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FUENTE: BAD MUSIC //http://badmusicblues.blogspot.com/2011/09/festival-de-blues-de-barcelona-cronica.html

Días de mucho, vísperas de más.

Eran más o menos las ocho menos cuarto de la tarde. El cielo se despejaba después
de un concierto de paraguas y chubasquero. Marc Ruíz abandonaba la batería y se sentaba al piano, acompañado de Fred Kaplan, David Giorcelli y Lluís Coloma.

Mark Braun dejaba las teclas y se sentaba a la batería, con más intención que fortuna, Manolo Germán seguía sonriendo tras su contrabajo y una docena de niños de la familia Capibola saltaban y retozaban por el escenario. Era un final feliz, un final de buen rollo para la novena edición del Festival de Blues de Barcelona.

Todo había comenzado once días antes con la presentación del disco de Big Jamboree en la sala Luz de Gas. Nueve músicos geniales dándolo todo en el escenario. Un éxito clamoroso para el bautizo de Bang, que es como se llama acertadamente la nueva criatura de la banda que capitanean Dani Pérez y Agustí Burriel. Al día siguiente, sábado, llegó la fiesta del sexto aniversario de la Societat de Blues de Barcelona. Otro éxito, con Txus Blues & Jose Bluefingers, Greg Izor y la Barcelona Big Blues Band en el escenario, y un publico entregado y pasándoselo como enanos en Les Bases.

Contradiciendo el refrán de “día de mucho, víspera de nada”, Red & the Blues Bastards y Pepe J. Gómez Electric Band, el domingo por la mañana sirvieron con solvencia el tradicional Vermuth de Blues que cura todas las resacas.

El lunes, mientras la afición se recuperaba y volvía a sus quehaceres habituales, los profesores de la Escuela Taller de Blues, una de las criaturas favoritas de los capibolos, se fueron a la Cárcel Modelo, por suerte para ellos con billete de ida y vuelta, para dar el primero de los conciertos sociales, una de las señas de identidad del festival, y que tuvieron su continuación el martes con Big Mama Montse en el Hospital Vall D´Hebron y un día después en la Cárcel de mujeres de Wad Ras. Inasequibles al desaliento, que se decía antaño, el núcleo central de la organización y algunos aficionados incombustibles siguieron dando pedales en las Master Class de Mark Braun, Nathan James, la de Mantenimiento de Saxo y la proyección del documental “Barnablues. La historia del Blues en Barcelona”, que capeó con éxito el temporal del martes y trece.

Y llegó la noche del jueves15, con Hernán Chino Senra capitaneando, cual Flautista
de Hamelín, a lo más granado de los bluesman barceloneses (y unos cuantos güiris)
que llegaron al Casal del Barri de Prosperitat con sus instrumentos a cuestas, para
ofrecer una de las noches más divertidas y potentes de esta novena edición.

Quizá el mejor resumen fuesen las caras de satisfacción de los asistentes, algunos de los cuáles acabaron en un estado, digamos… borroso. De ahí el tono brumoso de este cronista en la narración de este episodio concreto.

Ya se sabe que el que no quiere caldo acaba recibiendo dos tazas.. y aquí todo el
mundo pedía caldo a cubos. Y lo tuvieron. Llegó el viernes, día de comienzo de la programación central en el patio de la Sede del Distrito de Nou Barris. Sillas, mesitas con flores y velas, palmeras iluminadas, comandos de abuelitas que se colaban antes de la apertura para pillar sitio, alegres bestezuelas juveniles correteando entre los técnicos y voluntarios,
reencuentros con amigos foráneos como Eugenio, Rafaela, Iñigo y otros muchos. La noche prometía… y cumplió.
Mambo Jambo, sencillamente arrasaron con un directo contundente y demoledor, Amadeu Casas, Chino y Nathan James se dejaron el alma en un pacto con el diablo para homenajear al mítico Robert Johnson y The Midnight Rockets nos regalaron una muestra de su excelente y trabajado último disco.

Era la noche que abría definitivamente los días de la marmota feliz.

El sábado, con un recinto abarrotado de publico variopinto y multicolor, entre el que destacaban muchos músicos y sin embargo amigos, aparecieron los Suitcase Brothers con su nuevo disco bajo el brazo para dejar al público con la boca abierta y convertir, por un rato, un rincón de Nou Barris, en un pedacito del Delta del Mississippi. Y después de ellos, la fiesta de Earl Thomas with Paddy Milner & The Big Sounds, que hicieron bailar a las sillas y mover los pies hasta a los más octogenarios. Y además pusieron la excusa para el debate entre el sector más profesional de “esto no es blues-porque tu lo digas”, sin el que un festival de blues nunca sería un verdadero festival de blues.

Y así, molidos y satisfechos llegamos al domingo con la fiesta de los pianos de Freed Kaplan, David Giorcelli y Mark Braun que lograron poner al mal tiempo buena cara, capear el temporal y ofrecer un magnífico fin de festival. Y todo esto sucedió, como podéis comprobar en la imagen, bajo la atenta (y a veces no tanto) mirada de la tribu de Bad Music Blues, que desde aquí queremos mandar un fuerte abrazo a los irreductibles de la tribu de Capibola, a los secuaces de la SBB, a todos nuestros amigos, incluso a nuestros enemigos, a Willy (que estuvo siempre en dos sitios al mismo tiempo) y muy especialmente a Encarna y Ricard.

Nos vemos en la próxima. Salud y blues…. y libertad para disfrutarlos.

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