi instrumento que es la voz. Porque sin feelling no hay nada”.

¿Este feelling se adquiere, se nace con él o cómo se da? “Creo que traes la semilla y después de algunas cachetadas que te da la vida, unos empujones y patadas; de la misma felicidad o el amor, vas aprendiendo, vas haciendo callo y aprendes a transmitir esas emociones en cada rola y convertirte en una intérprete”.

Subes al escenario con tu grupo y ¿qué sucede en tu interior? “Uuufff magia, electricidad, fuego y tiemblo, a veces cantó con lentes porque se me asoman las lágrimas, todo esto que me encanta, es lo que me mantiene conectada a la tierra, a los humanos, al universo; así es como me integro a la vida misma”.

La fortaleza de la maternidad
Jimena nos confía que es madre de un pequeño y que su hijo es otra emoción que la alimenta al cantar, y este canto alimenta la relación con su hijo; “porque entre mejor cantante y más realizada sea como persona, pues mejor madre puedo ser, entonces es una conjunción que me encanta disfrutar”.

¿De esta manera la música te ha ayudado en tu formación personal? “Sí claro, porque todas son relaciones humanas donde hay que trabajar con la gente que está alrededor, encontrar un equipo, hay que ser leal a la gente que te apoya, que te quiere, que trabaja contigo, entonces estas relaciones van creciendo y van mejorando, y lo que tengo que decir por medio del canto que decir espero me pueda hacer mejor persona”.

¿Quiénes son tus heroínas y héroes en el plano musical? “La primera que escuché y me acuerdo es Aretha Franklin y Diana Ross que son dos de las cantantes favoritas de mi mamá, esto cuando mi papá no escuchaba a Lou Rawls a James Brown y demás, con esas dos señoras empecé a cantar. Y bueno, Koko Taylor para mí es maravillosa al grado que me provoca lágrimas y me pone los pelos de punta; y eso es lo que busco, llegar con esa energía a la gente, que sientan como si les cayera un rayo”.

¿Qué esperas de esta carrera que suponemos no es sencilla? “Quiero que la gente de mi generación y gente aún más joven conozca el blues, en México siempre ha sido difícil, ha estado abandonado porque hay ritmos que atraen más a la juventud. Me ilusiona llegar a tener un disco con música original, no me interesa ser estrella o diva, nada de eso. Sí quiero tener la oportunidad de seguir viajando, de conocer, de cantar, de componer y ojala me de para vivir a gusto, con una vida llena de amor y satisfacciones”.

¿Se te da también la composición? “Eso espero –ríe-, ya después lo verán y a ver que tal, desde pequeña escribo y empezar a explotarlo ahora que ya tengo una banda que me ha costado mucho trabajo lograr con la ayuda de Edgar Lara, baterista que confía en mí, que me tiene mucha fe y le ha metido mucho a esta banda, hemos hecho un buen equipo y ahí vamos”.

¿Resulta difícil para una chica abrirse paso en un medio que muchos consideran machista? “La neta sí ha sido muy difícil, ha habido quien me ofrece desde toda una producción musical, pero quieren salir a platicarlo en una cena, hasta gente que, oye dale chance de un palomazo; me echo el palomazo y ya no me hablan después, así de no te conozco y ya ni me voltean a ver y maldita que te esté yendo tan bien ¿no? Así gachón. A mí me gusta cantar y siempre lo voy a hacer y no necesito que me pongan un escenario, yo en cualquier lugarcito me siento contenta para cantar, pero hay que superarse y hay que llevar las cosas siempre para arriba y alcanzar un mejor nivel. Pero hay que abrirse paso y hay que demostrarle a la gente, pero esto me ayuda a crecer y a darme cuenta que no siempre el talento es bienvenido y cuando a uno le va bien no haces felices a otras personas, como mujer sí está cabrón”.

El blues, su transición al español
¿Ahora que harán disco en español, cómo te sientes con este giro? “Es muy diferente, como cantante es otra onda y como latina la da a uno chance de expresarse un poco más y de prender más a la gente, pues no entendemos mejor con el español, habrá también una pieza en inglés y otra en portugués, a ver que tal sale, nos soy una cantante de estudio, pretendo grabar el disco en vivo, siento que el estudio me quita mucho feeling, es mucho más frío, más técnico, creo que sueno muy diferente. En cambió en vivo y con el calor de la gente agarro más onda”.

¿Cómo vislumbras el futuro del blues en español? “Creo que cada vez está más brillante, sobre todo porque ya se están aventando a hacer blues en español y porque tiene mucha más gama y alcance”.

¿Qué es lo más difícil en este paso de cantar en inglés al español? “La vocalización sobre todo, en el inglés te puedes enganchar de muchas cosas, hay muchas vocales compuestas a que suene más, que se oiga más grande. Y el español no es tan silábico, tiene más consonantes, eso es más difícil y al mismo tiempo te mucho más fuerza de interpretación”.

Eres la líder del grupo ¿es difícil esta tarea?“Es dificilísimo, sobre todo porque es mi primera banda, porque siempre debes defender los intereses de todos y después los intereses económicos y estar atenta de que la banda esté bien atendida, y que se inspire a hacer cosas originales. Y de que sirve una buena cantante sin una buena banda, una banda la puede hacer sin una buena cantante, y una solita pues no puede”.

Kosmic rain lo componen Alonso López en el bajo, Felipe Muñoz en la guitarra, Edgar Lara en la batería y Jimena en la voz.

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