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Category Archives: leyendas del blues mexicano




Por Arturo Olvera H. Fotos Adriana Fdez. Coord. Dif. Cult. FES Acatlán

Los reconocimientos a las personalidades se deben hacer en vida y la Facultad de Estudios Profesionales (FES) de Acatlán, plantel de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), realizó durante los recientes días 21, 22 y 23 del presente, un justo tributo al maestro José Cruz Camargo, hombre de blues en este país.

La historia de José Cruz es una aventura cuyo eje ha sido el blues, desde muy joven se adentró en él y a la fecha es el motor que lo sostiene con valentía y entereza. Aquejado en los años recientes por la esclerosis múltiple, José ha hecho gala, como todo bluesman, de un corazón que amenaza reventarle el pecho.

La FES Acatlán tuvo a bien rendirle este tributo que inició el martes 21 de febrero al mediodía, con la inauguración de la muestra fotográfica “Momentos de blues”, de la factura de quien esto escribe, recuento de imágenes de grupos y solistas nacionales y extranjeros que han tocado en esta ciudad, personajes pintorescos que aparecen durante estos encuentros y la “palomilla” que con frecuencia anda metida en estos eventos. La muestra consta de 38 fotografías en las que no podían faltar algunas de José Cruz.

Una vez hecho un recorrido por la muestra fotográfica en el Teatro Javier Barros Sierra, se proyectó el documental de Rodolfo Cruz sobre Mario Compañet, personaje que celebró el año anterior 25 años de transmisiones de su programa “El blues inmortal”, por las frecuencias de Radio UNAM. De inmediato se dio paso al largometraje “Feel like going home” de Martin Scorsese. Y en la tarde se verificó el recital del grupo North side train que comanda Rodolfo y el grupo de jóvenes entusiastas llamado Ware house, ambos grupos brindaron un buen recital que fue retribuido con un caudal de aplausos por parte del público asistente.

Para el siguiente día a las 13:00 horas se proyectó la cinta “Crossroads” de Walter Hill. Y a las 6 de la tarde se presentaron en el escenario los Blues mother y después Smokey fields quienes brindaron un buen recital, emotivo y de calidad.

Para el cierre, el jueves 23 se reservó el reconocimiento al maestro José Cruz Camargo, quien llegó de buen talante y con ánimo de platicar con la gente y algunos periodistas, se notaba optimista y agradeció el apoyo de la gente que lo recuerda aún como el líder del legendario grupo, Real de catorce. Los aplausos reconfortaron el ánimo de José, que acompañado de su silla rodante se notaba conmovido por la entrega de la población estudiantil y los invitados.

La clausura correspondió a un grupo de vasta experiencia como lo es Follaje, que a las 6 de la tarde ya era esperado en el escenario por un público numeroso y ansioso por escucharlos. Pronto, con sus temas originales terminó de afianzar el entusiasmo del respetable, Jorge García se prodigó con su armónica y el blues fluyó por el Teatro Javier Barros Sierra en honor de Cruz Camargo.

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Fuente JUAN AVILA , DEL GRUPO Onmiblues , http://web.mac.com/alfredo.video/omniblues/Welcome.html

Recuperacion de viejos articulos gracias a : http://bluespain.creatuforo.com/-temas3474.html

Negros Mascogos!!

Mascogo procede de muskogee, término utilizado para distinguir la familia lingüística de ciertas tribus indias de Norteamérica, entre ellas la de los seminoles y la de los creek.

Lugar de origen

Los mascogos proceden de La Florida. Cuando La Florida era territorio español llegaron allí en busca de refugio, para escapar de los esclavistas. Algunos de los primeros negros, después llamados mascogos, fueron comprados en calidad de esclavos por los seminoles, quienes también tomaron un buen número de ellos como botín de guerra. Sea cual fuera su procedencia, los ex esclavos establecieron una convivencia no sólo pacífica, sino de mutua ayuda, con los indios seminoles.

Anexada La Florida a los Estados Unidos, en 1821, los codiciosos blancos esclavistas iniciaron lo que se conoce como las “guerras seminoles”, en las que los indios tuvieron a los negros como aliados.

