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Cusco y el Blues con Phuru y la Banda Sin Nombre

Cusco es una ciudad netamente turística en el medio de Los Andes, y cómo tal la vida nocturna nunca termina. Los bares, discotecas, pubs y demás órganos que componen este animal nocturno que es Cusco se encuentran abiertos 7 días a la semana los 365 días al año. Yo nací allá pero ya hace más de 15 años que salí de la ciudad para vivir en Lima y, sin embargo, trato de regresar al menos una vez al año para pasar un tiempo con la familia y los amigos.

Una cosa que he podido ver, cómo el buen observador externo en el que me he convertido, es que la oferta musical en Cusco ha ido decayendo con el paso de los años de manera totalmente opuesta a lo que uno esperaría de una ciudad que crece bastante económicamente y que, gracias a su calidad de lugar de paso, es un lugar totalmente cosmopolita.

Anteriormente recuerdo haber visto grupos de todos los tipos, desde música japonesa, pasando por bastante blues y jazz, claro, música folclórica y algo más por allí. Pero en los últimos años el Reggae se ha convertido en amo y señor de la ciudad, de la mano de una “espiritualidad” cósmica y naturalista, dejando en calidad de casi extintos al resto de estilos musicales.

Hace unas semanas estuve de regreso a la ciudad y bueno, poco había cambiado. Sin embargo tuve la buena suerte y oportunidad de conocer y tocar mi armónica con “La Banda sin Nombre”, y ver que sí hay algo más que se está haciendo poco a poco para darle variedad a la escena musical de Cusco.

Esta banda no es estrictamente una banda de blues, es verdad, pues cómo me decían ellos, “acá, si uno quiere vivir de la música, hay que tocar de todo”, algo de Bob Marley, algo de rock en español, algo en inglés, y así uno se gana la vida. Sin embargo, siempre hay buen blues (Pappo está siempre presente) y rock n roll en sus shows.

Pero la verdadera mística de esta banda es cuando hacen lo que más les gusta: versionar temas de la tradición popular peruana con blues y rock n roll. Y es entonces que tenemos algo nuevo, algo que nadie en el Perú está haciendo. Esto es tomar canciones conocidas de diferentes estilos y reinventarlas al ritmo de blues y rock n roll y todo lo que uno pueda meter en estos temas y que suene bien.

Así, por ejemplo, para el último concierto en el que los vi tocar, en el Ukukus Bar, uno de los más grandes y antiguos bares del Cusco, tenían toda una batería de temas de este estilo. Allí por ejemplo estaba la canción “Cuando llora mi guitarra”, un vals criollo muy conocido, transformado en blues que al público le fascinó, con la guitarra de Phuru Pérez rompiendo con fuerza al ritmo de un blues bien marcado y sencillo como deben de ser los buenos blues; y “Ojos Azules”, un huayno, que es un tipo de música popular de los andes, que se lleva al estilo de un bossa blues, para terminar en un blues denso y compacto, amarrado con la canción “Adiós Pueblo de Ayacucho”, otro huayno.

Quizás, para la mayoría, todo lo que digo no tenga mucho sentido, pero vaya que yo y todos los presentes en este concierto estábamos más que emocionados. Habrá que darse una vuelta por Cusco y buscar en el barrio de San Blas a Phuru y la Banda Sin Nombre, y verán de lo que hablo.

Por Carlos Olivera Astete corresponsal en Peru.

http://www.bluesencastellano.org

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