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Blues por los muertos en Cuicuilco (México)
Texto y fotos Arturo Olvera Hernández

Por segundo año consecutivo se celebró en el Deportivo Xóchitl de la colonia Hidalgo, al sur de la ciudad de México, el festival de blues de día de muertos, realizado por la Organización cultural Cuicuilco-Xóchitl. A pesar del contraste en el clima que priva en esta ciudad; por las tardes mucho calor y en cuanto el sol se oculta inicia el frío invernal que ya se hace sentir desde hace un par de semanas.

El día de muertos es una de las tradiciones más arraigadas entre el pueblo mexicano, cada 1 y 2 de noviembre la gente recuerda con singular sentimiento a los seres queridos que han partido más allá de lo sensorial. Los panteones se vuelven un inmenso salón de fiesta, donde los vivos comparten las penas y alegrías con sus fieles difuntos, se comparte el pan y la sal y se les canta al pie de la tumba, se les llena de flores. A la muerte en este México se le respeta y se le satiriza, pero sobre todo se festeja a los ausentes.

En este marco inició El festival de blues a las cinco de la tarde, el domingo 30 de octubre, con la participación de los Blues demon, quienes con algunas piezas clásicas como “Hoochie coochie man” y “Sweet home Chicago”, empezó a calentar el ambiente, mientras se colocaba al pie del escenario la ofrenda de muertos.

Continuaron Dr. Blues, grupo proveniente de la ciudad de Querétaro que con su estilo y letras originales arrancaron los aplausos del público que prácticamente ocupó todo el sillerío. El Dr. Se prodigó con rolitas como “La vieja estación” y “El diputado federal”, blues en castellano que entusiasma, denuncia y pone a trabajar el cerebro.

Después vendría La rambla, del Estado de México, banda que terminó por animar a la asistencia y ofrecer una buena presentación. Continuaron los debutantes Hombres de blues, quienes se esforzaron por complacer al respetable tocando algunas piezas clásicas, aunque aún les falta acoplamiento y reforzar su repertorio, pero para ser su debut fue un buen inicio.

El turno siguió para Himber Ocampo, otro músico de experiencia que constantemente anda en la búsqueda de nuevas propuestas originales, que de repente el público no entiende.

El equipo de sonido fue deficiente y los grupos tuvieron que luchar contra este problema tan molesto. Sin embargo no se podía suspender la función y Ginebra fría, como anfitriones pusieron lo mejor de sí. El frío arreciaba y los ánimos también decrecieron, algunos se empezaban a retirar.

El cierre correspondió al experimentado Horacio Reni, quien a pesar de sus buenas hechuras no logró encender vivamente los ánimos que congelaba el clima, sin embargo, Horacio dio muestras de su calidad con la guitarra y la armónica y fue recompensado con aplausos.

Pasadas las 10 de la noche concluyó este festival y en la ofrenda mortuoria se colocaron fotos de algunos bluseros como Big Joe Williams, Jimi Hendrix, John Lee Hooker, Willie Dixon, y mujeres de la talla de Big Mama Thotnton y Janis Joplin.

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