Gracias a una traición —los norteamericanos violaron una bandera de tregua— en 1837 cayeron prisioneros los jefes seminoles, entre ellos, el principal, Oceola, quien fue encarcelado y murió en prisión. Otro de los jefes, Wild Cat, logró escapar y, uniéndose a los negros, continuó la lucha contra los blancos.

Establecimiento en México

Los seminoles, a excepción de un pequeño grupo de no más de 500 individuos, que se refugiaron en los pantanos de La Florida, fueron desplazados de las tierras de sus mayores.

En 1843 se presentó en Saltillo, Coahuila, un grupo de seminoles “procedentes de las márgenes del río Sabina” (en territorio de Texas), para proponer al gobierno coahuilense la firma de un tratado de paz. Acompañaban a los seminoles individuos de varias tribus indias: cherokees, caddós, chickasaws, kikapúes y otras.

Menos de un año después, el 8 de enero de 1844, el Gobierno Federal aceptó las condiciones del tratado de paz y permitió que las tribus solicitantes se asentaran en territorio de Coahuila.

Después de una obligada permanencia en la reservación de Oklahoma, los negros mascogos o “indios seminoles”, como se les conoce en Estados Unidos, escaparon. Reunidos en consejo, los jefes seminoles y mascogos, entre los que se encontraban Gato del Monte, el Negro Abraham y un legendario mestizo indio y negro, John Horse (Juan Caballo), decidieron dirigirse a México. Se establecieron temporalmente en varios lugares, que no fueron de su agrado.

A la petición de establecerse en México hecha por los seminoles y los mascogos, el gobierno federal respondió dotándolos de tierras en lo que fue el rancho de El Nacimiento del latifundio de Jacobo Sánchez Navarro, expropiado por decreto presidencial el 2 de agosto de 1852. Cuando pasó por Coahuila (1865), el presidente Juárez les ratificó la posesión, que desde entonces fueron bautizadas como “Colonia Benito Juárez”.

Los cantos espirituales de los mascogos

Llamados “capeyuye” (happy new year) por los Mascogos ,son interpretados a capella,durante los funerales a manera de despedida de los muertos y en temporada navideña ,para decir adios al año viejo ,Doña Gertrudis (matriarca de los mascogos) ,es de las pocas personas mayores que aún recuerdan las letras.

El origen de estos cantos se remonta a la epoca de la esclavitud en los Estados Unidos de Norte-América,en estos cantos es posible detectar varias influencias;las canciones del AfroAmericano rural del sur de USA .la religiosidad Bautista y el canto Responsorial de raíz africana.

Los Mascogos aún cantan ,SWING LOW-SWING CHARIOT ,que es un SPIRITUAL cifrado,que utilizaban “los fugitivos del ferrocarril” ,la famosa ruta de escape ,hacia Canada y México principalmente ,promovida por abolicionistas de los Estados UNidos.

El tono de estos cantos transita de la celebración a la melancólia .Doña Gertrudis con su voz fuerte y grave ,es quién marca las frases y el ritmo,acompañada de una segunda voz y un coro (palmas de las manos y voces).los hombres se integran al coro.

el Ínglés que pronuncian es el típico del sur de los estados unidos , especialmente de Texas;
“I’M PACKING’ UP /’COS I´M READY TO GO /I´M PACKING’ UP/GETTING’ READY TO GO/LORD,I,M PACKING UP,GETTING READY TO GO,,,,,
(fuente; libro desiertos y fronteras; Escrito por Hernán Salas Quintanal, Rafael Pérez Taylor).

Los Mascogos , son sin duda alguna, cuándo menos desde mi punto de vista, los pioneros del Blues en México!!!!

“Gertrudis Blues”

La directora Patricia Carrillo, quien con su documental ‘Gertrudis Blues’ fue premiada en España, señala que le interesa contar las historias de la región

Apenas era una niña, sin embargo, Patricia Carillo aún recuerda con cariño el viaje que hizo junto a su abuelo a la comunidad de Nacimiento, ubicada en Múzquiz.

En esa ocasión tuvo contacto con los mascogos, uno de los grupos étnicos que habitan en ese lugar.

Años después, mientras hojeaba una revista, se dio cuenta que aquella mujer de tez oscura que llamó su atención de pequeña, aún vivía, y vio la ocasión para sacar del cajón ese guión que se gestó en sus años de estudiante y cuya figura central era precisamente ella, Gertrudis Vázquez, matriarca natural de los mascogos.

Sin siquiera imaginarlo, el documental titulado Gertrudis Blues logró que esta directora saltillense recibiera una mención honorífica dentro del Festival de Cine de Huesca, en España.

“La satisfacción que me ha dado este documental no es la primera, pero sí tuve que luchar mucho para poder llegar a Coahuila…

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LA ÁFRICA MEXICANA

En días pasados anduve en Guerrero, a unos 160 km al sur de Acapulco, en el último municipio del estado llamao Cuajinicuilapa (¡quien lo haya dicho sin equivocarse se lleva un premio!), a unos pasos de Oaxaca y en la mera Costa Chica, tierra caliente en todas sus expresiones.
Este municipio, rodeado de exhuberante vegetación y con alrededor de 10 mil habitantes, es llamado por la revista turística México Desconocido un “pequeño pedazo de África” en el país. Y no es para más. La piel oscura, negra en la mayoría de los casos, abunda en la región.

No son brasileños. Ni cubanos. Negros mexicanos

Cerca de 40 millones de esclavos llegaron en los barcos negreros a este continente durante cuatro siglos. Y muchos tocaron la Nueva España (hoy México), aunque no con la penetración de otros países como Brasil o los del Caribe. Pero de que hay negros mexicanos, los hay.
Y ahora como en este país se supone andamos de plácemes (?!) organizando (?) los festejos (!) para el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución (sí, así, con Mayúsculas… ya más unos sucesos simbólicos que realidades palpables), los negros mexicanos alzan la mano: “aquí estamos, así somos”. Piden se reivindique su raza como parte de la nación actual, que se reconsidere la historia oficial que apunta que sólo somos una mezcla de dos culturas… No. Hay una más, “la tercera raíz”, los afromexicanos, en su mayoría ubicados en Guerrero, Oaxaca y Veracruz.

Memín Pinguín y doña Eufrosina, su “ma’linda”

Para los que pensaban que los negros mexicanos eran los estereotipados negros Memín Pinguín, el Negrito Bailarín o el Negrito Sandía, ya no digan tonterías y ya verán a muchos más. Muchos que ellos admiran, de aquí y de allá: Yanga, Kalimba, Johnny Laboriel, Giovanni dos Santos, Mike Tyson, Snoop Dogg, Michael Jackson (sí, fue negro y también tuvo cara de ser humano. Aunque usted… no lo crea!). Y obvio, el negro del momento, Obama, al que consideran como uno de los suyos, una esperanza para tooooooodos los negros del mundo.
Así que no les digan, que no les cuenten: la explosividad de las fiestas, algunos sones (como La Bamba o Chuchumbé), el bailar sobre tarimas, nombres de poblados veracruzanos como Yanga o Mocambo, no son más que muestras de aquella ascendencia africana.

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Semana de mucha actividad blusera en la ciudad de México.

Texto y fotos Arturo Olvera Hdez.

Foto de José Cruz, cortesía de Daniel Bueno

Desde el lunes 9 de octubre inició en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) el Tercer Festival de Blues, en honor del maestro José Cruz, blusero de corazón y ahora aquejado por la esclerosis múltiple.

El festival dio inicio con la conferencia que ofreciera el maestro Raúl de la Rosa, avezado investigador, promotor y locutor del programa radial “Por los senderos del blues”.

Al siguiente día tocó el turno a José Luis García platicar con el estudiantado sobre “El quehacer blusero”. Y el día miércoles se verificaron dos clínicas: la primera con el maestro Victorio Silva, excelente ejecutante de la armónica y la otra con el maestro Pedro Wyant, distinguido guitarrista norteamericano. Ambos mostraron sus conocimientos en sus respectivos instrumentos, y algunos secretos que a lo largo del tiempo han adquirido y ahora compartido con esta comunidad universitaria.

El jueves fue día del encuentro musical y pasado el mediodía se presentaron en el auditorio Lauro Aguirre diversas bandas como Warehouse blues band, Follaje, Callejón azul, Blues demons, Solaris blue, Ginebra y Los Hicuris con el homenajeado José Cruz. El final fue emotivo cuando los organizadores y autoridades universitarias entregaron un reconocimiento a la trayectoria de Cruz, quien a lo largo de más de tres décadas su pasión ha sido esta música aunque ha incursionado durante este tiempo en otras vertientes. En silla de ruedas el maestro Cruz recibió una placa como reconocimiento a su dedicación y empeño.

Todos los participantes se presentaron con el ánimo encendido a pesar de que faltó una mayor participación de los estudiantes, algo anda faltando, quizá promoción o que la población estudiantil conozca más de cerca esta música, en fin que este festival tenga continuidad y siga recibiendo el respaldo de las autoridades del plantel. Encomiable el esfuerzo de Daniel Bueno y las autoridades de Difusión Cultural como Ana Lilia Flores y Rodrigo Johnson.

Avándaro en el Martí

A 40 años de haberse celebrado el Festival de rock y ruedas en Avándaro, Estado de México, se sigue recordando aquel masivo evento, donde participaron lo más florido de nuestro rock, allá por 1971. Y este sábado 15, en el Foro Cultural José Martí actuaron en esa soleada plaza Bloody rock, Enigma y la banda de Ernesto de León.

Aquí lo que sobra es público y eso motiva a los grupos sobre el escenario, bueno, hasta los chavitos se ponen a bailar y la diversión y gusto por el blues y el rock cada vez se acrecienta a grandes pasos. El entusiasmo se desborda ante la enjundia y talento de los grupos que como Enigma entregan lo mejor de sí, con temas originales de aquellos años como La erade acuario, Enigama fue acompañado en algunas piezas por Seblues en la armónica.

Por su parte Ernesto de León prendió aún más el ánimo con sus rolas como El boogie de Huatlay la armónica de Isidoro Negrete hacía vibrar a toda la tropa congregada en el Martí.

La tocada inició al mediodía y culminó cerca de la seis de la tarde cuando arreciaba el viento frío y el sol se perdía entre las viejas laderas del poniente.

Loable la labor de ya varios años en pro del blues de la licenciada María Eugenia Mundo, directora del Centro Cultural José Martí y la propuesta de Antonio Cruz, de no olvidar ese hito en la historia del rock y el blues que fue Avándaro. El próximo sábado 22 es el cierre.


HORACIO RENI, DE VENDEDOR DE PASTELES A BLUESMAN

Texto y fotos Arturo Olvera Hdez.

Horacio Reni tiene asegurado ya un lugar especial en la historia del blues mexicano como guitarrista y armonicista que extrae notas punzantes cuando toca alguno o ambos instrumentos. De los pocos que entona las letras de las rolas con una excelente dicción, fraseo y voz rasposa como de labriego algodonero.

El músico interrumpe una sesión de prueba en el Club Hobos de la Ciudad de México donde alterna con otros músicos. Reni se distingue porque no posee un grupo fijo de ejecutantes sino constantemente cambia de compañeros, aunque procura elegirlos de buen nivel.

No me atrevo a decir que es un virtuoso, pero sí un músico con toda la barba que disfruta y cultiva el blues, pues lo siente y lo transmite mientras lo interpreta, estas son algunas de las recompensas que da la práctica añeja y la pasión por el género.

Mi primer armónica
Horacio es nativo del barrio de Mixcoac, en el Distrito Federal, nació en 1942 y recuerda que su papá fue un incorregible jugador de baraja, además de escribir y pintar en acuarela, es decir un artista mundano como cualquier otro. “De repente tuvo su lana (dinero) y compró una casa en la colonia Florida, y vivimos dos o tres años ahí, pero también de un momento a otro perdió esa casa en una jugada y nos llevó a vivir al edificio Condesa, en la colonia del mismo nombre, y ahí viví mi infancia. Había una planta baja, con un balcón donde nos ponía mi mamá como changuitos y ahí estábamos pajareando (observando), había un parque y conocí mi primer romance como a los 12 años”.

Se sumerge en sus recuerdos y señala que como a los 16 años, unos amigos de sus hermanas, comentaron que en avenida Chapultepec había un tipo que vendía electrodomésticos y que también tenía buenos discos de blues, esa fue la primera vez que escuchó esta palabra, pues esos chavos traían discos de Estados Unidos. “Pero mi primer contacto con la armónica fue cuando le robé a uno de mis tíos que tenía unas ocho, me topé con ellas y me llevé una al cantón (casa), me iba a mi cama y ahí le estaba dando, aunque a la siguiente mañana amanecía con ampollas, pero me gustaba la armónica y salía a las calles a tocar, y así empecé tocando algunas rancheritas. Pero mi contacto con el blues fue hasta que conocí a Javier Bátiz en un café llamado el Harlem en Churubusco y avenida Coyoacán, cuando vendía pasteles que mi mamá hacía, pues papá ya había muerto. Me acerqué al lugar que era chico pero muy agradable, con muchas chavas y buena música, tocaban entre otros Bátiz y escuché rolas de Ray Charles, que era otro sonido aparte de lo que acostumbraba oír, y cuando escuché a Bátiz palpé otra dimensión.

“Seguí vendiendo mis pasteles y escuchando a Bátiz, quien se hizo mi cuate sin proponérmelo pues me lo encontraba en otros cafés donde vendía mis pasteles, llevaba mi lira y comencé a sacar sus rolas”.

¿Qué te impactó de Bátiz? “Todo, su voz, su modo de tocar la lira, era amable y alegré, siempre se portó acá conmigo, y un día me llamó y me dijo que el dueño le encargó me dijera si quería tocar con él, y le dije papas y me empezaron a enseñar algo de blues y acompañarlos, tocando rocanrolitos y hasta me pagaban unos 180 varos (pesos)”.

De Nueva York a Chicago
Reni dentro de sus correrías llegó a tocar en el bar de Buddy Guy en Chicago, antes había estado como ilegal en Nueva York buscando donde mostrarse como músico, cuenta que “en Nueva York no me fue muy bien y de ahí le llamé a Willie Dixon, le expliqué que andaba con broncas y me ofreció llegar a su cantón. Una vez en Chicago trabé amistad con Bombay Carter, quien iba a la casa de Sunnyland Slim, donde yo me estaba quedando, y me dijo que estaban poniendo una obra de teatro con música y andábamos de un lado a otro y llegamos al Theresa’s donde estaba Junior Wells, quien me recibió poca madre y me eché una paloma (jam) y me dijo, cantas como un negro. Nos tomamos unas chelitas (cervezas) y ahí llegó Carl Johns, dueño de una disquera y me comentó que tenía una canción que hablaba de México, porque había tenido una chava mexicana de la que estaba muy enamorado y me pidió que la cantáramos; él cantaría una parte en inglés, y yo otra parte en español, y la grabamos allá, la rolita (canción) se llamó Blues go to Mexico”.

El sexo y el blues
Para Horacio es esencial contar con vivencias amorosas y sexuales, para saber abordar el blues con auténtico sabor y pasión negroide. “Que una chava te lleve de la mano y te diga ¿jugamos a las canicas? Ya sabes… jajaja y no te queda otra más que ganarle”.

A la vez mencionó su respeto y admiración por Javier Bátiz, con quien tiene infinidad de anécdotas. “Me quedaba en su cantón con varios compas, fumábamos mota y nos poníamos hasta la madre, pero todo en buena onda, todo muy sano, con varios cuates de Tijuana, todos ellos muy interesantes”.

¿Qué le falta por hacer en estos terrenos del blues a Horacio? “El gusto por tocar el blues es inacabable, como ahora que escuchaste algo digno, porque anteriormente estaba un guitarrista que se salía de lo que yo quiero, en volumen y con sonidos muy raros y no lo disfruté tanto como ahora que me acompañó Isidoro de oro (Negrete), a quien me dio gusto ver”.

Es hora de la presentación de Horacio en el Club, la gente ya lo espera. Se despide y toma con delicadeza su guitarra y se ririge al estrado donde una vez más prodigará su blues.

http://www.myspace.com/horaciorenibluesband